Lo más importante de este desencantado filme está en saber de qué lado está el verdadero Poder. ¿Quién manda? ¿El Crimen Organizado, la Policía?

 

Psic. Andrés Caro Berta

Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay/ Fipresci

 

 

(Publicado en Diario Cambio)

 

 

RETRATISTA DE LOS PERDEDORES

 

Scorsese, sea un buen artesano, como dicen sus detractores, o un retratista del sub mundo de las ciudades, sabe hacer buen cine, entretenido, sin concesiones, con el cariño puesto en los perdedores, estén de un lado o del otro.

 

Este policial, es cierto, no es el mejor de su carrera, es por momento confuso, pero va creciendo a medida que avanza el metraje hasta terminar siendo una buena obra, con moraleja y todo. Pagan los buenos, pero también pagan los malos, aunque para llegar a ello, haya que esperar una tanda de gente inocente por el camino, y sabiendo que las dos puntas de la madeja se seguirán reproduciendo con otros nombres.

 

Armada la historia como si se tratara de una obra de Shakespeare, en ella muere mucha gente, hay traiciones de todo tipo y aparece mucho inocente que cree en el otro, y así le va.

También surgen  el la película muchas temáticas humanas como lo heróico, lo trágico, el abandono, las hipocresías.

Todo dentro de un envase de filme policial cercano al querido cine "negro" de los cuarenta y cincuenta, planteado el esquema  como si se tratara de las familias de Romeo y Julieta. Por un lado la familia mafiosa (en este caso, irlandesa) y por el otro, la familia policial. Ambas se coquetean y se repelen.

 

 

LA HISTORIA

 

Dos estudiantes egresan de la escuela de Policía. Entraron por diversos motivos. Uno, porque quiere vestir el uniforme, a pesar de integrar una familia con buen poder adquisitivo y que se ha caracterizado por el infringir la ley. El otro, debido a que el jefe mafioso quiere un infiltrado en el Cuerpo, y por tanto desde niño lo va preparando para que sea un importante funcionario policial de carrera que, infiltrado, pueda manejar los datos que puedan conocerse en su contra. 

Mientras el informante de Caruso (nombre más bien italiano que irlandés, pero bueno…) rueda sin ningún problema hacia el egreso e inmediatamente los ascensos dentro de la propia oficina policial, el otro, para ser aceptado como policía deberá infiltrarse dentro del entorno de Caruso, sin ningún colchón ni salvavidas, para demostrar que merece pertenecer a los uniformados.

 

La narración, a partir de ese registro de los minutos iniciales donde hace un paneo sobre el ingreso y egreso de ambos muchachos por dicha Escuela, posteriormente  girará  alrededor de esos dos personajes que, lo sepan o no, son utilizados tanto por el jefe criminal como por la policía. Serán apenas monigotes o piezas de ajedrez, de personas que juegan con ellos.

 

 

BUEN MANEJO DE LOS TIEMPOS

 

La película mantiene correctamente la tensión del espectador a pesar de lo largo de su metraje, administrando bien los tiempos y lo que va ocurriendo. Se siente permanentemente que la tragedia se instala en cualquier momento, pero no se sabe cuando y de qué forma, de la mano de quien o quienes finalmente va a llegar. Y eso se sostendrá hasta casi el último minuto. 

 

Quizás el filme tiene algunos errores, en Los Infiltrados se destacan varias virtudes.

Quizás la principal sea hacer creíbles a los personajes. Mostrarlos como verdaderos y cansados perdedores que juegan su partido, ya hasta aburridos, sin saber cómo terminarlo.

 

Realizada como si fuera teatro filmado, todo gira en torno de esos dos policías, infiltrados en bandos distintos y que buscan delatar a quién está traicionando a la otra parte.

 

¿Quién llegará primero? 

¿Quedará todo impune?

 

Esas son apenas dos de las tantas preguntas que va generando el filme y que se resuelven correctamente, como decía anteriormente,  sobre el final del metraje.

 

 

¿QUIÉN ES EL QUE MANDA?

 

Pero la más importante que plantea este desencantado filme es: ¿De qué lado está el verdadero Poder? ¿Quién es el que manda? ¿El crimen organizado, la Policía? Da la sensación que la respuesta es clara. Porque por más que el cuerpo Policial se incruste en el corazón del capo mafioso, siempre está persiguiendo de atrás y con menos hombres y mal pertrechado a un aparato delictivo que se renueva permanentemente y que plantea nuevos desafíos a los "guardianes del Orden"

 

Creo que esa es la verdadera moraleja que plantea "Los Infiltrados" hacia fuera de la película, es decir hacia la misma realidad cotidiana.

 

 

 ACTUACIONES 

 

Leonardo DiCaprio (Diamantes de sangre; El aviador, Pandillas de Nueva York, La playa, Titanic, Critters, entre otras) está correcto. (Confieso que no es un actor que me guste)

Hace bien ese personaje conflictuado consigo mismo y con  el pasado de su familia, que debe afrontar el peso enorme de estar al límite, infiltrado al lado mismo del jefe mafioso, pero que logra un gran autocontrol que le permite afrontar tales riesgos, ¿para qué? ¿Para que lo acepten en el Cuerpo de Policía?  ¿Para lavar su honor?

 

En tanto, Matt Damon (Syriana, El secreto de los hermanos Grimm, El caso Bourne, Confesiones de una mente peligrosa, El talentoso Sr. Ripley, entre otras) es un actor que cumple su función sin aparentemente destacarse, pero con una gran trabajo para armar sus personajes.

Aquí es bueno el proceso que cumple en la piel de ese muchacho desde que egresa de la Escuela hasta su ascenso inmediato dentro del Cuerpo, (sin que nadie se de cuenta que con  esa meteórica carrera anda algo mal, uno de los errores de la película).

 

El resto de los actores, apenas forman parte del Coro. 

No estoy de acuerdo con los colegas que señalan un buen desempeño de Nicholson. Se le nota (más allá del personaje) cansado, reiterativo, viejo…

 

Martín Scorsese hace una buena dirección, y vuelve a retratar a los perdedores.

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