Cuando uno transita por los caminos de la seducción, el erotismo, la sensualidad, es decir cuando nos sentimos estimulados a vincularnos de una forma íntima con otro u otra, debemos saber que ello no es un tema de generación espontánea.
(Publicado en la revista DIVA)
Los seres humanos somos en el presente, la consecuencia de toda nuestra vida anterior. Desde que nacemos, y aún antes de ello (con las depositaciones que hacen nuestros familiares cercanos en cuanto a poner en nosotros sus alegrías, miedos, apuestas, etc.) estamos condicionados a un devenir que nos va a llevar a ser y actuar de determinada forma.
Así, la construcción de nuestra personalidad es el tránsito por una infancia en la que recibimos determinados estímulos (buenos y malos) que harán que seamos como somos.
Ello es importante a la hora de entender cómo influye nuestro entorno en nuestra vida sexual, si entendemos que lo sexual no sólo abarca el acto en sí mismo sino la forma de actuar y comportarnos desde que nacemos hasta que morimos, dado que somos seres sexuados y sexuales.
A todo esto se unen los valores incorporados a través de los mandatos religiosos (sea la religión que sea) donde la noción de lo que está bien o mal influye de sobre manera en nuestra conducta generando mitos y tabúes, difíciles de desafiar, aunque muchas veces sepamos que no son más que mentiras encubiertas en falsas verdades, y que hacen mucho daño por ser absurdamente represivas.
Así, las conductas propias y las de los otros pasan por los tamices de lo que está correcto o incorrecto, lo pecaminoso o lo virtuoso siempre en función de nuestros propios juicios, o quizás mejor dicho, de nuestros propios prejuicios
Juzgar si está bien o mal que determinada persona sea hétero o homo o bisexual pasa, entonces, por una valoración que va de la mano con nuestra propia historia, lo que hayamos visto y aprendido en el correr de los años, que han formado una determinada forma de observar las cosas.
Si nos atenemos a esto, podemos quitar el peso moral que a veces resulta agobiante, a quienes actúan y piensan distinto a nosotros. Podremos ser más tolerantes con aquello que es diferente a lo que somos.
ENFRENTANDOSE AL TABU
En relación a los vínculos de pareja, donde se impone en nuestras culturas la noción clara de la familia como constituyente imprescindible de la Sociedad, su célula más pequeña y por tanto generadora de ideología, la noción de monogamia es un valor fundamental.
Si bien, los humanos como animales que somos, tendemos hacia la poligamia (sin distinción de sexo) nos mantenemos contenidos por los valores morales antes señalados que rodean la institución matrimonial, jerarquizando por sobretodo el vínculo monogámico
Sin embargo, en el trabajo de consultorio uno puede observar cómo aquellas relaciones que comenzaron con un fuego intenso de pasión y compromiso, una vez que comienzan la convivencia y les atrapa la monotonía y los compromisos que hacen que esos dos que se amaban profundamente comienzan a convertirse en administradores de la casa y los hijos. Sin proponérselo, la distancia muchas veces se ahonda y las crisis comienzan a ser más cercanas unas de otras, con una intensidad que lamentablemente pueden terminar en situaciones no deseadas por nadie.
Frente a ello, muchos optan por buscar formas de recuperar el matrimonio consultando a un profesional, mientras que determinadas parejas van hacia otras soluciones. La separación, el divorcio, la infidelidad más o menos encubierta o… la búsqueda de un matrimonio abierto donde cada uno tenga la autorización del otro de vínculos con otras personas, o directamente el compartir ambos las experiencias íntimas con personas fuera de la propia pareja.
Esa forma de encarar la sexualidad tiene determinados nombres. El de swingers es el más conocido. En nuestro país existen algunos grupos que se han unido y comparten espacios que por lo general son discretos, y pocos conocen, existen determinadas revistas y sitios web que convocan a quienes comparten esas experiencias, y los anuncios clasificados de publicaciones especializadas sugieren encuentros para aquellos que aceptan esas reglas.
¿Cuáles son esas reglas? ¿Cómo funcionan estos grupos?
Si bien esta práctica sexual que implica la inclusión de más de tres personas en una misma relación se ha extendido en la actualidad, se puede decir que ha existido en todas las Sociedades desde tiempos inmemoriales. Claro, como en tantos otros casos, ahora tiene nombre. Deriva de la palabra inglesa SWINGING, o sea hamacarse, balancearse que aplicado a esta actividad implica el balanceo de intercambiar parejas o terceros o terceras.
Entre las diversas variedades de vínculos se puede mencionar por ejemplo, el observar o ser observado por los otros mientras se tiene la relación sexual; la inclusión de una persona más que comparte con la pareja la intimidad, o la participación de otra pareja donde el vínculo es de total permiso entre los que lo practican.
¿Está bien? ¿Está mal? Juzgar de antemano, o mejor dicho prejuzgar esas conductas puede llevar a errores. Quizás lo grave podría estar en una pérdida de respeto de uno de los dos integrantes de la pareja, cuando induce a la otra parte a realizar o satisfacer un deseo propio que no es compartido. Muchas veces se da que la fantasía que aparece en el vínculo sexual lleva a buscar ser cumplida en la realidad, lo cual no siempre es lo suficientemente placentera como se pensaba.
EL ROL DE LA FANTASIA
Es que la fantasía dentro de un encuentro íntimo es importante, el juego de erotismo y sensualidad se nutre de fantasías sexuales donde todo se transforma en algo muy lúdico y disfrutable. Para ello, ambos integrantes de la pareja deben estar de acuerdo. Así, las palabras dichas al oído aportan a la excitación, así como determinados juegos que llevan a un climax importante para que ambos lleguen a una fase orgásmica que logre culminar placenteramente todo lo previo.
En esas fantasías, claro, se pueden presentar determinadas acciones que en la medida que no sean compartidas, o sean rechazadas por uno de los dos pierden la calidad de juego y pasan a ser (porque debe haber un clima de profundo cariño, respeto y confianza) algo desagradable.
La aparición de terceros en dichas fantasías es más común de lo que se cree. Muchas veces allí se inicia un avanzar en lo real hacia terceros lo que, las más de las veces termina siendo un camino empedrado de buenas intenciones pero difícil de transitar. Es que nuestros mitos y tabúes, como decía anteriormente, nos acompañan y el incorporar a otro u otros a la pareja termina siendo, habitualmente una fuente de conflictos y pérdida de auto estima en alguno de los dos que la integran.
Aquello que comenzó como un juego pasa a convertirse en una pequeña pesadilla que puede llevar directamente a la separación, entre otras situaciones no deseadas.
No siempre ocurre así. En mi ejercicio profesional he conocido muchas personas que tienen parejas abiertas y eso les ha permitido sobrellevar el vínculo. Incluso, con hijos de por medio.
Pero son los menos
Es que, como decía, las fantasías sexuales son fundamentales para un vínculo de pareja donde prime la confianza y el deseo pero, cuando estas se busca llevarlas a la realidad, aparece la complicación.
En el caso de la inclusión de terceros, suele darse la aparición de celos, envidia y falta de compromiso con la pareja, entre los integrantes de la pareja.
LOS SINGERS EN EL CINE
En ese sentido hay dos películas que pueden aportar mucho al tema. Por un lado, Bob & Carol & Ted & Alice, de 1969, dirigida por Paul Mazursky y protagonizada por Natalie Wood, Robert Culp, Elliott Gould y Dyan Cannon donde se va generando en la fantasía de las dos parejas el interés de compartir la intimidad, y luego qué ocurre cuando ello se concreta.
Por otro lado, la francesa Siete años de matrimonio (2003), con la dirección de Didier Bourdon, y la actuación del propio Didier Bourdon, Yan Duffas, Catherine Frot, Jacques Weber y Gabrielle Lopes Benites.
Aquí, una pareja que llega a sus siete años de convivencia con problemas de falta de deseo se atreve a encarar las fantasías de ambos, y llevarlas a la práctica de la mano de un sexólogo amigo
Ambas comedias, con finales distintos son interesantes para la temática, justamente de las fantasías sexuales y lo que ocurre cuando estas son llevadas a la realidad.
