Hollywood descubre a Alberto Díaz KORDA, autor de dicha famosa foto.

 

 

 

HOLLYWOOD DESCUBRE LA VIDA DEL FOTÓGRAFO DEL "CHE"

Para escándalo de viejos militantes comunistas, la cara del "Che" Guevara, el médico argentino que murió en Bolivia, traicionado por sus propios dirigentes,  hoy es vista en remeras, gorros, tatuajes al lado de otros símbolos capitalistas, con total desparpajo por gente que incluso no sabe nada de él.

Es que esa famosa foto, de la que pocos conocen su historia, pasó a ser un ícono y posicionó al  "Che", incluso más allá de sí mismo.

EL AUTOR

Hace pocos días, en uno de los cines de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de Hollywood, se estrenó un documental venezolano que cuenta la historia de Alberto Díaz "Korda" (1928 - 2001) autor de dicha famosa fotografía.

 

El documental "Kordavisión", muestra los 40 años de vida del artista cubano Alberto Díaz "Korda" (1928 - 2001), autor justamente de la foto más conocida de Ernesto "Che" Guevara. 

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Korda, la imagen del Che, es todavía desconocida en Hollywood, donde recientemente se estrenó la película.

 

"Aquí hay mucha gente que no sabe quién es el Che (...)  Son muchas las personas que compran la imagen del Che desconociéndolo y Korda peleó eso muchas veces, porque había muchas empresas internacionales que la usaron", afirmó el Héctor Cruz Sandoval, director del filme.

 

EL ENCUENTRO

El documental original que tenía una duración de más de 80 horas, finalmente reducidas a 96 minutos en formato digital, surgió de un encuentro fortuito entre Cruz y Korda, mientras el cineasta grababa la visita del Papa Juan Pablo II a la Isla.

 

"En un momento ví que tenía a Korda frente a mí, cruzamos unas palabras y le dije que quería hacerle una entrevista por lo que terminó invitándome a su casa", cuenta el director de "Kordavisión". 

"Me siento un privilegiado por haber llegado a esa isla y haber conocido a este artista con el que pude conversar hasta de la 'revolución' digital en la fotografía", enfatizó. A pesar de no haber sido seleccionado entre los cinco últimos nominados, la Academia lo incluyó en el programa de proyección de documentales en Hollywood, donde llega tras haber participado en 25 festivales internacionales, por los que obtuvo varios premios 

"Mucho apoyo, aunque algunos tropiezos para más proyecciones aquí (Estados Unidos) por el bloqueo a Cuba", agregó Cruz.

El presupuesto para este largometraje fue de poco más de 200 mil dólares, y muestra imágenes del principio de la Revolución cubana, hasta 1963.

 

"Korda era una figura que admiraba desde el movimiento chicano de los 70 en California, cuando se emplearon muchas imágenes para promover ese sentir y una de esas imágenes era la del Che Guevara de Korda, entre las de César Chávez y Emiliano Zapata, por supuesto", comentó el cineasta. 

"Siempre me dijo (Korda) que no importaba el formato, lo importante es lo que siente en el momento, no importa la técnica, la química o el lente, realmente tiene que ver con el corazón", finalizó.

 

¿CUÁNDO TOMÓ ESA FOTO?

Alberto Korda tomó la clásica foto del Che con su vieja cámara Leica, provista de un lente de 90 milímetros, un semitelefoto de potencia regular, rayado por el uso en la superficie. Se hallaba a unos siete metros  de distancia del comandante guerrillero y, precisó, sí, que era una tarde opaca, invernal. Eso explica, dijo en una entrevista, que la imagen no sea súper nítida, que parezca envuelta en una aureola, que algunos crean verla como una nube en el ambiente: la cabeza solitaria del Che se difumina en una luz pareja y suave. 

No hubo ninguna elaboración intelectual en eso. La luz solar, escasa, y el desgaste del lente imprimieron al retrato su atmósfera. ¿Y la composición? "Bueno, ya eso es otra cosa. Es eternamente mía", afirmó Korda. "Si yo le hubiera dado un poco más de negro en el hombro a la imagen, la foto se me hubiera caído". Llevé el negativo a la ampliadora, enderecé la figura y le di aire alrededor. Creo que el público exige esos detalles del encuadre. Por eso, al verla, encuentra una belleza y una armonía que no sabe de dónde salió, pero que es responsabilidad del artista, y eso es lo que hace que una foto pueda ser única. 

La fecha: el 5 de marzo de 1960.

Cubría como fotorreportero de Revolución la despedida del duelo de las víctimas del sabotaje, perpetrado por la CIA, al barco francés La Coubre -dinamitado en el puerto habanero-, y metido entre la muchedumbre paneaba con su cámara, de izquierda a derecha, el entarimado donde se emplazó la tribuna. De pronto, el Che avanzó hacia la primera fila para mirar la escena. Korda alcanzó a hacer uno, dos o tal vez tres disparos seguidos; un minuto, minuto y medio después, volvía a perderse el Che en el fondo de la tarima. Pero ya había captado la imagen, la misma que siete años después, a la muerte del guerrillero argentino, el editor italiano Feltrinelli (utilizando precisamente esa foto que le regalara en ese mismo 1967 el propio Korda a su paso por Cuba) difundiera en millones de carteles. Alberto Korda, dice, nunca cobró un centavo por dicha fotografía

 

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