La propuesta de los responsables de este filme británico es altamente inquietante: a cada uno le llega su infierno tan temido.
Hace unos años atrás, en la década del '70 un director italiano realizó un filme pornográfico muy particular llamado "El diablo en la Srta. Jones", donde una mujer de mediana edad, virgen, se suicida y por tanto, a pesar de ser casta, sin pecado carnal, debe ir al infierno dada la acción final que comete con su vida.
El filme se cierra con una secuencia memorable de lo que le ocurre cuando llega finalmente al infierno.
Aquí también está presente aquello a lo que uno más teme. En el caso de esta escritora brillante y excelente conferencista sobre la realidad de los humanos, ella que tiene en el pensamiento y en la palabra su valor más importante... de pronto comienza a observar en sí misma el avance del Mal de Alzahimer, y por último, aquella mujer termina perdiendo todo contacto con la realidad.
Las palabras, literalmente se le borran.
Y en ese proceso degenerativo, además, arrastra a quien fuera desde joven, su fiel compañero.
Ambos establecen en la vida un pacto de pareja complementaria, muy esquizoide, (cuando entra una policía a la casa ante la desaparición de Iris, observa - nosotros como espectadores, tomamos conciencia- del grado de deterioro en que se encuentra esa pareja en cuanto a lo cotidiano); él con rasgos de tolerancia acentuados y sostenidos en una admiración rayana en la fascinación, y ella en el apoyo que le proporciona ese hombre que se encarga de tenerla conectada con la realidad.
Finalmente, cuando el Mal afecta a Iris en forma irremediable esa fascinación pasa a ser un estorbo y se transforma en un vínculo enfermizo.
Y ambos se sumergen en el infierno, ese infierno tan temido que no es el mismo para cada uno de ellos.
Ella cae en la pérdida de la palabra; él en la pérdida de quién proteger. Ahora que es irreparable, ¿cómo conservar la magia?, ¿adónde encausar las energías? ¿A quién cuidar?
El filme tiene, además de un excelente guión, la actuación sobria y precisa de un conjunto de actores que muestran a Iris, su pareja y quienes los rodean en distintos tiempos.
Y allí radica otro de los méritos de esta película. El casting resultó de una precisión absoluta. Cuesta creer que son (cada uno de los personajes) dos parejas de actores, uno en la época de juventud, y otro en la adultez.
Magnifico filme que sin sentimentalismos nos muestra lo que tememos ver: a cada uno le llega el infierno tan temido.
Un detalle (no menor) es que esta copia, intuyo, se exhibe con cortes. Iris, una confesa bisexual sostiene relaciones amorosas con hombres y mujeres. En la información se señala que la película muestra dicha actividad. Sin embargo, el lado de afecto hacia las mujeres está prácticamente borrado a no ser por un beso fugaz dado a alguien en un bar.
(*) Publicado en Cinema Uruguay
