Los varones siempre hemos estado muy atados a convenciones que nos hicieron mal. Ahora se le permite al hombre, ser tierno.
Psic. Andrés Caro Berta
Publicado en suplemento de El País de Montevideo: PADRES E HIJOS. ´Julio 2006
El mundo ya no es el mismo de tiempo atrás. Su transformación social y cultural comenzó a darse en forma acelerada en los últimos años de la década de los '50. Y en ese tránsito, los roles en la pareja, también sufrieron importantes variantes.
En aquellos años surgió una rebeldía juvenil que buscaba canales de expresión, y se manifestó especialmente a través del rock callejero. Como consecuencia, en un Liverpool obrero, al cabo de unos años aparecieron Los Beatles que colaboraron más de lo pensado en ese cambio de costumbres y valores. Pero también se creó la pastilla anticonceptiva, por lo cual la práctica sexual dejó de estar necesariamente ligada a la concepción, y pasó a independizarse de la misma, apostando al goce y el disfrute.
A su vez, se dieron cambios políticos radicales (los movimientos de izquierda, los hippies, la caída de Vietnam, mayo del '68 en París, Cuba, la construcción del muro de Berlín, la Primavera de Praga, entre otros acontecimientos)
En ese entorno era inevitable que la relación entre mujeres y hombres también se transformara.
¿Por qué?
Ocurre que se venía de muchas generaciones donde los roles masculino y femenino se mantenían rígidamente delimitados.
Se promovía una relación que valoraba la división de tareas y afectos en la familia, dándose más importancia a esta como institución que a la pareja en sí misma. Los valores se sostenían con frases como: "El hombre en la calle y la mujer, en la casa", "El hombre por ser hombre puede hacer cosas que la mujer no", "el hombre es el que trae el dinero a la casa y la mujer cría a sus hijos", etc. El matrimonio era una relación "para siempre" que sólo Dios podía separar, primaba un vínculo sexual donde no imperaba necesariamente el sentido del placer compartido, y reinaba un machismo que era sostenido tanto por hombres como por mujeres.
Recuerdo que en los libros escolares de los '50 de Primer Año una frase era sintomática al hablar de los roles propuestos para el grupo familiar: "Mi mamá me ama, papá trae el pan"
Cuando surge la pastilla anticonceptiva, paulatinamente se empieza a dar una liberación femenina que va tomando cuerpo y se transforma en movimientos que proclaman la defensa de derechos de igualdades.
TRANSFORMACIONES
Claro, con el paso del tiempo, los movimientos feministas se radicalizaron y sus miembros fueron asumiéndose como defensoras a ultranza de los derechos de la mujer, colocando al hombre como un potencial enemigo.
Así, la temática de la violencia doméstica se convirtió entonces en un estandarte mal manejado que demonizó al hombre y puso en la posición de víctima a la mujer, con lo cual se parcializó peligrosamente la problemática.
Hace un tiempo asistí a un curso de una Ong sobre este tema. En la primera clase, la disertante manipuló tanto los contenidos que daba la sensación que no existía un hombre que no fuera despreciable.
Cerca del final de la reunión, a través de una encuesta que nos hizo llenar allí mismo a todos los presentes, concluyó rápidamente que todos los que estábamos ahí sosteníamos que casi un 90% de los hombres uruguayos son violentos.
Las propias mujeres se rebelaron. Dijeron que eso no era así. Pero la profesora igualmente manifestó: "¿Entonces, qué hacemos con los hombres?" Recuerdo que en medio de un clima tenso entre ella y el resto de las personas que asistíamos a dicho encuentro, le pregunté si su esposo era violento. Me dijo que no. ¿Sus hijos? Tampoco. ¿Sus familiares masculinos? No. Hubo un silencio embarazoso y posteriormente insistió, "Pero la encuesta dice que…" y volvió a la pregunta inicial. "Entonces, díganme, ¿qué hacemos con los hombres" Espontáneamente me salió responderle: "Nos matan a todos y se acabó", lo cual fue recibido con aplausos por todos y todas.
Las encuestas, se sabe, no son infalibles cuando se manipulan sus resultados. Sería tonto negar que existen hombres violentos, y eso es absolutamente repudiable. Pero, ¿que un 70% de los varones de nuestro país es violento, puede seriamente ser aceptado?
Pero además, al parcializar tanto la temática, polarizando el mundo entre buenas y malos, lo que se está haciendo es impedir encontrar una real solución.
LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
La violencia doméstica debe combatirse pero a través de otros métodos y otras posturas.
Primero e
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