Mostrar todos los artículos destacadosLa mafia farmacéutica invade el Tercer Mundo en busca de cobayos humanos, y Meirelles hace su denuncia.
Psic. Andrés Caro Berta (*)
Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay / Fipresci
El cine continúa dando dardos envenenados contra muchas de las cosas graves que están pasando en el planeta. Curiosamente aquí lo que queda en entre dicho es la mafia de las empresas farmacéuticas y algunos gobiernos europeos y africanos, mientras el gran ausente es Estados Unidos.
LA MAFIA FARMACÉUTICA
Tiempo atrás, un testimonio tremendo estaba encerrado dentro de EL INFORMANTE, aquella película que denunciaba a la industria del tabaco en base a hechos reales.
Se trataba de un largometraje de casi tres horas de duración que sin embargo, por lo aceitado de su mecanismo, no generaba ningún cansancio ni desvío de atención en el espectador.
Traigo este INFORMANTE a cuento porque la película de Meirelles alude a un tema tan impactante como el otro, pero con un argumento que pierde fuerza en las manos del brasileño.
Ocurre que por momentos su realización se empantana en datos que no aportan mucho a la historia global, apenas delinea a personajes importantes, no sabe qué rumbo tomar ya que por momentos es un filme político, en otros una historia de amor y en otros, un friso sobre la terrible realidad africana.
Más allá de estos detalles que hacen que muchas veces el dardo envenado no llegue al espectador que queda un tanto confundido, lo que narra es conmovedor, no por desconocido, sino porque muestra la cruda realidad y los caminos obturados para superarla.
La muerte de la esposa activista de un diplomático británico en Kenya termina denunciando un mundo mafioso atrás de grandes laboratorios farmacéuticos que usan a los humanos desnutridos del tercer mundo como cobayos para experimentar con ellos, y así encontrar el producto que frene la enfermedad más temible que se planea puede reaparecer en el siglo XXI, la tuberculosis, y que dará enormes dividendos a quienes sean los dueños de los derechos de fabricación y venta de los consabidos medicamentos.
Así, como en los viejos filmes de los 60 y 70 de denuncia, especialmente italianos, la trama va mostrando quienes están detrás de un crimen que buscaba quedar impune, si no fuera porque el esposo de una de las víctimas reconstruye la tragedia hasta encontrar a los culpables.
LA VERDADERA PROTAGONISTA MUERTA
Esta producción inglesa del 2005, con la dirección de Fernando Meirelles no concreta el rumbo hacia donde quiere dirigirse pero tiene un gran sentido de honestidad, aunque termine no denunciando a nada ni nadie en concreto. Queda apenas la denuncia general de lo que se sabe, es la industria de los medicamentos, lo cual tiene un enorme mérito, pero no profundiza, como en el caso de EL INFORMANTE.
El autor, John Le Carré se había basado en una persona real para el personaje de Tessa Quayle, la activista asesinada. En su novela, expresa que se llamó Yvette Pierpaoli, quien según las palabras del escritor "vivió y murió porque le importaba la vida"
En 1999, cuando Yvette tenía 60 años, ella y dos ayudantes murieron en Albania en un accidente de auto. Ella pertenecía a Refugiados internacionales.
UN URUGUAYO UNA VEZ MÁS
César Charlone nuevamente se luce con la dirección de fotografía. Tiempo atrás Meirelles y él habían trabajado juntos en un excelente filme de denuncia como fue CIUDAD DE DIOS.
Recuerdo que en aquella oportunidad le hice una jugosa nota donde expresaba su aprecio por éste director brasileño.
Ahora, Charlone asume otra vez una cámara nerviosa al hombro, para retratar con distintos colores las diferentes realidades. Europa es gris, fría como el metal de sus modernos edificios en tanto África es todo color y curiosamente (o no) presenta muchos parecidos con Brasil.
Su labor es uno de los pilares de este filme.
ACTUACIONES
Ralph Fiennes (Justin Quayles) repite una vez más esa cara bonachona que en algún momento impactó (Su mejor labor estuvo en EL DILEMA, pero luego comenzó a reiterarse en otras) Raquel Weisz (CONSTANTINE, ENVIDIA, LA MOMIA) se destaca con una belleza espontánea en un personaje que no deja de ser epidérmico. El resto apenas tiene poco tiempo de lucimiento.
RESUMIENDO
Esta nueva producción de Meirelles es atractiva pero despareja. No se define entre atacar y concretar sus dardos hacia la industria farmacéutica, la que queda en entre dicho pero nada más; o en generar una historia de amor más allá de la muerte; o retratar la crueldad de la vida del continente africano.
Igualmente tiene grandes méritos y merece ser vista con respeto.
Este director le aporta un ritmo brasileño a su filme, con la fotografía de Charlone que tiende más al cine del tercer mundo que a las superproducciones.
Lo que queda es el sentir interiormente lo desprotegidos que estamos. Y que los gobiernos están siempre implicados y al servicio de los grandes intereses corporativos.
Las papeleras de alguna manera son el referente uruguayo a lo que muestra la película.
(*) Publicado en Diario Cambio y Arte7
