Luis Lacosta nos envía desde Cuba este interesante artículo escrito por Sergio Nuñéz Martínez.
(Publicada en Diario Cambio)
Luis Lacosta, integrante del Ministerio de Cultura de Cuba envía regularmente interesantísimos artículos relacionados con las distintas ramas del Arte. Esta vez incluyó uno escrito por Sergio Núñez Martínez que me pareció oportuno compartir.
ERNESTO LECUONA
"Este músico nacido en la villa de Guanabacoa el 6 de agosto de 1895, fue protagonista de un hecho muy poco conocido en Cuba y autor de cientos de composiciones que dieron la vuelta al mundo donde se mezclaban los bailes de origen africano, las danzas y tonadas españolas con la tradición romántica de origen europeo.
"La música compuesta especialmente para un filme es difícil y compleja. El compositor debe conocer con antelación el asunto qué va a tratar la obra para buscar ideas y componer los momentos musicales que irán insertados en los lugares que lo requiera el filme. Ernesto Lecuona no escribió música especialmente para cine, pero sus canciones, sus danzas afrocubanas, sus zarzuelas, habaneras, guarachas, pregones, boleros, congas, valses y criollas fueron divulgadas en infinidad de películas cubanas y extranjeras.
LOS MÚSICOS DEL CINE MUDO
"¿Y cómo se las arreglaban en la época del silente? Como las películas carecían de ruidos y diálogos los empresarios de los cines llenaban esta ausencia de sonido con música, realizada desde la propia sala oscura. Esta música, solía apoyar los diferentes estados de ánimo de los protagonistas, así como las acciones que se producían en el filme. Esto podía realizarse con una orquesta, una agrupación de pequeño formato, pero por regla general se utilizaba solamente a un pianista que era mucho más económico. Y esto es lo que una vez se vio obligado a hacer Ernesto Lecuona por dificultades económicas en la familia.
"Muchas variantes ensayaron los empresarios de los cines en Cuba para incorporar el sonido a las películas mudas. En fecha tan temprana con el 10 de abril de 1897, se inauguró en el teatro "Irijoa" de La Habana, un sistema de proyección que traía un fonógrafo acoplado para agregarle música a las películas cortas que se exhibían entonces. Este primer intento cubano de incorporarle música a los filmes fracasó por dificultades en la sincronización.
"El 6 de abril de 1901, el empresario francés monsieur Courech, trajo el "Biofono Parlante Cinematográfico", que fue instalado en el teatro Tacón de La Habana. La sincronización era bastante aceptable. Ese día "el cinematógrafo hablado" como le llamaban entonces, estrenó con la película "Juana de Arco" (Jeanne d´Arc), que tenía quince minutos de duración.
"Así se fue experimentando en el largo camino de encontrar la solución de crear el cine parlante.
LECUONA
"Uno de los pioneros en sentarse al piano en una sala de cine para "musicalizar" películas mudas fue el maestro Ernesto Lecuona. Pasó varios meses haciéndolo en el cine "Fedora" que estaba situado en la calle Belascoain y San Miguel en La Habana. Aquí dirigía un terceto para amenizar los intermedios en las funciones. Otra fuente lo sitúa realizando esta labor en el cine "Orión" en las calles Reina y Amistad, desde el momento de su inauguración. Luego pasó a tocar en diferentes cines de La Habana donde comenzó a destacarse como compositor, por las improvisaciones que se veía obligado a hacer en cada película.
"Pero sus manos y su inteligencia estaban destinadas a jugar roles más importantes en el terreno de la composición. Sus danzas afrocubanas, sus zarzuelas y habaneras, guarachas, pregones y boleros, congas, guajiras, valses y criollas, dan la vuelta al mundo a través del cine en un gran número de películas rodadas en Cuba, México y Argentina.
"El genio, la fantasía, la sabiduría musical, hicieron del maestro Ernesto Lecuona un creador original. Entre los cientos de obras que escribió están sus canciones de gran belleza que todavía gozan de la aceptación del público en muchas partes del mundo. Llevó su música a los Estados Unidos, Francia, España y América Latina.
"Como ya expresamos, la única vez que Lecuona realizó música específicamente para cine, fue sentado al piano en una sala cinematográfica. Pero sus melodías se utilizaron en diversos filmes como en los documentales "El frutero" y "Como el arrullo de palmas" de 1933. "Lecuona", del desaparecido cineasta Oscar L Valdés, en 1983. Y un documental realizado para la televisión del autor de este artículo titulado "La importancia de llamarse...Lecuona".
"Las películas de ficción que divulgó su música fueron: "El romance del palmar" y "Sucedió en La Habana" de 1938. "Cancionero cubano" y "La última melodía", "Una aventura peligrosa", "La canción del regreso" y "Siboney" de 1939. En estas películas también se escucharon melodías de otros autores cubanos. Podemos mencionar también "Romance musical" de 1941, así como "El amor de mi bohío" de 1946 y "María la O" de 1947.
LA IMPORTANCIA…
"Pero la película que dio pie para escribir este artículo, fue la realizada en Hollywood en el año 1941-42 y que escogió como tema musical una bellísima canción del maestro Lecuona: "Siempre en mi corazón" ("Always in my Herat") Pero hay más. Esta canción logró una nominación al OSCAR en 1942, convirtiendo a Ernesto Lecuona en el primer cubano que logra esta distinción en un terreno tan exclusivo. Los otros cubanos que merecieron una nominación al OSCAR fueron los cineastas Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío por la película "Fresa y chocolate" de 1992"
