A lo largo de la Historia, hemos mantenido la tendencia a identificar determinados comportamientos sexuales, vistos como patológicos, marginales, o peligrosos para el orden moral imperante, con personas que se hicieron notorias (¿populares?)...

 

 

Psic. Andrés Caro Berta (*)

EL ORÍGEN DE ALGUNOS TÉRMINOS

 

A lo largo de la Historia, hemos mantenido la tendencia a identificar determinados comportamientos sexuales, vistos como patológicos, marginales, o peligrosos para el orden moral imperante, con personas que se hicieron notorias (¿populares?) por manifestar ciertas tendencias que se adaptaban claramente a conductas –digamos- aún sin nombre.

 

Ejemplos de esto abundan, por cierto. Veamos:

 

 1-     El onanismo parte de Onán, hijo del patriarca Judá y hermano de Her y Sela. Según lo que expresa el antiguo testamento, el primer hijo fue casado por su padre con Tamar, pero como al morir no dejó descendencia, Judá ateniéndose a la ley judaica, hizo casar a la viuda con su segundo hijo, Onán quien odiaba a su hermano. El futuro niño, por ley debía llevar el nombre de Her, por lo que en sus relaciones sexuales, el hombre  optó por eyacular fuera de la vagina de Tamar. "Y sabiendo Onán que la simiente no había de ser suya, era que cuando entraba en la muger de su hermano, corrompía en tierra, por no dar simiente a su hermano. Y desagradó en ojos de Jehová lo que hacía y matóle también a él". (1)

 

2-     2- El safismo proviene de la poetísa Safo, nacida en Mitelene y que vivió en la isla de Lesbos. Se lo vincula con el amor entre mujeres. En su infancia mantuvo relaciones incestuosas con su hermano Cherakos, casándose muy joven con Kercolos, al que agotó con su pasión. Muerto este, se enamoró del joven Faón quien la despreció. Entre medio estableció una academia para mujeres adolescentes donde enseñó música y poesía. No soportando el desprecio de Faón, terminó suicidándose desde las elevadas rocas de Léucades, cayendo al Helesponto. Junto con ella se mataron varias de sus discípulas.

 

3-     La sífilis, del latín moderno Syphilis, de la palabra griega compuesta por Sys, cerdo, repugnante, y Philos, amante, procede del nombre de un pastor que adquiere ese mal, del poema "De morbo Gallico" de Girolamo Fracastoro escrito en 1530 y que, se cree derivado de un personaje de Ovidio llamado Sipylus, y que fue mal traducido como  Siphylus.

 

4-     El eonismo, comportamiento sexual vinculado con el trasvestismo deriva del Caballero D'Eón, particular diplomático del siglo XVIII que se hizo llamar Señorita D'Eón. Doctor en Derecho y agente secreto de Luis XV en San Petersburgo, durante cuarenta años confundió a quienes le conocían, en relación a su sexo, al usar permanentemente ropa femenina.

 

5-     Otro ejemplo es (y nos vamos acercando a Masoch) el sadismo que, como término se genera en el Marqués de Sade, quien vivió entre 1740 y 1814. Artista, músico, esgrimista, escritor, político, permaneció veintisiete años de su existencia en distintas cárceles, en algunas ocasiones por no adaptarse a los gobernantes de turno, y otras por sus escritos y la fama que creó alrededor suyo de libertino, aunque actualmente algunos autores duden si realmente Sade puede considerarse un sádico. En una oportunidad, actuando como presidente de un tribunal revolucionario, se niega a firmar sentencias de muerte ayudando a escapar a condenados a la pena capital.

 

"¿Es el asesinato un crimen, o no?" se pregunta Sade. "Si no lo es, ¿por qué es castigado? Si lo es, ¿por qué castigarlo con otro asesinato parecido?" (2)

 

Conclusión: termina una vez más en la cárcel.

 

 CONDUCTAS PRE EXISTENTES A QUIENES LES DIERON EL NOMBRE

 

 Ahora bien, esta lista a todas luces incompleta permite observar que antes de nacer quienes dieron sus nombres a determinadas conductas sexuales, estas… ya existían.

 

George Bataille, citado por Lo Duca señala: "(…) La definición de sadismo (…) ha permitido considerar en los hechos religiosos, algo más que una inexplicable extravangancia; son los instintos sexuales (…) los que finalmente explican los horrores artificiales. Estos ritos fueron de una crueldad excesiva; se ofrecían niños a monstruos de metal al rojo, se prendía fuego a colosos de mimbre abarrotados de víctimas humanas, los sacerdotes deshollaban mujeres vivas y se vestían con sus despojos sangrientos (…) El mérito esencial de la obra de Sade es haber descubierto y mostrado, en el desvío voluptuoso, una función de irregularidad moral". (3)

 

Entonces, conductas que, como señala Freíd, permanecen larvadas y neurotizan al individuo, o se activan como en los perversos, a nivel social se las resume a determinados sujetos lo que hace que permanezcan fuera de la mayoría de nosotros, estigmatizando al otro.

 

Lo relativo de las terminologías está en que en todos nosotros habitan sus contenidos, pero no se agotan en sí mismos. Al igual que ocurre en quienes dieron sus nombres. Sus vidas fueron mucho más

 

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