Extraña película ésta sobre las entrevistas de Frost a un derrotado Nixon. Uno queda con la sensación de que Richard era un pobre hombre que se equivocó, pero que era bueno…

 

Publicado en diario Cambio

 

 

LA HISTORIA

 

Lo que cuenta este filme es real. Nixon debe renunciar a su cargo de presidente de los Estados Unidos debido al escándalo de Watergate. Simultáneamente, en Australia, un presentador británico de programas de entretenimientos en televisión es famoso y conocido por el público consumidor de esos espacios, pero despreciado por los intelectuales que encuentran poca sustancia en lo que hace.

Viendo lo que ocurre en el otro lado del mundo con ese presidente que anuncia su dimisión, tiene Frost una idea. Una idea genial. Entrevistar a Nixon. 

Claro, llevarla a los hechos no es sencillo.

Su productor es el que recibe primero la noticia, y no lo puede creer. Pero este Frost es un individuo al que no se le derrota fácilmente.

Entonces, sin tener el dinero necesario, se comunica con los allegados a Nixon y ofrece por una serie de tres entrevistas nada menos que 50.000 dólares.

Este político que debió dejar la Casa Blanca, un hecho nunca visto en la política norteamericana finalmente ve que es una buena oportunidad para decir algunas cosas que le cambien su imagen frente a la gente.

Así los hechos, Frost se rodea de dos analistas políticos contrarios a Nixon y, sin lograr el dinero ya que los espacios publicitarios finalmente no se cubren, igualmente realiza lo que deseaba. Pero… la suerte no le acompaña, hasta que como si se tratara de una pelea de boxeo en la última, pega el golpe que deja fuera de juego a su rival.

 

 

AMBIGUEDADES

 

Hechos reales, novelados pueden transformarse en función de quien los escriba. En esta película, evidentemente se deja una sensación de ambigüedad extraña frente al político derrotado.

Lo principal que complica su entendimiento es que se trata de un producto que pueden saborear mucho más los propios norteamericanos, dado que lo que narra es un acontecimiento histórico (que si bien influyó a nivel mundial) no deja de ser algo más importante para ellos.

Porque además hay permanentemente datos específicos sobre hechos y personas que desconocemos, y se dan por sabidos.

 

Pero también vale ese desmoronamiento de una figura tan importante por un individuo  que puede ser famoso para sus seguidores, pero no deja de ser un simple presentador de programas de baja calidad, lo cual da dignidad al primero..

 

Lo curioso de este filme está en que lo que se busca es profundizar sobre lo terrible del mandato de Nixon sobre la población norteamericana (y del resto del mundo, claro) pero durante el metraje y cuando finaliza uno se queda con la sensación de que es casi un homenaje a ese hombre derrotado…

Durante todo el filme la figura de ese presidente crece. Nunca se lo ridiculiza, nunca se torna en un alegato contra él, siempre hay respeto de los aliados a él, y quienes lo enfrentan

Hasta el más radical de los dos investigadores contratados termina dándole la mano y diciendo un tímido “Señor Presidente”

Es curioso este Frost vrs. Nixon. 

Deja la impresión de que quien hundió al país y al mundo en una guerra terrible, Vietnam, que mintió deliberadamente, quien estafó al país… es casi un estadista, un ser que hizo lo que hizo (hasta fraguando documentos a la Justicia) convencido de que estaba bien.

Pero además lo muestra como un político astuto, sabedor de que es considerado como inferior entre la clase política por su origen un tanto bastardo en sus estudios universitarios, buen esposo, convocante entre los suyos, respetado por esos enemigos que buscaban destruirlo en las entrevistas, es alguien que hasta en su derrumbe tiene la delicadeza de acercarse a una señora para acariciar delicadamente su perrito…

Es evidente que uno está lejos hasta geográficamente para conocer la verdad, pero todo indica que esta película debería haber sido más dura con el personaje que se retrataba. Las únicas palabras inteligentes no son dichas por quienes hacen ese esperado desafío. No. Salen del mismo ex presidente que, hasta borracho sabe decir las cosas correctamente. Hay frases que son absolutamente compartibles, y hasta sabias…

Pero, además,  este tal Frost queda mal parado. Se lo muestra como un ser superficial, ambicioso, que hasta luego del éxito termina haciendo lo mismo que antes, frente a un calmo por fuera, pero fiero en la defensa de sus ideales, Nixon.

No sé. Me ha dejado el filme un gusto retroamargo. Esperaba otra cosa. Más cuando se estrenó previo a las elecciones norteamericanas que dieron el triunfo a Obama, y derrotaron a un ser muy similar a este Richard Nixon que se retrata aquí.

 

 

ACTUACIONES, DIRECCIÓN, GUIÓN

 

Si bien Frangella no da con un parecido con Nixon, es digna su labor. Se aproxima a gestos y hace que uno se encariñe un poco con ese político depredador. 

Michael Sheen, como Frost está muy bien. Kevin Bacon interpretando al asesor del presidente construye un muy personaje muy profundo, en un rol que le exige ser absolutamente sobrio y medido en sus acciones.

Oliver Platt es otra cosa. Este gigante (por la altura) es un pésimo actor, que además siempre ha hecho de sí mismo. Siempre.

Los demás personajes secundarios apenas están delineados, lo cual no permite una opinión sobre ellos. Tal el caso de la hermosísima Rebecca Hall, que se destacara en Vicky Cristina Barcelona que aquí es apenas es un ser que sonríe todo el tiempo como novia del entrevistador, y que luego de ser conquistada en un avión pasa a convertirse sin más explicación, en  la pareja ideal para él. Y punto. El personaje merecía más profundidad.

La dirección de Ron Howard  es buena. Navega por un guión un tanto errático del propio autor de esta inicialmente pieza teatral, Peter Morgan que no define nunca de qué lado está. Eso sería bueno porque mantendría un correcto distanciamiento con los personajes. Pero sin embargo, aquí complica dado que no hay una búsqueda de ser objetivos, y sí de cierta ambivalencia especialmente con Nixon

 

 

LA POLÉMICA QUEDA ABIERTA

 

Este filme que curiosamente fue nominado en cinco categorías para el Oscar muestra al ex mandatario como una figura atractiva, seductora desde la humildad y sagacidad de un político nato, luchando sólo, apenas con un fiel asistente frente a un periodista arribista que hace astilla del árbol caído.

 

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