Estos recordatorios marcan que más allá de las cámaras, la máquina trituradora del espectáculo, la ley es la de los productores y el público.

 

 

Psic. Andrés Caro Berta

Publicado en Diario Cambio

 

 

LA FAMA ES PURO CUENTO

 

Muchas películas han insistido en mostrar al gran público, la verdadera historia de las estrellas famosas. Desde Judy Garland a los Beatles, jugadores de béisbol y artistas del cine y la televisión, la danza, el teatro, entre tantas otras luminarias, el cine se ha encargado de poner en la pantalla el lado oscuro que nunca se muestra a no ser en las biografías no autorizadas y los programas sensacionalistas.

Con variada suerte, estos recordatorios marcan que más allá de las sonrisas para las cámaras, y las mentiras de los agentes de prensa, la máquina trituradora del espectáculo se mueve con reglas donde la moral de los productores sólo se conmueve para satisfacer a esa boca abierta y hambrienta del público que hay que alimentar permanentemente.

 

 

LA TORTUOSA VIDA DE JOHNNY CASH

 

El hombre arrancó mal. En medio de los campos de algodón, en un hogar dominado por un padre violento y alcohólico, y una madre tolerante, con un hermano que apostaba a ser sacerdote, Johnny se derrumbó (como también el padre) con la muerte de ese hermano.

Luego, a lo largo de su carrera intentó lavar la culpa por haberlo dejado por un rato abandonado frente a una sierra mientras él, pescaba, lo cual el padre nunca perdonó.

 

 

Cuando hace el servicio militar en Alemania descubre las guitarras y comienza una vocación que será el eje de su vida artística. El country adquiere un nuevo héroe. Johnny Cash logra una sesión con el hacedor de estrellas Sam Phillips en su legendario y humilde estudio de grabación. 

A partir de allí inicia una carrera llena de giras, compartidas por otros que también fueron leyenda en esos finales de los 50 y comienzos de los 60, hasta que los Beatles destrozaron todo.

Así comparte los autos y ómnibus con jóvenes como él que buscaban hacerse un lugar entre el favor del público, Roy Orbison, Jerry Lee Lewis, Elvis Presley y Carl Perkins, además de June Parker.

Teniendo una vida totalmente dividida entre una casa con una mujer absolutamente tradicional a quien amaba, lo cual era correspondido, y la locura de las presentaciones por todo Estados Unidos y Canadá, Cash comienza a obsesionarse por la fresca June y así va cayendo en depresión y drogas cada vez que esta le dice que no.

La película muestra al final la aceptación de ella a la propuesta de casamiento, en medio de un concierto y así, cierra el paneo por su vida, contando que desde ese momento fueron felices y comieron perdices hasta la muerte de ambos con pocos meses de diferencia, en el 2003.

 

 

EPITELIAL

 

Siendo un cantante visceral, donde las temáticas de sus canciones van por caminos tortuosos de violencia, drogas, crímenes y otras sordideces, cuesta creer esta versión suficientemente light para que el gran público no rechace la película y deje su dinero en las boleterías, con el plus además de poder recordar aquellos años de inicio del rock and roll.

 

 

Cuando Phillips acepta que Cash, junto a sus dos compinches musicales haga una demostración de lo que hace y ve como resultado algo anodino, una canción interpretada sin ninguna emoción quiere echarlos y le dice algo muy importante, que ponga garra, que diga lo que la gente espera de distinto para conmoverlos haciéndoles ver que lo que escuchan es auténtico y sentido. Es así que Johnny canta algo compuesto en su adolescencia y gracias a ello es aceptado en la plantilla del productor.

Algo similar, pero con resultado negativo, ocurre con esta película. 

Todo es contado cronológicamente, como parte de aquellas viejas "Selecciones" y el resultado es que resulta superficial. Si bien alude a temas difíciles como el consumo de droga, la violencia, la infidelidad, todo tiene una pátina protectora para no herir sensibilidades.

 

 

JOAQUIN PHOENIX

 

Este actor  comienza su personaje con mucho brío. Con una voz grave que administra muy bien, Phoenix cuenta los inicios de Cash pero luego comienza a repetirse peligrosamente, hasta dejar de mostrar las distintas facetas por las que le tocó vivir a este músico.

Su falta de expresividad juega en contra de la emoción que puede inspirar en la platea un ídolo que está en el corazón de muchos. Lo valioso de su interpretación está en su propia voz con la que canta los temas del filme.

 

 

REESE WITHERSPOON

 

Por el contrario, esta actriz logra transformarse a medida que avanza el metraje, desde una adolescente que busca conquistar al público con su sonrisa porque no se cree una gran cantante, a la mujer que ayuda a Johnny a superar su adicción y termina siendo su esposa.

Si bien su papel no es gran cosa, le da sentimiento, y eso a la hora de votarla para un Oscar evidentemente pesó.

 

 

INTERESANTE PARA LUEGO PROFUNDIZAR

 

Estas películas deben ser vistas como el pie para luego recurrir a investigar realmente quién fue y qué le pasó de verdad a quien es el personaje retratado.

Johnny Cash tuvo una vida mucho más oscura que la mostrada aquí.

Igualmente merece ser vista. Trata sus distintas etapas de una forma respetuosa y delicada. Faltó un poco más de ese espíritu que este cantante imprimió en sus propias composiciones.

 

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