La actuación de Philip Seymour Hoffman es tan intensa que deja atrás a quien retrata y pasa a ser él, el gran protagonista.

 

(Publicada en Diario Cambio y Teatrocarteleraoff)

 

 

La actuación de Philip Seymour Hoffman en esta película es tan intensa, tan estudiada, tan milimetrada que decididamente deja atrás a quien retrata, y pasa a ser el gran protagonista, él y no el personaje que interpreta.

 

 

Viendo la actuación de Hoffman en Capote uno se maravilla de poder ver difumarse al actor transformado en su personaje, y como retorno, a éste diluirse en este magnífico actor.  Esta es una actuación magnífica donde se conjuga la versatilidad de un actor que puede transformarse de película en película hasta llegar al papel de su vida (al menos hasta ahora, sin olvidar el enfermero de "Magnolia") y el estudio parsimonioso de un ser terrible en la forma de captar y apropiarse de los afectos de los demás.

Porque lo interesante de este filme está en que atrapa al espectador por ambos lados. Cuenta una historia muy bien narrada, cautivante, sin dar golpes bajos, retrata con cariño pero sin conceder a un ser odioso, y a la vez desvalido; y lo pone en un entorno que casi parece el escenario ideal para una tragedia griega, pero a la vez la historia en sí y el personaje central pierden valor frente a la actuación antológica de Hoffman, al que por momentos hasta cuesta ver como un actor haciendo de.

 

 

EL CAPOTE RETRATADO

 

Capote, de acuerdo a esa biografía pasa de ser un individuo soberbio que encubre soledad acumulada y vacíos imposibles de llenar a un hombre que habiendo logrado su éxito descubre que todo eso es papel y que la vida es mucho más que el aplauso obsecuente de quienes le rodean y admiran (y también envidian y hablan a sus espaldas)

Cronista del New Yorker, descubre una veta periodista en un acontecimiento policial que se da en el Sur profundo de Estados Unidos. La muerte de una familia le dispara el interés en cubrir la noticia.

Para ello va al lugar de los hechos y fiel a su filosofía de vida de que el mundo ruede a su alrededor, buscará saber todo lo que pasó en la noche de los asesinatos, de la manera que sea. 

Irónico, fatuo, mentiroso, desinteresado de los demás, comienza a meterse de a poco en la historia que está por contar y descubre primero que aquello que iba a ser una mera crónica policial es material suficiente para hacer un libro, pero no cualquiera, el mejor que puede escribir. El mejor que se haya escrito.

Claro, cuando entra en contacto con los asesinos se siente atraído por uno de ellos, Perry, al que identifica con huecos propios (los dos tuvieron madres alcóholicas, los dos fueron abandonados) y ahí el cazador pasa a ser cazado.

El hombre frágil encuentra finalmente la horma de su zapato y pierde pie.

El comentario final del metraje señala algo que en realidad no fue tan así. Es decir, aquí se dice que Capote luego de publicar "A sangre fría" no pudo escribir más nada, lo cual busca el impacto en el espectador. La verdad es que este escritor norteamericano sí editó algún otro libro, aunque claro, no pudo nunca más alcanzar la altura de esa novela de no- ficción.

Lo que sí es cierto es que Capote se dedicó a acumular drogas y alcohol en su cuerpo y eso, unido al uso y abusó de los millonarios, a los que luego retrató cruelmente en el siguiente libro, todo lo que lo llevó a, finalmente, una muerte tan solitaria como fue toda su vida.

 

 

HOFFMAN

 

La película contando a Capote, no hace otra cosa que ser el soporte ideal para la mejor actuación de Hoffman hasta ahora.

¿Dónde termina Capote, y dónde comienza  Hoffman?

Hay una apuesta personal en poder apropiarse del personaje y pasar a ser él.

 

La película tiene puntos altos en las actuaciones secundarias, Catherine Keener (su amiga de la infancia y autora de Matar a un ruiseñor, Harper Lee), Chris Cooper, el policía Alvin Dewey que comanda las acciones contra los asesinos, Clifton Collins Jr.  como Perry Smith, uno de los criminales, entre otros,  además de  todos los rubros técnicos, destacándose tanto el guión (DAN FUTTERMAN) como la fotografía de ADAM KIMMEL, y la dirección de BENNETT MILLER

 

Pero nada en esta película CAPOTE, tiene el grado de mimetismo que muestra el actor- personaje central.

Todo está montado para la brillante actuación de Hoffman.

Todo está potenciado para su lucimiento. Todo es soporte para esto.

 

¿Eso está mal?

 

No, por supuesto. Al contrario, es una empresa realmente interesante pero cabe aceptar una gran verdad.

Capote, de alguna manera, queda en segundo plano vencido por el actor, quien se apropia de su vida y lo fagocita.

 

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