Caminando entre tumbas es un buen policial, de la línea del cine negro.
MEJOR LA TELEVISIÓN EN EL GÉNERO POLICIAL
Esta corriente de cine noir tuvo su momento de esplendor entre los cuarenta y cincuenta, especialmente cuando hubo leyes restrictivas de lo que se podía mostrar, o no en la pantalla.
Así surgieron una serie de escritores que dieron origen a detectives desencantados que debían luchar no solo contra los hampones, sino también contra los policías, políticos y jueces corruptos.
Sam Spade y Philip Marlowe quizás son los más conocidos de ese género.
Hoy por hoy, mientras el cine cada vez decae más en sus argumentos, yendo hacia la desmedida abundancia de efectos especiales y un vaciamiento en sus contenidos, la televisión ha tomado la posta de ofrecer series policiales de una calidad impecable.
Un solo capítulo de una hora es muy superior a muchas películas que ofrecen siempre lo mismo, es decir, golpes, tiros, autos incendiándose y persecuciones.
Seriales conocidas como CSI, El Mentalista, Brenda Johnson detective, Huesos, Mentes criminales y tantas otras son claro ejemplo de eso, donde la investigación es la gran protagonista y en las que no falta la crítica a las instituciones y las autoridades.
Pero este cambio de crecimiento de los guiones y producciones televisivas no quedó solo en estas series de uso masivo. Ahora han empezado a realizarse otras que son como un filme de ocho o diez horas, divididos en capítulos, y pasan a transformarse en productos de culto. Un ejemplo emblemático es “True Detective”
LAWRENCE BLOCK
Esta película se nutre de la novela “Un paseo entre las tumbas” de Lawrence Block, quien creó el personaje de Matt Scudder.
Block, autor del género policial, nacido en 1938 es un destacadísimo escritor que entre otros personajes, creó a Matthew Scudder y lo incluyó en diecisiete novelas escritas entre 1976 y 2005. (Esta la editó en 1992)
Matthew Scudder es un detective retirado del Departamento de Policía de Nueva York que, borracho y persiguiendo a unos ladrones, mata sin proponérselo a una niña, por eso es amonestado y decide alejarse de su trabajo.
Alcohólico que asiste a los grupos de auto ayuda, un día se topa con un caso de secuestro y muerte de la mujer de un traficante de drogas.
A partir de allí, cuando acepta encontrar a los responsables del crimen, comienza la acción que lo llevará a lugares físicos y emocionales por demás escabrosos.
UNA PELÍCULA BIEN HECHA
¿Por qué comienzo hablando de las series televisivas? Porque esta Caminando entre tumbas está muy bien realizada, pero no es más que un buen producto de los que se puede ver en la televisión.
Bien hecha, con una excelente fotografía de tonos oscuros, y una banda de sonido que acompaña todo el tiempo la acción, reúne casi todos los clichés del género policial, y tiene demasiados puntos de contactos con filmes anteriores, por ejemplo Pecados capitales, o Ghost Dog: el camino del samurái, con un Forest Whitaker que en la azotea tenía palomas mensajeras, o El coleccionista de huesos, y muchos ejemplos más.
Resbala varias veces con escenas mal resueltas o demasiado obvias (la camioneta fácilmente identificable, lo que ocurre en el sótano de los criminales, el niño que se esconde en el vehículo y está a punto de ser delatado sin querer por una llamada telefónica, la relación entre delincuentes y policías corruptos, el guardián del cementerio que esconde un secreto importante y anda suelto, sin que lo maten los propios psicópatas…) pero tiene una gran virtud.
LIAM NESSON
Y esa virtud se llama Liam Nesson. Pocas veces vi un actor que se adaptara tan bien al personaje. Merece hacer en algún momento de Philip Marlowe…
Nesson le da la seriedad, la estatura, la dignidad justas a ese detective de pocas palabras, de una vida torturada por los fantasmas que habitan en él, y rescata a la película de ser una policial más.
Los demás personajes son estereotipos, vistos demasiadas veces en tantas otras producciones.
El niño negro, inteligente, sabio, que lo ayuda hasta último momento; los traficantes que son acosados por otros peores que ellos, los psicópatas que disfrutan de martirizar y matar gente, están descriptos de forma superficial.
El que realmente pone todo es Nesson. Y en lo técnico, el director de fotografía, el rumano Mihai Malaimare Jr. (The Master) que trabaja sobre su rostro los planos cortos, acentuando los gestos mínimos de ese detective que busca encontrar a los responsables de tanta barbarie y los planos largos en una Nueva York alejada de lo turístico.
Con esto no quiero decir que sea una mala película. Al contrario, pero como siempre insisto, una cosa es una película bien hecha, y otra, una buena película.
Aquí la acción es continua, sólo decae en la relación entre el detective y el niño; el suspenso se mantiene durante casi todo el metraje y comienza a aflojar la calidad sobre el final, cuando ya el desenlace se prevé y surgen las obviedades.
La dirección de Scott Frank es muy buena. Especializado en seriales televisivas de distintos género (Hospital General, Jorge, el curioso, Melrose Place, entre otras), aquí realiza un buen trabajo, apoyado especialmente en Nesson, la fotografía de Malaimare Jr. y la música de Carlos Rafael Rivera.
