Psic. Andrés Caro Berta (*)

Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay/ Fipresci

 

 

Este filme italiano de 1979 era casi imposible de obtener. Revulsivo, inocente y perverso, mal actuado es sin embargo impactante aún a 25 años de realizado.

Dentro de un estilo GORE, la película dirigida por Ruggero Deodato es el antecedente más notorio para lo que fue otro filmado como un falso documental: El Proyecto Blair Witch.

 

¿SON REALES LAS TOMAS?

Cannibal Holocaust aún hoy mantiene encendida la polémica de si incluye o no escenas reales de antropofagia y violencia. Ocurre que tiene un excelente equipo técnico que trabaja con los FX (efectos especiales) provocando al espectador, al límite de la credibilidad o la guarangada. 

Por momentos, uno se siente estafado captando el guión armado previamente, los actores que son espantosos, los planos que se notan absolutamente elaborados. Pero por otro lado, el filme juega a ser un documental. Y allí uno duda. 

 

LA HISTORIA QUE NARRA

La película de Deodato está inteligentemente dividida en dos partes. En la primera, un cuarteto de jóvenes periodistas parte hacia la selva amazónica colombiana para filmar a caníbales. Pasados los meses, y al no regresar se envía al Profesor Monroe para saber qué pasó. Éste, con la ayuda de dos guías retoma el camino de los anteriores y llega hasta dichos indios. Allí rescata  las películas sin revelar, y las que entrega a un canal de televisión.

En medio de esa expedición, Monroe vivirá momentos muy desagradables, dejará que un lugareño mate a su mujer de forma muy sádica, porque ésta lo engañaba, que se practique un parto violento; una indígena sea estaqueada, entre otras preciosidades. (Claro, todas las mujeres violentadas y muertas tienen esplendorosos cuerpos, lo cual no es un detalle menor para el morbo del espectador)

La segunda parte es la más interesante. Ahora sí, apostando a hacernos creer que lo que se rescató es material documental auténtico, se muestran las escenas "sin editar" de los periodistas, desde que llegan a la selva hasta que son comidos uno tras otro.

Finalmente, en un tono moralizante, Monroe se pregunta quiénes son los verdaderos salvajes, si aquellos que matan a otros humanos para comer o hacer rituales, o los de la jungla urbana, como los directivos de la televisión, que se desesperan por ganar audiencia gracias al morbo del público.

 

DIRECTOR Y TÉCNICOS AL SERVICIO DE UN FALSO DOCUMENTAL

 

La película de Ruggero Deodato fue uno de los últimos ejemplos de un cine italiano que apostaba en los  '70 a este tipo de producto (recuérdese MONDO CANE entre otros).

Actúan (aunque no figuren en los créditos) Robert Kerman, Francesca Ciardi, Luca Barbareschi, Perry Pirkanen, Salvatore Basile, Ricardo Fuentes. 

Kerman, que hace del Prof. Monroe (en un papel de investigador que ni él se lo creyó) fue actor de películas del estilo como Cannibal Ferox, Eaten Alive y una larga lista de porno, donde figuraba como R. Bolla. Lamentablemente queda perdido el nombre de los indígenas ya que el mismo no figura. Son ellos los que hacen las labores más impactantes y espeluznantes del filme que, según lo que se dice fue filmado en la selva mejicana.

 

 

El verdadero valor de la película  está en los guionistas, el director, la fotografía, la música, los efectos especiales y el montaje.

Los FX pertenecen a Aldo Gasparri (Esclavo Blanco, Django 2) y es impactante aunque se note que todo no deja de ser una simulación. La escena de la mujer estaqueada aún hoy es espeluznante por su verismo. 

A su favor debe destacarse la escasez de recursos con los que se manejó (Hubo problemas financieros graves, y dificultades con las autoridades italianas para convencerlas de que no era realidad lo que se mostraba). 

La música de Riz Ortolani delata hoy lo artificial, pero en los '70 marcó un estilo de cine italiano sensacionalista, con filmaciones escandalosas en todo el mundo (muchas de ellas fraguadas)

El guión pertenece a Gianfranco Clerici y funciona muy bien, manteniendo la tensión del espectador y marcando un dramatismo creciente.

El otro mérito de la película está en la fotografía. Sergio D'offizi realiza un magnífico trabajo, manejando distintos estilos. Drama, documental, película dentro de la película...

 

CALMA, CALMA, CALMA

 

Ahora, luego de 25 años de realizada, al verla uno entiende porqué impactó tanto en 1979, porqué fue censurada, desapareció de todos lados y solo pudo conseguirse en ediciones piratas.

Es un filme revulsivo, por momentos pésimo, pero inquietante por la temática y cómo es tratada.

Recomendaciones: Véala mucho antes o mucho después de comer.

 

(*) Publicado en Diario Cambio y Arte7

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