Este filme de los hermanos Coen reviste interés en varios rubros. Historia, guión, homenaje al cine negro norteamericano, fotografía en blanco y negro... La banda de sonido también es particular.

 

SENTIMIENTOS NO EXPRESADOS

 

La música evidentemente es uno de los factores que determinan el éxito o el fracaso de un filme. Pero no siempre que uno la escucha, sin observar la imagen, la encuentra interesante, atractiva. Eso ocurre con algunas músicas realizadas especialmente para determinada obra, aunque también sucede lo contrario.  Muchas veces son las bandas de sonido las que trascienden la película, tornándose inolvidables.

En este filme negro de los Coen, el mediocre peluquero, su mediocre esposa que lo engaña y el amante  que, siendo mediocre,  busca trascender, llevan vidas grises. Cuando al peluquero se le cruza un extraño personaje, (al que alude el título del filme)  le nacen  los deseos de transformarse, de iniciar un tiempo más acorde a sus necesidades. Pero para eso debe planear el robo de determinado dinero, lo que tiene como consecuencia (¿no deseada?) la muerte de alguien de su entorno.

Pero el hombre es un ser que oculta sus sentimientos. Tiene una máscara de imperturbable, de roca. Recorre los acontecimientos sin demostrar lo que siente, o haciéndolo a través de la aparente indiferencia.

 

INTERIORES CON NECESIDADES AFECTIVAS 

 

Pero ese imperturbable, siente. Quiere, ama, odia aunque no lo exprese. Y quizás, ese sea su punto flaco.

Para semejante clima no era fácil hacerse con la necesaria banda de sonido.

Sin embargo, Carter Burwell se responsabiliza del resultado y genera la otra cara del personaje. Prefiere no mostrar más que interiores. Lo que no vemos, lo que intuímos, lo que oculta el personaje central.

Y recurre nada menos que a Beethoven para los momentos claves. El piano  y quien lo toca (una adolescente) serán determinantes en la vida de este hombre.

Entonces se escucha la "Patética" (adagio cantabile para piano Sonata n.8 en C menor, op. 13) y la Sonata para piano n.25 , op. 79, en versiones estupendas del solista Jonathan Feldman. Pero también la sonata para piano n.23, "Apasionatta",  la n.14, op.27, "Claro de Luna"y  el Andante Cantabile para piano n.7, op.97 "Archiduque".

 

PERO HAY MÁS 

 

Burwell también incluye un fragmento de "Las bodas de Fígaro" : "Che soave zeffiretto", a cargo de Edith Mathis en dúo con Gundula Janowitz, con la Orquesta de la Opera del Berlín dirigida por Karl Böhm y como al descuido, agrega varios temas propios que aluden a la ternura, el desamparo, el afecto no dicho. Quizás el mejor de estos sea "The Trial of Ed Crane", aunque "I love you birdy Abundasl" y "Nirdlinger's Swing" también se destacan por el recuerdo del sonido de las grandes orquestas de los '40 y '50.

Recomendable por sí misma, esta banda de sonido está incluída también en un filme recomendable.

 

Producido por el mismo Carter Burwell, está distribuído por Decca records, Universal Music y UMG soundtracks.

 

(*) Publicado en Uruguay Total

 

You have no rights to post comments