Este filme norteamericano plantea ciertas curiosidades, dentro de un argumento que finalmente termina siendo similar a demasiados otros pero que igualmente, tiene aspectos a destacar

 

(Publicado en diario Cambio)

 

 

PERO EMPECEMOS CON GODARD

 

Este crítico francés convertido en director de cine, niño mimado de la Nouvelle Vage, estrenó en 1965 un filme de ciencia ficción llamado Alphaville, un título que nos impactó en su momento y pasó a ser casi de culto, pero que visto ahora ha perdido lamentablemente su encanto y su vigencia. 

Allí, Lemmy Caution (Eddie Constantine) un agente secreto debe ir a la ciudad de título para localizar a un colega desaparecido, y asesinar al creador de Alphaville. En esas vueltas, conoce a su hija,  Natascha, interpretada por Anna Karina

Lo curioso de esta película El precio del mañana radica en que la protagonista femenina, Sylvia Weis (Amanda Seyfried) está caracterizada como si se tratara de una doble de Anna Karina

Pero no es su único parecido con Aphaville. Los climas, las calles, los personajes tienen un dejo de dicho filme, aunque claro, también se le puede comparar con otros de ciencia ficción de los últimos tiempos

 

 

LA HISTORIA

 

Años más adelante, en el 2161 el avance de la ciencia ha permitido detener el envejecimiento de los humanos. Así, al cumplir veinticinco años se detiene el reloj biológico, aunque el beneficio abarca apenas un año más, a no ser que se compre tiempo para agregar a los relojes digitales de vida, que tienen incorporados en uno de sus brazos. De lo contrario, un fulminante ataque cardíaco los eliminará

El tiempo de vida, entonces, es el dinero que prevalece en las compras y ventas. Un viaje en ómnibus puede valer un día, un hotel, un mes, y la especulación se instala en el mercado

Claro, esa disponibilidad no es para todos

Mientras por un lado los millonarios tienen la posibilidad de convertirse en inmortales al poder recargar permanentemente dicho reloj, ya que disponen de lo que se ha convertido en dinero, viviendo además en la opulencia, los pobres sobreviven pocos años en los barrios humildes de la ciudad.

Se les paga por los trabajos que realizan apenas con pocas horas de recarga, que deberán usar en pagar por la comida y el alquiler

Ambas poblaciones viven distantes una de otra, ya que para llegar a la ciudad de los millonarios, llamada Nueva Greenwich se deben cruzar muchísimos peajes donde el costo de pasaje cada vez es mayor

Un día, Will Salas (Justin Timberlake) un obrero de veintiocho años que vive con Raquel, su madre de cincuenta (la hermosísima Olivia Wilde) salva a un millonario de una pandilla, en un bar

Este hombre, que tiene un reloj de más de un siglo lo que lo convierte prácticamente en inmortal, quiere morir, y así, antes de suicidarse le pasa toda la fortuna a Will, el que intenta salvar a su madre, a la que le quedan apenas minutos de vida, y al no lograrlo, decide ir a la Nueva Greenwich a vivir una mejor vida

Pero, un policía, Raymond León (Cillian Murphy, muy parecido a Pierre Clémenti, otro rasgo que acerca este filme a los franceses) que comanda a los Guardianes del tiempo, sospecha de un asesinato y persigue a Will

En medio de todo el caos que provoca, conoce nada menos que a Phillipe Weis (Vincent Kartheiser), el banquero poderoso y multimillonario y a su hija, Sylvia Weis (Amanda Seyfried)

A partir de allí se dará una alocada carrera de Will y Sylvia, escapando de policías y matones, buscando más vida, incluso convirtiéndose la pareja en algo parecido a Robin Hood asaltando bancos de relojes de vida, y regalando a los pobres más tiempo…

 

 

EL PROBLEMA DE LAS PELÍCULAS NORTEAMERICANAS

 

Claro, lo que sigue no se cuenta, aunque cabe señalar que este tipo de  películas norteamericanas siguen teniendo el mismo problema de siempre: el comienzo y desarrollo de estos filmes es realmente interesante, se aporta una trama compleja y excelentemente bien narrada, pero cerca del final pierden todo lo que iban ganando en cuanto a profundidad en el argumento y los personajes, y terminan de una manera meramente convencional

Lo que ocurre es que los productores apuntan a recaudar, a que guste al gran público, así, se empobrece la realización

 

 

PESE A ELLO…

 

Sin embargo, El precio del mañana es una buena película. Maneja un argumento factible (el tiempo que falta por vivir convertido en mercadería de compra y venta), lo expone correctamente, tiene un buen guión, obra del propio director Andrew Niccol que realiza una buena labor como responsable del producto y tiene un elenco que hace creíble la historia

Justin Timberlake, hombre múltiple (actor, músico, productor, compositor entre otras actividades) sostiene a su personaje de forma correcta, en tanto Syvia Wies aporta su rostro de Anna Karina, en tanto los demás actores contribuyen a la historia sin mayores sobresaltos

La fotografía de Roger  Deakins es muy buena, logrando climas distintos para las dos ciudades, permitiendo las tomas que imprimen dinamismo al argumento, en tanto Craig Armstrong (veterano compositor de Wall Street 2, Elizabeth: la edad de oro, Ray, La sombra de un secuestro, El americano, Moulin Rouge, entre tantos otros ejemplos), hace una buena banda de sonido 

 

 

LOS ÚLTIMOS MINUTOS

 

Quizás, los últimos veinte minutos merecían otra estatura, todo se resuelve muy convencionalmente, pero, como decía antes, los productores apuestan a la taquilla y las respuestas fáciles, así lo que tiene muchas implicancias incluso filosóficas se convierte en un final de aventuras tantas veces repetido; pero bueno… ello no logra empañar el resto del metraje

 

 

BUENA CALIFICACIÓN

 

Es recomendable, especialmente para quienes gusten de una ciencia ficción que aporte tema de discusión sobre lo que puede ocurrir muy posiblemente en los próximos años de nuestras vidas

 

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