LOS BARCOS QUE LUCHARON POR EL ROCK AND POP

 

Si ama el rock, si vivió esa época, si su hijo quiere volver a los 60 no deje de ver Los piratas del rock, una traducción un poco extraña pero acertada del título en inglés, The Boat That Rocked

 

 

 

(Publicada en diario Cambio)

 

Es evidente que la realidad fue mucho más dura y no tan romántica, pero igualmente recordarla de este modo es una forma de poder construir hacia delante, con los sueños golpeando los oídos

 

Uno de los integrantes del barco – estudio, en medio de una tormenta,  a punto de morir ahogado dice un discurso a una audiencia que está prendida a las radios, esperando el fatal desenlace del barco pirata del rock

Anuncia que el sacrificio valdrá para que las nuevas generaciones continúen escuchando rock and roll, aunque ellos no lo puedan hacer si ocurre el temido desenlace fatal

 

Y es que la historia que cuenta Piratas del Rock es novelada, sí, claro, pero real

 

 

LA VERDADERA HISTORIA DE LOS 60 BRITÁNICOS

 

Los barcos piratas que desafiaron a la BBC, y al propio gobierno británico pasando las 24 horas rock and pop fueron los baluartes para que la población inglesa pudiera amar la filosofía que encierra esta música, y además para que los grupos británicos lograran sobrevivir siendo populares

 

Es que la radio oficial emitía un porcentaje mínimo de música popular a mediados de la década de los 60 (apenas 45 minutos diarios)

Y ante este disparate, un grupo de amantes del pop & rock desafió las leyes, y fuera de las aguas juridiccionales británicas, en pleno Mar del Norte, instaló verdaderos estudios en barcos, desde donde se difundió todo material discográfico que se preciara, además de generar un choque generacional representando a una adolescencia que luchaba por modificar las costumbres tan esclerosadas que habían recibido de sus mayores.

 

Es curioso mirar hacia atrás y encontrarse con esa censura tan contundente cuando ya los Beatles estaban llegando al final de la Beatlemanía, y se acercaba la Psicodelia. Uno podría pensar en mayores aperturas, sin embargo, la realidad era otra

 

Este filme resume en una historia muy edulcorada pero efectiva la trasgresión de aquellos atrevidos que en medio de una libertad cercana al libertinaje buscaban signos de libertad y creatividad

 

En 1967 se clausuraba la última radio pirata, y un año después se dio un acontecimiento que marcó la década como fue el mayo francés, sumado al movimiento hippie que con su verano del amor saludó la derrota norteamericana en Vietnam

 

Lo que siguió no fue bueno. Esa década de inocente revolución se transformó en los oscuros años de los 70, donde la explosión del amor se convirtió en un odio que desencadenó a nivel de occidente diversas expresiones crueles de revoluciones y represiones, y consecuentemente un rock mucho más duro y furioso en la trasgresión

 

Todo el amor por el rock, que se extendió masivamente con la aparición de los Beatles se muestra en Piratas del Rock, donde cada personaje que habita ese barco – estación de radio, tiene características particulares y fácilmente reconocibles de diversos protagonistas reales. Así como también podemos todos identificarnos en los escuchas que acompañaban las transmisiones con un grado de fanatismo y fidelidad asombrosos

 

Del otro lado, están los fríos funcionarios públicos que empecinados en iniciar el 67 sin la presencia molesta de esos piratas rockeros, se desesperan por lograr ese objetivo, algo que realmente escapa a la realidad

Es allí cuando el ministro Alistair Dormandy (un estupendo Kenneth Branagh) es intimado a que a fin de ese año se encuentre algún hueco legal que permita clausurar las emisiones de dichas radios piratas

 

 

LA HISTORIA

 

Un joven es enviado por su madre, misteriosamente a mejorar su conducta (fue expulsado del colegio, por fumar no sólo cigarros) al barco capitaneado por su padrino. Esa nave no es cualquiera. Se trata de un pesquero adaptado como estudio radial que emite las 24 horas música de rock & pop. Allí viven los operadores y conductores de los diversos programas, que son escuchados por millones en Gran Bretaña, contra una BBC que se mantiene apenas emitiendo programas de música clásica y apenas pocas horas semanalmente los ritmos populares

 

Allí encuentra a personajes muy particulares y queribles, se inicia sexualmente, descubre quién es su padre y decide quedarse con sus compañeros de a bordo para vivir la aventura de emitir algo que está prohibido

 

En torno a él van apareciendo diversas historias  de una convivencia que por cierto, en la realidad, no debe hacer sido lo buena que se muestra en la película, especialmente por un tema de egos, permaneciendo juntos las 24 horas del día, todos los días

 

 

LOS ACTORES

 

Hill Nighy, un excelente actor teatral y multipremiado por diversas seriales televisivas es el capitán de ese barco tan particular

 

¿Qué decir de Philip Seymour Hoffman? Aquí, divirtiéndose a lo grande, construye el personaje del único norteamericano a bordo, el Conde

 

Emma Thompson tiene un pequeño y disfrutable rol como la madre del muchacho que llega a la radio pirata 

 

Kenneth Branagh está estupendo encarnando al desesperado ministro que no quiere reconocer que los tiempos han cambiado

 

Nick Frost es un pícaro gordito que aporta simpatía y algún disgusto al protagonista

 

En tanto, Rhys Ifans es el locutor estrella, un sobrevaluado ídolo del micrófono que entra en conflicto con El Conde

 

Todo es en tono de comedia hasta que perseguidos por el Gobierno y la Monarquía, deben emprender viaje hacia las heladas aguas del Norte, donde un temporal los enfrenta con la muerte

 

Esta película cuenta, como elemento emotivo la banda de sonido de aquellos años: Rolling Stones, Kinks, Beach Boys, Dusty Springfield, The Who, Jimi Hendrix, Procol Harem, Smokey Robinson, David Bowie, Otis Redding, Cat Stevens, entre tantos

 

Juega correctamente con la estética de esos años, e incluso se acerca como homenaje al cine de Richard Lester en un par de escenas

 

La dirección de Richard Curtis es muy buena y se respira todo el tiempo un toque de comedia británica

 

Lamentablemente no le fue bien en la taquilla, y por estos países en una actitud incomprensible de los distribuidores, no pasó por las salas cinematográficas, sino que circula directamente a través del DVD

 

Si ama el rock, si vivió esa época, si su hijo quiere volver a los 60 no deje de ver Los piratas del rock, una traducción un poco extraña pero acertada del título en inglés, The Boat That Rocked

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