Tres documentos: Narración de Gerald Clarke; una conversación entre director y guionista y referencia de A sangre fría.
(Escrito en base a pressbook)
(Publicado en Diario Cambio)
Luego de revisar la historia, sus principales protagonistas y dar un pantallazo de quién es el actor, se brindan tres documentos realmente interesantes.
Una narración de Gerald Clarke, quien escribió el libro, y luego una conversación entre el director Bennett Miller y el guionista Dan Futterman, además de una referencia histórica de "A sangre fría"
GERALD CLARKE CUENTA SOBRE LA BIOGRAFÍA
"Truman, me pidieron que escriba tu biografía. ¿Cooperarás conmigo?"
Al otro lado del teléfono hubo una breve pausa y una respuesta todavía más breve: "Seguro". Y así comencé.
Pensé que sería relativamente fácil escribir este libro. Después de todo, había escrito muchos perfiles de gente famosa y talentosa para la revista Time, una lista que eventualmente incluía a todos desde Mae West hasta Susan Sontag, de Elizabeth Taylor a Joseph Campbell. También había hecho una serie sobre escritores para The Atlantic y Esquire. Gore Vidal. Allen Ginsberg, el poeta Beat, Vladmir Nabokov, el creador de Lolita. P. G. Wodehouse, el genio cómico detrás de Jeeves. Y, por último, Truman Capote, quien era entonces el escritor más celebrado de los Estados Unidos, autor de A sangre fría, el fenómeno publicitario de los años 1960, un libro que influenció desde entonces la escritura de no ficción. Fue ese último artículo el que detonó la llamada de un publicista, al igual que mi llamada al propio Truman.
Pensé que mi libro se llevaría dos años, tres cuando mucho, y que escribirlo sería divertido; entrevistas en elegantes restaurantes y galones de buen vino en la mejor mesa de la casa. Cuando Truman Capote atravesó la puerta, los mozos hicieron todo por complacer sus deseos. "Podríamos decir que Truman Capote se ha vuelto omnipotente", dijo un diario y durante una década o más, casi lo fue.
Tuve razón sobre las entrevistas en elegantes restaurantes y los galones de Beaujolais, pero me equivoqué en todo lo demás. Si él hubiera sabido el tiempo que le llevaría A sangre fría y lo que requeriría de él, no se hubiera detenido en Kansas, dijo Truman más tarde. Habría seguido conduciendo su auto "como un murciélago saliendo del infierno". Yo a veces también digo lo mismo. Lo que no anticipé fue el drama que rodeaba cada minuto de la vida de Truman, dramas en los cuales yo muchas veces participé. Como resultado, mi libro se llevó más de trece años. ¡¿Divertido?! Escribirlo fue lo más difícil que he hecho en mi vida, pero también fue lo más estimulante.
En busca de información recorrí los Estados Unidos y viajé varias veces a Europa. Uno de mis destinos fue, por supuesto, Kansas, el escenario de A sangre fría. Conocí a todos menos dos de los personajes principales de Capote, la película. Entrevisté a Harper Lee, quien ayudó a Truman con su investigación y estaba a punto de tener su propio libro enormemente exitoso, Matar a un ruiseñor. Alvin Dewey, el detective jefe del Buró de Investigaciones de Kansas y su esposa, Marie. William Shawn, el editor de The New Yorker. Y Jack Dunphy, compañero de mucho tiempo de Truman.
Los dos que no entrevisté eran los asesinos, Perry Smith y Dick Hickock. Fueron ejecutados en 1965, pero llegué a conocerlos íntimamente, creo, a través de las más de cuarenta cartas que le escribieron a Truman. La mayoría de sus cartas tienen varias páginas y son crueles ventanas a la vida de quien está a punto de morir. Truman me las dio y Dan Futterman, que escribió el guión para Capote, es al único que he dejado verlas. Su diálogo en la película refleja, casi palabra por palabra, lo que Perry y Dick realmente dijeron.
El libreto de la película es todo de Dan, y por cierto muy bueno, pero me dio gusto contestar sus preguntas, grandes y pequeñas. ¿Truman habría dicho esto? ¿Habría hecho aquello? Bennett Miller, el director de la cinta, y Philip Seymour Hoffman, que representa el papel de Truman, vinieron a mi casa en Long Island a hacer más preguntas. "¿Truman traía los anteojos puestos todo el tiempo?" fue una de las preguntas que hizo Philip. (La respuesta: como todas las personas con mala vista, Truman a veces se quitaba los anteojos cuando estaba sentado.) Para que pudiera reproducir la voz rara e infantil de Truman (Truman no ceceaba, como lo han establecido equivocadamente algunos escritores ), le di las cintas de audio de algunas de mis entrevistas con él. Philip hizo el resto y por medio de la alquimia que muy pocos actores talentosos poseen, ha hecho más que personificar a Truman. Lo resucitó durante todo el tiempo que dura la película.
La última semana de junio de 1984 (muere en agosto), almorcé con Truman todos los días en Long Island y ahí tuvimos largas conversaciones en mi casa o la suya.
"Ahí tienes al único Truman Capote", dijo en cierto momento. "No ha habido nadie como yo antes y nunca habrá alguien como yo cuando me haya ido". Es cierto, ¿quién podía rebatirlo? Sin embargo, durante un par de horas, Philip se acera demasiado.
ACERCA DE A SANGRE FRÍA
Con A sangre fría, Capote intentó crear algo completamente nuevo, lo que él llamaba "Novela de no ficción". Su objetivo era usar las metas de la ficción, la selección artística y la mente del novelista para contar con detalles la escritura de la no ficción. Quería probar que su narrativa de hechos podría absorber tanto la atención como la novela de suspenso más imaginativa. Su éxito es evidente desde la primera página, donde con sólo unas cuantas palabras, transporta al lector a las llanuras del este de Kansas. "La tierra es plana y la vista es asombrosamente extensa: caballos, manadas de ganado, un manojo de elevadores de grano que se levantan tan graciosamente como templos Griegos y se pueden percibir mucho antes de que el viajero se acerque a ellos". Para la tercera página, cuando cuatro disparos rompen el silencio de la pradera, el lector ya está totalmente enganchado. "El escritor más perfecto de mi generación", llamó Norman Mailer a Capote y A sangre fría comprobó que Mailer no había exagerado.
También es difícil exagerar la influencia que tuvo A sangre fría en otros escritores. Hasta su publicación en 1966 escritores "reales" (con otras palabras, escritores con talento) sintieron que debían seguir los pasos de Fitzgerald, Hemingway y Faulkner, y escribir ficción. La no ficción era para historiadores, reporteros y sensacionalistas. Capote abrió un nuevo camino. En las décadas siguientes, muchos de los escritores de los Estados Unidos encontraron sus temas, cómo lo había hecho él, en el resuelto mundo de sucesos reales. La influencia de Capote se extiende incluso hasta el siglo XXI, y escritores que nunca han leído A sangre fría escriben como lo hacen gracias a la manera en que él escribió.
En 1967, justo un año después de que se publicó su libro, el director Richard Brooks hizo la versión en película. Evitando el refinamiento de Hollywood, Brooks filmó en blanco y negro, y contrató sólo desconocidos para el reparto (Robert Blake y Scott Wilson) para representar a Perry Smith y Dick Hickock. No obstante, contrató atinadamente al conocido actor de televisión John Forsythe (quien más tarde estuvo en Los ángeles de Charlie y Dinastía) como Alvin Dewey. La filmación se llevó a cabo en la casa de los Clutter y otras locaciones reales. Brooks filmó a siete de los integrantes del jurado original, el verdugo real, y el caballo de Nancy Clutter, Babe. Truman llegó durante la filmación, atrayendo impresionantemente la atención y la cobertura de la prensa, hasta que Brooks, viéndolo como una distracción, le pidió que se marchara. Truman se sometió, pero no sin antes posar con Blake y Wilson para la portada de la revista Life.
La película se estrenó más tarde ese año y fue un gran éxito comercial y para la crítica. Fue nominada para cuatro Academy Awards: Mejor Director y Mejor Adaptación de Libreto (Brooks), Mejor Fotografía (Conrad L. Hall) y Mejor Música (Quincy Jones).
A sangre fría se filmó de nuevo como película para televisión de Hallmark en 1996, dirigida por Jonathan Kaplan ("Los acusados") y protagonizada por Sam Neill como Dewey, y Eric Roberts y Anthony Edwards como Smith y Hickock. Esta vez la filmación se realizó en Canadá.
A sangre fría dio a Capote una fama enorme, dinero y respeto. Pero también marcó otro punto clave en su vida. "En la vida de algunas personas", escribió Gerald Clarke, "hay momentos en que, vistos más adelante, se pueden percibir como líneas que definen el principio de un surgimiento o una declinación dramática… La causa más cercana de su trágica caída, por ser lo que es, sin duda fue A sangre fría".
Conversación entre el director Bennett Miller y el guionista Dan Futterman
Bennett: Me da gusto que pidieras hacer esto, son reminiscencias y hay cosas que de algún modo nunca se hablan, como por ejemplo, en primer lugar cómo llegaste a escribir la película CAPOTE. ¿Hubo un momento de epifanía?
Dan: Fue un poco lento, ya tenía un tiempo interesado en este tema: la cuestión de qué le debe un escritor a una persona. Una persona cuya vida está exponiendo y de cuya historia depende. ¿Leíste El reportero y el asesino de Janet Malcom?
Bennett: No.
Dan: Es bastante similar; Joe McGinniss escribía sobre Jeffrey MacDonald, un asesino convicto y MacDonald pensó que eran grandes amigos y que el libro serviría para exonerarlo. Durante todo el tiempo, McGinniss estuvo escribiendo un ataque malicioso y prejuzgado. MacDonald lo demandó y ganó.
Al leer A sangre fría por segunda vez cuando atenía alrededor de 30 años, pensé que ésta es claramente una situación similar y quizá la primera situación semejante, cuando menos que yo supiera, y que Capote, quien era el personaje más interesante del libro por mucho, no estaba ahí.
Luego leí "Capote" de Gary Clarke y de ahí y durante cuatro buenos años me entretuve escribiendo el guión antes de presentar un bosquejo.
Bennett: ¿Te llevó tanto tiempo?
Dan: Cuando menos 3. Anya Epstein, la esposa de Dan Futterman al fin me dijo que sólo tenía que escribir un bosquejo. Dijo que escribir escenas al azar era absurdo y que nunca llegaría a ninguna parte. Creo que en ese momento se convirtió en un reto para mí escribirlo. Tratar de encontrar un argumento en la relación de cinco años entre Truman Capote y Perry Smith. Anya me mostró el camino correcto para llegar ahí.
Bennett: ¿Pero qué fue lo que te interesó en el tema?
Dan: Sé que lo que me intrigaba mucho, y todavía me intriga es el hecho de que una persona pueda tener dos motivos totalmente opuestos para hacer algo o para tratar a una persona de una forma en particular, como Truman lo hizo con Perry. Claramente necesitaba que Perry le ayudara a lograr su ambición de escribir algo asombroso e innovador. Y en cierta manera muy complicada, Truman Capote amaba a Perry. Eso es un desastre esperando suceder y un tema intrigante para una película.
Bennett: Entonces, ¿para ti ése fue el núcleo de la historia?
Dan: Sí. Al principio, el hecho de que fuera sobre Truman Capote fue casi incidental para mí. Por supuesto luego se convirtió en un enorme bono, porque Capote es muy interesante de muchas maneras.
Bennett: Estoy de acuerdo contigo.
Dan: ¿Qué fue lo que capturó tu interés?, porque al principio no estabas muy seguro de querer involucrarte.
Bennett: Mis dudas sobre involucrarme tenían que ver con las dificultades de hacer que realmente funcione la película. Dudaba por la cantidad de argumento. Es una historia maravillosa y hermosamente escrita, pero pensé en las demandas de narrativa que amenazaban la película, que amenazaban los aspectos más profundos de la cinta. Lo que hace fascinante su historia para la pantalla es que CAPOTE trata de un hombre cuya experiencia no se expresa en la cinta. Él está solo. A pesar del hecho de que es una figura tan social y tan pública, su experiencia básica, que es de lo que realmente habla la película, es privada. En la superficie hay una historia elaborada de un escritor haciendo todo tipo de cosas para completar su obra maestra, pero nadie… y hasta cierto grado ni siquiera él, realmente entiende el curso en el que está y por lo que está pasando.
Por supuesto que mientras más lo pensaba, más atractiva se volvía la noción completa. Lo que Truman no decía se volvió tan interesante como lo que sí decía. El guión estaba muy cargado. Fue escrito con grandes restricciones y esa restricción creó la oportunidad para que la película se enfocara en lo no expresado. Lo que surgió fue un estilo de prosa austera para hacer películas.
Dan: ¿De qué manera?
Bennett: El objetivo del estilo es sensibilizar. El diseño, la grabación, los cortes y la partitura están hechos para enfocarse en y magnificar hasta los aspectos más sutiles de lo oculto de la historia, para hacer un escrutinio de las representaciones. La responsabilidad estaba realmente en Phil quien tenía que mostrarnos la caída interna de Truman, para comunicar de algún modo las complejidades y las capas que el guión se restringe sabiamente de abordar. El estilo de la cinta puso a Phil bajo la lente de un microscopio, pero él tenía que lograrlo. No tenía red de seguridad.
Dan: Sí, sí. Debo decir una cosa sobre la restricción, puede ser más inadvertida que deliberada. Personalmente, tengo a veces momentos difíciles en mi vida, diciendo lo que realmente quiero decir, siendo completamente explícito, porque sencillamente supongo que la gente hace lo mismo. La otra cosa que dijiste sobre que Capote está solo gran parte de la película es muy interesante, pero en realidad nunca lo pensé así. Porque ese hecho le permite comportarse de manera absolutamente básica. No hay restricciones en su conducta.
Las pocas veces que Jack o Nelle (especialmente Nelle) le señalan la manera en que se está comportando con Perry, son las pocas veces en las que Capote tiene la oportunidad de cambiar, de tratar a Perry con más compasión. Y luego, al final, Capote dice a Nelle, después de que Perry fue ejecutado, que él no hubiera podido hacer nada para salvarlos. Nelle le contesta: "Tal vez no, pero el hecho es que no quisiste hacerlo". Para mí, de eso es lo que trata la película: pureza de intención.
Bennett: Creo que Truman tenía talentos impresionantes e intenciones admirables, pero estaba destinado a auto destruirse como resultado de un defecto trágico.
Dan: ¿Qué es lo que ves como un defecto trágico?
Bennett: Avaricia. Pero no una clase normal de avaricia. Lo que él perseguía no era tan depravado como el deseo de dinero y poder, e incluso fama. Fue un artista, pero creo que estaba más desesperado por elogios, por reconocimiento significativo. Igual que Perry. Lo anhelaba con tanta fuerza que se olvidó de ver la trampa en la que se estaba metiendo.
Dan: Exacto.
Bennett: Su deseo perturbaba su razón hasta el grado en que se olvidó del peligro al que se acercaba. Él mismo dijo después que nunca se recuperaría de la experiencia de escribir ese libro. Lo que me gusta sobre la manera en que se desarrolla la historia es que él empieza a entender lo que está sucediendo después de que Perry le informa que sus oraciones van a ser escuchadas, que perdieron la última apelación. Pero antes del golpe de gracia, todo empieza a hundirse. Truman ya casi no puede enfrentarlo, pero lo hace, tiene que hacerlo, y le atormenta la experiencia de verlos morir.
Dan: Me gusta lo que dijiste del defecto trágico. Creo que es una de las cosas más importantes, entre muchas otras, que aportaste al guión como director. Vi la película mientras escribía el guión, comprimida en dos mitades: la primera fue antes de que llega Perry, con Truman en la sociedad, en la vida de las fiestas. La segunda mitad después de que llega Perry, todo cambia para Truman. Puedes ver la jornada de Capote como algo completamente determinado, destinado, desde el momento en que se sube al tren rumbo a Kansas.
Bennett: Es cierto.
Dan: Te doy a ti el crédito, Bennet, por hacernos conscientes a todos de la importancia de establecer la sensación de la tragedia desde el principio de la película. Y continúas haciéndolo con la música, la edición, con todo.
Bennett: Creo que Truman probablemente veía la historia más como la viste tú, algo que le sucedió y lo cambió para siempre. ¿Conoces la cita de Heráclito? Algo que te afecta, "tu carácter es tu destino". Yo creo eso. Para mí, lo más impresionante del libro de Gary Clarke es esa sensación de deceso inevitable. Por medio de todos sus esfuerzos y éxitos, Truman estaba destinado, de una forma u otra, a conseguir lo que deseaba y auto destruirse. La noción de Plegarias atendidas.
Dan: Exacto. Gary Clarke identifica éste como un suceso, el suceso de Truman consiguiendo todo lo que siempre quiso como el principio de su caída. Esto es también lo que me intrigó enormemente sobre la historia.
Bennett: No mucho después de que salió A sangre fría, Truman intentó describir a un periodista su "relación intensa" con Perry como "tenía que ver con su 'total soledad' y mis sentimientos de pena por él, e incluso una especie de afecto". Creo que fue sincero. Él y Perry eran, en lo más básico, profundamente similares a pesar de sus realidades externas. Truman entendía esa 'total soledad'. Lo que Truman no menciona al periodista es que él quería a Perry muerto. Que estaba enfermo con el deseo de que lo colgaran. No porque sintiera algo por él, sino para poder terminar su libro. Ése es el otro aspecto de Plegarias atendidas que Truman conocía.
