Jugada a ser un western urbano, donde los buenos (o más o menos) son buenos, y los malos, son malos realmente.
Psic. Andrés Caro Berta
Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay / Fipresci
Publicado en Diario Cambio
Jugada a ser un western urbano, Cuatro Ojos muestra la violencia de todos contra todos, a partir de la muerte una pacifista protectora y reformadora de delincuentes…
Esta película editada directamente en DVD cuenta una historia lineal, interesante que luego de una presentación demasiado prolongada y muy quieta se desborda en violencia, en un policial clásico donde los buenos (o más o menos) son buenos y los malos, son malos realmente.
LA HISTORIA
Hellen (Fionnulla Flanagan) fue en su juventud una hippie y una luchadora social por los derechos de las minorías (un poster, en su living, de Angela Davis lo recuerda) y a partir de ello comenzó a adoptar jóvenes delincuentes que acogió en su casa de Detroit. Una noche, mientras visita una tienda de alimentos se ve envuelta en un asalto en el que dos hombres matan al encargado, un hombre recién llegado a Estados Unidos llamado curiosamente Osama. Ella se esconde entre las góndolas pero… vienen por ella y la matan.
Cuatro de los "hermanos", hijos adoptivos de Hellen llegan para el entierro y allí se enteran que la muerte de ella no fue una casualidad sino que se trató de un crimen deliberado. Habían ido a matarla, es decir, no se trató de un asalto de pandilleros sino de una ejecución.
A partir de allí, la película va mostrando cómo esos cuatro, comandados por un violento hombre del que no se conoce nada, comienzan a recabar datos de una forma no ortodoxa hasta llegar a descubrir no sólo a los asesinos sino también a quien fue el ideólogo del crimen de la madre de ellos.
UNA PELÍCULA SIMPLE
Cuatro hermanos como película es deliberadamente simple. Aquí no hay vueltas de tuerca. No hay matices. De entrada se sabe lo que va a pasar. Hay pandilleros que son apenas perros falderos de un estereotipado jefe de banda llamado curiosamente Sweet, hay policías corruptos, la Policía como cuerpo nunca aparece y menos averigua antes que todos, un político también es corrupto, los cuatro hermanos tienen personalidades diferentes (está el nene bonito, integrante de un grupo de rock, el mencionado anteriormente, y dos afroamericanos, uno rudo, pero dulce con su pareja chicana y otro reformado, que cayó en las redes de los mafiosos locales.
Del otro lado está la escoria, dirigida por ese Sweet y sus laderos.
Entre medio el político corrupto y la pareja de policías, uno bueno y otro malo.
Todo es previsible y así es el pacto entre quienes realizaron el filme y el espectador.
En ese esquema simple se mueve la película. Y funciona. Porque justamente fue concebida como un western urbano.
Están todos los detalles que la asemejan a las viejas películas del Oeste, (incluso en algún momento se menciona a John Wayne)
Por ejemplo, el caminar los cuatro juntos por la calle, con tomas lejanas, el habano entre los dientes de alguno, abrigos largos con pantalones vaqueros y botas largas, las balaceras, un particular concepto de la Justicia, y como corolario la pelea o duelo final y una clásica vuelta de tuerca para que luego el pueblo pueda vivir tranquilo a través de una justicia ojo por ojo.
Cuatro hermanos es eso. Y no busca más. Parte de una historia simple y hace simple las cosas al espectador.
Quizás algunos escenas son demasiado obvias, lo mismo que algunos personajes, quizás uno ya sabe qué cosas pueden pasar, o quedan sin resolver detalles que no se aclaran, pero no importa.
Lo importante es la acción. Y de eso está llena la película.
ACTORES, DIRECTOR, TÉCNICOS…
Su director John Singleton sabe lo que quiere, lo busca y consigue.
Y los actores desarrollan perfectamente el guión. Mark Wahlberg (Extrañas coincidencias, La verdad sobre Charlie, El planeta de los Simios, La tormenta perfecta, La otra cara del crimen, Tres reyes) es el impulsivo, tierno e implacable Bobby Mercer; Tyrese Gibson (El vuelo del Fénix, entre otras) el grandote Angel, André Benjamín, (Hollywood, departamento de homicidios) Jeremiah, el hijo reformado, casado y padre de dos hijas, y Garret Heldlundel, (Troya) EL muchacho roquero. El detective bueno es Terrence Howard (Ray, Crash, Glitter, Mirada de ángel), en tanto la veterana Fionnula Flanagan (con una extensa carrera como actriz en películas como: Los Otros, Transamérica, Lost -para TV-, Star Treck entre tantas otras) es Hellen.
Cabe destacar el equipo técnico. La fotografía de Peter Menzies colabora perfectamente con el clima de la película, el montaje de Bruce Cannon y Billy Fox permite dosificar las escenas para que sean cortas y contundentes y el guión de David Elliot y Paul Lovett en el que se basa Cuatro Hermanos tiene la dosis clara de esos polos en los que se maneja la película: amor- odio; ternura y dureza; calma y violencia; entrega y traición.
El director, John Singleton tiene en su haber muchas películas de acción y de denuncia como A todo gas 2, Baby Boy, Shaft, el retorno, Rosewood, Semillas de rencor, Justicia poética y Los chicos del barrio.
El DVD trae, además del filme interesantes complementos como diálogo con el director, los actores, los guionistas y los técnicos, así como también el cómo se hizo de varias escenas y justamente algunas de estas que no fueron incluidas en el producto final.
Si quiere ver una película lineal, un western urbano con justicia por mano propia y no se pone a preguntar el porqué de algunas cosas, va a quedar satisfecho.
