A propósito de los 55 años de Cinemateca Uruguaya, incluimos una entrevista realizada para el programa ESTADOS ALTERADOS, hace 5 años atrás.
Psic. Andrés Caro Berta
Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay/ Fipresci
(Publicada en Diario CAMBIO)
EL URUGUAY QUE PUEDE SER
Andrés Caro Berta- Bueno… 50 años…
Manuel Martínez Carril- Cinemateca comienza estatutariamente el 21 de abril del 52. Lo cual indicaría que es una de esas vetustas instituciones del pasado del Uruguay que fue. Por eso no hicimos ninguna conmemoración ni ningún acto especial porque hayan pasado los 50 años, y sí dentro de unas semanas vamos a dar a conocer las proyecciones, las propuestas, pensar hacia delante y no hacia atrás. Quizás uno de los errores culturales en el Uruguay de hoy es pensar más hacia atrás, y de paso ponernos nostálgicos y llorosos, el Uruguay que fue y no es, en lugar de pensar en el Uruguay que puede ser.
ACB- La Cinemateca por su propio nombre está marcando un cine del pasado… El rescate del cine del pasado…
MMC- Bueno, la memoria en tiempo presente se supone que es algo que hace a la unidad e identidad de las naciones. Por supuesto que no se construye nada sobre el vacío, sino que se construye a partir de lo que existe, pero me parece que lo más importante hoy por hoy es lo que se crea, lo que se inicia porque todo el devenir histórico es siempre en función de lo que en ese momento se está proyectando y pensando. Así ha sido en el pasado. Y dentro de eso te doy titulares. Hay un proyecto 4x4; Ojo con el cine, para un cine de ruptura, de límite, de quiebre a la manera de Viva la Diferencia, pero de los jóvenes. (Continúa numerándolos)
ACB- Tú hablabas de una realidad muy distinta del 52 al 2002. ¿Cómo es una institución de 50 años, transformándose en función también del presente?
MMC- Bueno, los cambios de la Cinemateca han sido siempre bastante radicales. La Cinemateca comienza siendo un instrumento que por un lado es reunir los materiales, la conservación y exhibición de esos materiales, desde el 52 al 58 y darlos a conocer en ciertos circuitos. En el 58 se amplían las exhibiciones, y ahí se conocen por primera vez en Montevideo algunas de las películas que fueron producidas por el grupo fundado por Chaplin, Artistas Unidos. Eso se hace en el antiguo cine York, después Estudio 3.
En los 60 lo que se produce es una apertura hacia el Interior, y a su vez comenzamos a hacer exhibiciones con los amigos de la Cinemateca.
En el año 70 y algo, 74, 75, la Cinemateca empieza a funcionar con socios propios.
A fines de los años 70, en el 77 comenzamos a estrenar el cine que no llega…
ACB- ¿O sea que antes no había socios propios?
MMC- Claro, lo que había era una sociedad de amigos de la Cinemateca. Eso llevó a un cambio de los estatutos para los socios directos. Adquiere otra dinámica nueva. Y como te decía, en los 80 comienza a exhibirse material que no llegaba. Comenzamos con los brasileños, y después seguimos con los polacos… Es decir, en lugar de la queja, que era muy habitual en esos años donde la crítica era más rigurosa y formativa, se saca en general, que era un juego predilecto de Alsina, el cine que no se ve. Cosa que nosotros también hacíamos en la revista de Cinemateca. Al mismo tiempo, son épocas complejas con las relaciones con el Estado y el Gobierno, la época autoritaria. En el 80 se va a otro tipo de apertura. Como estrategia se va a cambios de sala, a otros tipos de exhibición hasta llegar al año pasado donde lo que inventamos el circuito con Viva la diferencia, con salas del circuito, con películas propias, otras compartidas, dando una mayor apertura a ese proyecto para que se tenga acceso a todo ese cine creativo. Ahora lo que intentamos es el mantenimiento el acervo del archivo fílmico, cerca de 15 mil títulos que es una tarea privada, no recibe aportes del Estado. Al mismo tiempo que se mantiene todo eso que es el patrimonio, lanzamos todo esto.
Todo presente se construye sobre una memoria viva. Pero la acción está en estado presente.
¿CINE URUGUAYO COMO INDUSTRIA?
ACB- En esta apuesta al futuro, Manuel, también está la presencia, más grande ahora, del cine uruguayo. Se supone que va a haber una mayor cantidad de películas nacionales apostando a una industria…
MMC- Yo no creo, personalmente, que se pueda hablar de industria, y sí de continuidad de producción, que es otra cosa. Industria implica infraestructura, mercado y mercado externo, políticas de diversificación de la oferta hacia ese mercado y empezamos por que Uruguay tiene 3 millones de habitantes, es un mercado interno insuficiente y hablar de una industria en una época donde se dan las complementaciones y los acuerdos de mercados es como utopía.
ACB- ¿Pasaremos a ser de un país de críticos a un país de gente que produce cine?
MMC- Eso sería lamentable. Porque las dos cosas tienen que ir juntas. Tú no puedes tener una buena producción literaria si no tienes quienes tienen la capacidad de análisis y formación del público lector. El boom literario uruguayo, con coincide con el boom literario latinoamericano es resultado de una actitud crítica del 45, porque a su vez reacciona contra el "todo vale" de la generación del 30. Entonces, esa acumulación hipercrítica dio resultados obras de creación que tuvieron un público, fines de los 60, comienzos de los 70, donde la cantidad de ventas de obras literarias, la mayor venta la tenían autores uruguayos que eran editados por editoriales independientes uruguayas de las cuales queda Banda Oriental. Es decir, era el resultado de esa gestión crítica que formaba lectores, y a su vez, autores y escritores que reflejaban esa existencia.
ACB- Ahora estamos como en el 30
MMC- Claro, entonces, si hay gente haciendo cosas y a su vez no existe la formación, yo he dicho muchas veces, el marketing cultural no es la oferta de objetos al mercado de consumo, sino la formación de un público culto, interesado en lo plástico, lo literario, lo cinematográfico que es el que va a respaldar esas calidades. Estamos haciendo marketing en la medida que formamos público. Con respecto al cine ha habido una ocupación del mercado de cine transnacional o globalizado que no da espacios a la realización propia. La película más interesante de los 50 y 60, "Un vintén p'al judas" de Hugo Ulive, en mi memoria sigue siendo una de las mejores películas del cine uruguayo se estrena el 24 de diciembre y permanece hasta el 31 de diciembre, la peor semana del año, en el cine Victory que ya no existe, en doble programa con una película de clase Z. Ese fue el espacio que le quedó en aquel momento. En ese sentido hay mayor espacio, hoy. Aquella película tuvo, sin embargo, el respaldo de ese público y esa crítica formadora. No existían los espacios para un conocimiento más amplio. En ese sentido creo que el desafío hacia el futuro, el papel de Cinemateca ha sido importante porque ha contribuido a la creación de ese público.
ESTRATEGIAS
ACB- La participación de las transnacionales en la distribución de las películas uruguayas, ¿tú crees que contribuye o complica el panorama de producción?
MMC- Pienso que es un espejismo. En qué medida es buscar solución o crear problema en el futuro, el que la distribución sea a través de las cadenas transnacionales.
ACB- Entonces, ¿Se apuesta a una producción independiente, o quedás afuera…?
MMC- No. A lo que se apuesta es a que no sean esas cadenas sino otras formas de cadenas o de circuitos. De hecho, hay varias estrategias en juego. Una es esa que te digo, hay otra que en el caso del Uruguay está muy limitado, porque las películas uruguayas que han tenido distribución por algún sello transnacional no era una distribución global, era distribución en la región. Tampoco han tenido estreno en los países del MERCOSUR. La segunda estrategia es, si el MERCOSUR sobrevive, es capaz de convertirse en un espacio donde existan reglas de adecuadas complementaciones para producción y distribución. El modelo sigue siendo el de la Unión Europea donde sí se permite la existencia de cinematografías nacionales, e incluso regionales dentro de ese espacio físico de complementaciones económicas y relaciones equitativas en el tratamiento del material cultural del otro país. La tercera estrategia es la de los independientes que tú decías, donde ciertamente hay mucha fuerza. De hecho, no hubo ninguna transnacional detrás de la distribución de 25 watts, y ha llegado ya a una buena cantidad de países con una audiencia muy interesante dentro de la Unión Europea, a través de esos independientes. Y hoy hay una lógica, que es la lógica de la Industria, si cada 10 películas de Hollywood, o producidas por Hollywood 7 son deficitarias eso obliga a que no sea ni la distribución ni la exhibición las que detecten las preferencias del público, sino las que impongan como cadena de distribución la necesidad que las otras 7 películas de por sí deficitarias entren al mercado, porque si no la industria perece. La industria del cine es una de las industrias de alto riesgo. Y además tenemos una cosa que complica aún más. Que la industria de la producción cinematográfica es una industria de transformación y que producción y exhibición son áreas de servicios. Es decir, es una combinación de naturaleza económica como contradictoria en sí misma y que se resuelve en el caso del audiovisual, y en especial en el cine en función de la industria primaria y no del destinatario. Por eso, cuando decimos la democratización de la comunicación estamos hablando de que existe eso, que es muy lógico que ocurra porque las necesidades económicas son esas, e imponen esas reglas de juego. Hay otras reglas de juego, sin embargo, y en la medida que la globalización se generaliza, esas otras reglas de juego, alternativas, diferentes, en función de otros intereses tienen cada vez más espacios. Sino cómo y por qué, ¿quién explica el cine iraní, por ejemplo? ¿Cuál transnacional está atrás? Ninguna.
ACB- En ese escenario, ¿Cinemateca dónde estaría? Estrategias, por ejemplo.
MMC- En el intereses de la defensa de los autores del cine creativo, que en muchos casos es producido fuera de esos grandes circuitos.
ACB- A nivel nacional, por ejemplo, en cuanto a las producciones nacionales. ¿Cuál podría ser la apuesta de Cinemateca?
MMC- Nosotros no somos productores. Hicimos producción entre el 82 y el 86. Se produce el desexilio de muchos cineastas, y no es propio de nuestra naturaleza seguir apoyando. El apoyo es a las calidades. Cuando participamos en la exhibición o el lanzamiento de determinadas películas, no de todas las películas uruguayas y en grados de mayor o menor apoyo y compromiso, estamos apoyando esas calidades sin tener en cuenta cuáles serán los mecanismos de distribución que va a tener ese material. Si se quiere, eso nos da cierta credibilidad. Nuestro papel no es el de ser aliados incondicionales de todo lo que se haga, sino de aquello que es interesante. Sin embargo, todo lo que se hace tiene cabida en Espacio Uruguay, donde muestra todo lo uruguayo del año.
¿MARTÍNEZ CARRIL ES CINEMATECA?
ACB- En el final, Manuel, hablar de Cinemateca es hablar de vos, como imagen hacia fuera.
MMC- Eso es un error porque sería imposible que existieran departamentos que tienen sus grados de autonomía y de gestión, y muy diferentes unos de otros, desde la Escuela de Cinematografía, el Centro de Documentación y Archivo Fílmico, que eso pueda ser manejado con una concepción única y centralizadora. Lo que hay sí es un juego donde hay la interacción.
ACC- La figura más visible de Cinemateca, desde hace mucho tiempo…
MMC- No sé si es tan así, pero bueno…
ACB- ¿Cómo te ves vos en ese papel? ¿Te molesta? ¿Es algo que no te importa?
MMC- Creo que las cosas se han ido dando como se han ido dando. A mí me parece que no es correcta la personalización. Un proyecto que es de gestión conjunta, sino no sería dinámico. Sería una cosa estancada. Lo que ha habido ha sido aciertos y errores a lo largo del tiempo que corresponden a diversas iniciativas externas.
ACB- Igualmente, sos una persona que tiene mucha energía, que hace todo lo que se puede hacer adentro de una institución como esta y a nivel general, sí, sos Cinemateca.
MMC- Bueno, eso es opinión tuya. Te contratamos como publicista. (Se ríe)
ACB- Porque incluso, en el Festival estuve hablando con algún directivo que me decía que se estaba preparando un post
Martínez Carril, y que tú estabas también participando…
MMC- Sí, pero el mismo problema lo tenemos en Jefatura de Contaduría o de la Administración… Sí, claro, los recambios son problemas que hay que solucionar en cualquier organización. Y en las instituciones culturales, quizás es más difícil en la medida en que la gratificación va, más que nada, en el cumplir con ciertos objetivos que son más bien intangibles. Es más fácil el recambio en una empresa comercial donde hay otros tipos de incentivos. Los incentivos espirituales pesan menos (Se ríe) Es un dato de la realidad.
¿CÓMO EMPEZÓ TU GUSTO POR EL CINE?
ACB- Finalmente, Manuel, ¿qué es el cine para ti?
MMC- Es un vehículo de expresión y comunicación artística y espiritual, de la misma manera que otras formas de expresión como puede ser lo literario, lo plástico, lo musical…
ACB- Sin embargo, optaste por el cine y no por el libro…
MMC- Sí, un poco por accidente. Mis intereses eran literarios, nunca había ido al cine hasta que tuve 14 años… Estaba metido en otras cosas y fui a la primera muestra de la vanguardia del surrealismo, década del 20 hasta el 30 que era una retrospectiva que por primera vez se exhibía en el Río de la Plata, en la Cinemateca Uruguaya, año 53, y ahí descubrí el cine. Ah, qué interesante. (Se ríe) Cuánta gente hay que siendo culta no le interesa el cine, o no lee y sí le interesa la música… En una Sociedad se dan siempre tendencias o referencias muy diversificadas. Y hay, claro, los fanáticos por lo literario, por lo musical, por lo cinematográfico, pero eso no implica el que no exista la interacción entre las formas artísticas. Es impensable que el cine de los 60 y 70 fuera como fue, a nivel internacional, si no hubiera existido antes toda una experimentación que comienza en lo literario. La cultura de las formas, etc. Es impensable que formas de expresión literarias actuales existieran si no hubiera ese predominio del siglo XX de lo audiovisual, y de la transmisión que el cine hace que la gente piense en imágenes y no en conceptos abstractos. Es decir, la idea de calor o la idea de color, o la idea de vida se traduce no en concepto abstracto sino en concepto más concreto a partir del predominio de lo audiovisual. Eso cambia también la expresión literaria, cambia lo musical, lo plástico. Hay una interacción de las expresiones artísticas. La vanguardia del cine y el surrealismo sería imposible si antes no hubieran estado los experimentos de Aragón en lo literario, de los expresionistas alemanes, de los modernistas en Rusia o en el comienzo de la Unión Soviética, es decir, hay una acción continua de las formas artísticas y creo que prescindir de ese dato, es prescindir de la mitad de la realidad.
ACB- Bueno, feliz cumpleaños.
MMC- Gracias.
