En defintiva, véala. Si gusta de la acción y el suspenso, los tendrá. Si se maravilla con los pasadillos secretos del Vaticano (recreados en los estudios de Los Ángeles, ante la negativa de poder filmar en el propio lugar donde transcurre la historia
(Crítica publicada en diario CAMBIO, de Salto)
PARECIDOS Y DIFERENCIAS CON EL CÓDIGO DA VINCI
Cuando uno observa esta película, es imposible no vincularla con El Código Da Vinci. Es el mismo autor, el personaje central es el mismo, el actor también, el lugar donde se desarrolla similar, el cuestionamiento hacia la Iglesia se reitera… Pero, sin embargo, ésta Ángeles y Demonios, es distinta.
Esta novela, y su posterior filme tienen varias virtudes que la diferencian de la anterior.
Si bien es cierto que el autor continúa su ataque hacia el Vaticano, (aunque en realidad la novela es anterior a su Código Da Vinci, pero la película, posterior) lo hace de una forma distinta. Con menos datos escandalosos como la descendencia de Jesús en la figura de María Magdalena, pero aportando información que, no por conocida es buena refrescar sobre las intrigas y luchas de Poder entre hombres que se autoproclaman como intermediarios entre los seres humanos y Dios.
NIVELES DE INTERÉS
El filme Ángeles y demonios, tiene varios niveles de atención.
Puede ser vista como una simple película de acción. Y en ese sentido cumple a la perfección porque no da respiro al espectador.
Interesa a aquel desprevenido o no sabedor de datos que aporta sobre lo que el Vaticano ha hecho a través de su historia con los opositores (Inquisición incluida, pero también una larga lista de crímenes relacionados con aquellos que no pensaban como querían las autoridades de la Iglesia, a través de distintos siglos), y además, permite a aquel que sí conoce esas informaciones sentirse estimulado a continuar investigando. Y vaya si hay mucho por descubrir.
MÉRITOS
Este filme tiene muchos méritos. Es entretenido, se apoya en (su mayoría) datos conocidos, pero los hilvana unos con otros, da un pantallazo sobre el oculto Archivo del Vaticano, pone en el tapete la discusión entre Ciencia y Religión, habla de los seres humanos, que en definitiva somos ángeles caídos, mezcla de ángeles y demonios.
Eso queda claro en los últimos tramos del filme, cuando un alto dignatario de la Iglesia pide al investigador, que en su trabajo sea benévolo con ellos, porque al fin y al cabo, también son Hombres
Es que los crímenes cometidos por la institución eclesiástica han sido enormes. Desde los primeros herejes (en los iniciales siglos), pasando por las inquisiciones donde los juzgamientos a los que opinaban distinto implicaban torturas y asesinatos, y destrucción u ocultamiento de todo material que se opusiera a lo que entendían correcto. Todo ello ha jalonado una iglesia que queda muy lejos de lo que pregona.
En la película (y en la novela) queda muy claro este enfrentamiento con la verdad, el tener que sincerarse, el aceptar los errores propios y tratar de permitir las voces diferentes.
LA HISTORIA
El centro del argumento está en una supuesta conspiración de una secta que se creía desaparecida hace ya varios siglos, los Iluminati que buscaba inicialmente reconciliar la religión con la ciencia, pero que fue combatida por el Vaticano y asesinados sus integrantes, lo que llevaría en la actualidad a un intento de venganza, en un momento en que un Papa muere (se descubre que envenenado) y debe reunirse el Concilio para definir quién puede ser el próximo. Entre tanto, en la frontera entre Francia e Italia se desarrolla el experimento de intentar conocer finalmente cuál fue el inicio de la creación, para la ciencia, el Big Bang
El robo de un aparato que puede crear la antimateria, el secuestro y muerte de cuatro posibles postulantes al Papado y el caos que puede crear la destrucción total del Vaticano llevan a que se llame a Langdon, investigador de aspectos religiosos, individuo sin fe, incrédulo (o no tanto) para intentar resolver el enigma que encierra todo esto en menos de 24 horas.
DIRECTOR Y ELENCO
El director mantiene el ritmo todo el tiempo (lo que es un gran mérito) sin descuidar los datos que se van aportando sobre temas más profundos, y controvertidos.
Por tanto, insisto, es muy interesante como disparador del interés de una parte de los espectadores, deseosa de conocer más sobre los apuntes que aporta Ángeles y demonios.
Aquellos que sólo busquen entretenimiento, lo encontrarán y cómo…
El filme funciona como un todo. Es decir, lo que interesa es lo que se cuenta, y todo está en función de ello. Por eso, las actuaciones no son lo principal. Cumplen con su cometido de integrar esa globalidad donde se destacan quizás más el argumento (no está mal), los lugares donde se filmó, los hilos que deja abiertos.
Ahora, si hablamos de actores, el más flojo (como era de esperar) es Tom Hanks. Es curioso cómo se insiste en incluir en grandes películas a este hombre. Pésimo en su gestualidad (habla de costado con la boca cerrada, y el resto de su rostro se muestra siempre impávido) nunca aporta mucho a lo que ocurre a su alrededor.
Ayelet Zurer como la científica Vittoria Vetra es meramente una espectadora de lo que hace el investigador (en el libro tiene mayor protagonismo y un romance concreto con Langdon)
Ewan McGregor está desaprovechado. Es un brillante actor, pero acá queda en la piel de su personaje, el Camarlengo Patrick McKenna, que en el libro se llama Carlo Ventresca
Stellan Skarsgard está bien en su rol de comandante de la Guardia Suiza
Pierfrancesco Favino no tiene oportunidad de lucirse como inspector Ernesto Olivetti
Ron Howard cumple una muy buena función como director, apoyado por los guionistas David Koepp y Akiva Goldsman que agilitan el libro original de Don Brown, y lo transforman en una acción permanente.
EN DIFINITIVA
Véala. Si gusta de la acción y el suspenso, los tendrá. Si se maravilla con los pasadillos secretos del Vaticano (recreados en los estudios de Los Ángeles, ante la negativa de poder filmar en el propio lugar donde transcurre la historia) también saldrá recompensado. Y si se le dispara el interés de profundizar sobre las intrigas palaciegas de la iglesia, bueno, es un atractivo comienzo…
