Una vez más, luego de la muerte de Peter Sellers, aparece una nueva versión de las aventuras del Inspector Clouseau, con el fantasma de quien fuera, como Sean Connery para James Bond, el único inspector Clouseau.
Psic. Andrés Caro Berta (*)
Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay/ Fipresci
TODO COMIENZA EN 1963 CON UN ANILLO ROBADO
Allá por 1964 aparecía una producción norteamericana y británica que iniciaría una pequeña revolución dentro del cine de humor.
Dirigida por Black Edwards y con un elenco interesante para la época: Claudia Cardinale, David Nivens, Robert Wagner, Capucine y el propio Sellers (en un papel secundario), era una comedia fina sobre el robo de un anillo, propiedad de una princesa del Medio Oriente, llamado La Pantera Rosa.
La participación de Sellers fue sobre la marcha, ya que Peter Ustinov dio marcha atrás en su papel y hubo que inventar un nuevo personaje, de donde surgió el inspector francés.
Lo curioso fue que lo parecía quedar en eso, se convirtió luego en una serie que emuló en parte las películas de gags, propias del cine mudo con un inspector torpe que lograba, finalmente siempre sus objetivos.
Ese mismo año, Fritz Freleng, el dibujante creador del Conejo de la Suerte recibió el encargo de hacer un corto de animación de dos minutos con el personaje de la Pantera Rosa para esta producción. Las únicas directivas fueron que fuera mudo, gracioso y de color rosa.
Fue tal el éxito de este felino delicado, de estilo inglés, que fue nominado y luego ganó un Oscar de animación.
En cuanto a la película, esta serie tuvo sus momentos buenos, muy buenos, malos y muy malos y siempre estuvo dirigida por Edwards quien tuvo una relación de amor - odio con el actor británico.
Incluso, luego de muerte este último, el director se aprovechó de fragmentos de filmación deshechados para hacer una nueva película, lo cual enojó a muchos seguidores.
LAS SIGUIENTES
La segunda en 1964 fue "Un disparo en la oscuridad" que inicialmente iba a ser un filme policial, pero que ante el éxito de La Pantera Rosa, en acuerdo entre los productores y el director terminó siendo una comedia disparatada al servicio de Clouseau.
Luego vino una apócrifa en 1968 dirigida por Bud Yorkin y la actuación de Alan Arkin, llamada El Inspector Clouseau, y que fuera reestrenada en DVD con el nombre de "El rey del peligro"
El regreso de la Pantera Rosa (1975) contó con Christopher Plummer, Sellers y Hebert Lom.
La cuarta fue "La pantera rosa ataca de nuevo" (1976) quizás la mejor de todas.
"La venganza de la Pantera Rosa" (1978) fue la última que filmó el actor inglés.
Luego de la muerte de este en 1980, Edwards juntó material filmado en 1963. 64. 76 y 78 y que había sido deshechado. Apareció así en 1982 "Tras la pista de la Pantera Rosa", luego de lo cual apareció "La maldición de la Pantera Rosa" donde Sellers no se deja ver y es sustituído en alguna toma por Alan Arkin y en el final por Roger Moore. La viuda de Peter se llevó sus buenos dineros luego de llevar a los productores al Juzgado.
En 1993, Roberto Begnini protagonizó el lamentable "El hijo de la Pantera Rosa"
Y LLEGAMOS A LA NUEVA DE MARTIN
Finalmente, como novena en esta serie, aparece la actual, "La Pantera Rosa" (2005) con la actuación (y el libreto) de Steve Martin.
¿Por qué hacer tal recorrido por la historia de esta serie? Porque el personaje del Inspector Clouseau evidentemente marca un antes y un después de ser interpretado por Sellers.
Martin aparece como amanerado de más, haciendo esfuerzos correctos pero insuficientes para hacer reír y el resto acompaña pero nada más.
Incluso el estupendo actor Kevin Kline está absolutamente desaprovechado, obligándolo a realizar un personaje serio, sin un rasgo de humor.
Otro desaprovechado es Jean Reno, estupendo actor francés que sólo acompaña las desventuras del Inspector.
RESUMIENDO…
Todo lo demás es una comedia entretenida, menor, muy menor para pasar un domingo de tarde en un canal de televisión abierta.
Dirigida por Shawn Levy es apenas un cálido homenaje al Inspector pero uno, claro, extraña a Peter Sellers y Black Edwards, un director desprolijo pero que lograba encontrar muy buenos momentos de carcajadas de la mano del primero, un magnífico actor de comedia, con una máscara formidable y un insoportable humor para trabajar con él.
Véala. Es interesante alguna secuencia, pero nunca alcanza para reírse abiertamente (a no ser un golpe de un ciclista frente al auto de la policía que tiene sus graves consecuencias)
Es una pena, porque creo que quienes queremos al torpe inspector estábamos esperanzados en una buena remake, pero salimos del cine con la desilusión de haber participado de un fallido homenaje.
(*) Publicado en diario Cambio
