Este no es un filme industrial, sino que hay mucho cariño puesto en él, de parte de quienes lo realizaron.

 

 

Psic. Andrés Caro Berta (*)

Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay/ Fipresci

 

BUENA PELÍCULA DE SUSPENSO

 

En esto de monstruos, Alien tiene un poco más de estirpe que Depredador. La saga de tres filmes marcó a toda una generación. "Alien, el octavo pasajero" de Ridley Scott fue la inicial. Desde el primer impacto del monstruito saliendo del pecho del viajero, sobre la mesa de comer a todo lo que pasaba en la visita a la Madre Alien y el peligro de que estos seres llegaran a la Tierra, hubo mucho de miedo y buen cine. Depredador nació en 1987 dirigida por John McTiernan, con la actuación de Arnold Schwarzenegger, tuvo una continuación, tres años después, pero no tuvo tanto éxito.

Son dos tipos de seres distintos. Alien nos lleva más al extraño, justamente, al distinto, al que se le cataloga como monstruo porque no es igual que uno. Eso implicó hasta estudios sobre dicha temática. En cambio, Depredador es simplemente un guerrero que llega del exterior, con una apariencia muy similar a un samurai y que crea el pánico en la Tierra.

 

ARGUMENTO DE ALIEN VRS. DEPREDADOR

 

Aquí el guión es excelente. La historia que narra es simple, lineal, pero permite el juego del gato y el ratón, da pie a video juegos (negocio redituable) y hace que el espectador mantenga  la tensión durante todo el metraje. 

Se inicia la aventura con el descubrimiento de una extraña pirámide debajo de la Antártida con escrituras aztecas, camboyanas y egipcias. Una vez allí, la expedición logra ver  que es anterior a esas civilizaciones y el grupo intenta conocer la verdad. Pero ésta no siempre es la que uno quiere. Encierra una historia, quizás la de la propia humanidad, que provocará desastres varios: los Depredadores, seres de un mundo mucho más avanzado al nuestro, miles de años atrás llegaron a nuestro planeta. Se contactaron con los pueblos que había entonces. Les enseñaron su tecnología. Construyeron pirámides, entre otras cosas. Y usaron a esos humanos como huéspedes (mediante los sacrificios rituales) para criar las larvas de los aliens, que luego utilizarían como presas para cazarlos cada cien años. 

 

DIVERSIÓN BIEN HECHA

 

Claro, no se puede pedir mucho más de lo que la película da. Pero es honesta consigo misma, no juega con lo repetitivo, es inteligente, sostiene un clima que va creciendo en intensidad y la guerra entre los extraterrestres no dura más de lo que tiene que durar.

Entre tanto, la historia está bien contada. Cada descubrimiento tiene explicación, cada escena está claramente resuelta y el filme se desarrolla aceitadamente.

 

BUENA UNIÓN DE DATOS HISTÓRICOS

 

Para que la cosa funcione, además, se maneja la simbología de los aztecas (especialmente) adaptándola a lo que se narra y tiene un formidable trabajo de decoración que permite adecuar lo que se sabe de esta civilización a lo que se va contando.

El trabajo de la computadora, otra vez, es formidable y está en función de la historia y no al revés, como muchas películas del género.

El gran mérito de esto es del productor de diseño, Richard Bridgland, que inventó la arquitectura y la tecnología "depredadora". 

Es estupendo el trabajo en los cuartos de la pirámide: la cámara de los sacrificios, con cuerpos momificados y extrañas imágenes esculpidas en las paredes, la cámara de los Jeroglíficos que permite la explicación de lo que está sucediendo y la cámara de lucha (además de los pasillos comunicantes) donde se desarrolla la batalla final entre un Depredador y los Aliens.

 

 

PAUL W.S. ANDERSON quien es el director ya tiene varias películas de acción bien resueltas, entre ellas Soldado Universal (con un argumento difícil de tragar éticamente) y "Resident Evil"  con Milla Jovovich , la traslación de un exitoso video juego.

 

LE VA A GUSTAR

 

Si usted es afín a este tipo de películas de acción, donde más que el terror lo que vale es el suspenso, pero además condimentado con datos históricos que hacen más entretenida la aventura, véala porque le va a gustar. Es un filme, como decía, honesto, artesanalmente esmerado y muy bien contado.

 

UN DETALLE SUTIL

 

Lo curioso, quizás,  está en que esta es un coproducción Anglo-Checa-Canadiense-Alemana. Y un detalle sutil pero no menor: El actor Lance Henriksen (entre muchas, protagonista de la serial Millennium, fue el androide Bishop de la primera y segunda  Alien, y aquí hace del multimillonario Charlos Bishop Weyland.  El apellido deriva de la corporación Weyland- Yutani, la multinacional que había enviado al Nostromo a la trágica misión de traer al Alien, a la Tierra.  Quiere decir que aquel robot que vemos en Alien, es la imagen de su creador.     Este dato muestra que este AVD no es un filme industrial, sino que hay mucho cariño puesto en él, de parte de quienes lo realizaron. 

 

(*) Publicado en Diario Cambio y Arte7

 

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