El asesino despiadado, jugando a un Dios del Mal, va barriendo como fichas las personas que se le interponen en el camino, mientras busca recobrar los dos millones de dólares que un torpe cazador se llevó, luego de un accidente.

 

(Publicado en Diario CAMBIO)

 

 

LOS POLICIALES NEGROS DE LOS COEN

 

Quizás esta no sea la mejor película de este particular dúo de hermanos.

Sigue siendo para mí muy superior a todas Barton Fink con la historia de aquel escritor de Nueva York, intelectual importante que se enfrenta a la derrota de su creatividad cuando desde Hollywood lo contratan como guionista de películas de boxeo

Sin lugar para los débiles  mantiene un suspenso paralizante hasta la media hora final, y lamentablemente desfallece en los minutos últimos tornándose equivocadamente reflexiva, como buscando una explicación racional a tanta adrenalina mostraba hasta ese momento.

Este filme de los Coen, jugado a  un policial negro va sumando muertos y a lo largo del desarrollo de la historia se ve claramente el juego del gato y el ratón que se repite entre varios cazadores – cazados.

(El gusto de estos hermanos por el género no es nuevo. Muchas de sus películas están contadas en ese tono de desencanto. Sólo basta recordar El hombre que nunca estuvo, o Fargo)

Quizás, en este sin sentido de la vida misma de individuos marginales, el que se salva, en este caso,  es aquel que siendo un cazador del lado de la ley, el único autorizado por la Sociedad para ello, va sin apuro recorriendo la pista que van dejando los delincuentes, tratando en realidad de mantenerse lo más lejos posible de lo que ocurre, sabiendo que se trata de una locura criminal que le puede estropear una próxima renuncia a su cargo de sheriff

 

 

LA HISTORIA, LAS HISTORIAS

 

Narrada a modo del cine policial negro, con antecedentes de gran jerarquía, esta nueva película de los hermanos Coen se inicia con una matanza entre dos bandas de narcotraficantes en Texas. Quien descubre todo es un frío cazador que se aprovecha de la situación (creyendo que todo va a quedar ahí) y debe luego huir, al ser descubierto. Un asesino solitario, Anton Chigurh (Javier Bardem) al que sólo le importa hacerse del dinero lo perseguirá durante casi toda la película a través de distintos pueblos, e incluso cruzando la frontera con México, mientras muchos inocentes que se cruzan casualmente van quedando por el camino.

Llewelyn Moss, (Josh Brolin) un torpe que se cree cazador y es la presa intentará escapar a su destino, mientras varios personajes laterales buscan encontrarlo, para de algún modo, ayudarlo a zafar de la furia asesina de quien le persigue.

Entre ellos está El sheriff Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones) Este veterano de la Segunda Guerra Mundial, que arrastra algunos pecados que no puede olvidar está a punto de jubilarse, o renunciar (no queda muy claro) y con mucha sabiduría busca desde su puesto poner humanismo en su tarea.

Pero se da cuenta que el mundo ha cambiado. Y eso lo desmoraliza.

 

 

¿ES VIOLENTA?

 

La película en sí no es explícitamente violenta. Se ocupa muy bien de no mostrar aspectos morbosos, toma los hechos con distancia para poder verlos mejor, y en su narración acepta una imparcialidad que deja a sus personajes jugar sus papeles de gatos y ratones, sin interferir en ello. Suma a ello un característico humor negro de los Coen que ayuda a suavizar lo que se está mostrando.

En relación a este aspecto se distancia muy bien de otros productos, como pueden ser los de Tarantino (un torpe super inflado por algunos morbosos que temblarían sin remedio si les pasara apenas un mínimo de lo que les ocurre a los personajes de la pantalla)

Se acerca más a Sam Peckinpah (La pandilla Salvaje), John Cassavettes, y películas como  El cartero llama dos veces, y tantos otros policiales desencantados con la Sociedad  que están  retratando.

 

 

ESTE CARICATURESCO DIOS DEL MAL

 

Basada  en la novela de Cormac Mc. Carthy este filme,  como si fuera una obra griega o de Shakespeare, va regando muertos que no pueden huir de ese asesino que juega a ser un Dios que puede quitar la vida a quien él quiera, cuando quiera, como quiera o lo puede salvar jugando con una moneda tirada que marca el destino inmediato.

El que el filme esté ambientado en la década del 80 no es casual. Es, de alguna forma, mostrar(nos) que esta violencia que estamos viviendo ahora no se generó espontáneamente. Que fue apareciendo y creciendo sin que nos diéramos cuenta, o nos hiciéramos los desentendidos.

Eso queda claro en el par de muchachos que dan una camisa al personaje de Bardem a cambio de unos dólares, a cambio de entrar de alguna manera (sin darse cuenta) a delinquir.

 

 

FINAL RARO

 

La película es de un ritmo atrapante, hasta que se apaga cerca del final para ponerse quizás demasiado reflexiva, lo que le quita la fuerza que traía y genera la incomodidad en el espectador por  un cambio de clima en la historia, sin mayor aviso previo.

El guión está bien estructurado y tiene diálogos inteligentes donde aparece el humor negro y ridiculizante  de los Coen, en especial con los habitantes del Interior profundo de Estados Unidos, aunque no tan marcado como en Fargo, donde era exasperante la parodia de la oficial de policía.

El título en castellano es bastante absurdo y quizás no diga mucho. El inglés sí tiene un claro significado en la figura desencantada del sheriff que ve que no es ya una tierra o un país para los hombres viejos.

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