Si es sensible, véala

 

 

Psic. Andrés Caro Berta (*)

Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay

 

Que la vida nos ofrece sorpresas, no es ninguna novedad, aunque siempre eso nos sorprende. Que los cambios importantes deben antecederse con tiempos de reflexión y aclimatación a lo que se viene, no siempre lo reconocemos. Que cuando pensamos que ya nada teníamos por delante, nos aparece "de la nada" la grata sorpresa de encontrarnos con aquello que siempre ansiamos, sabemos que ocurre, pero no siempre creemos que nos puede pasar a nosotros…

 

PELÍCULAS HECHAS DESDE EL ALMA

 

Esto, y mucho más, está dentro de esta película "Entre copas", un filme de Alexander Payn hecho con verdadero amor.

 

En mis años de espectador, desde muy niño, y ahora luego de mucho tiempo como crítico de cine he visto películas realizadas con la sutileza de quien va bordando hilo a hilo todos los elementos que la componen, donde los actores se sienten dentro del clima de cariño hacia el producto que destila el director, así como los demás técnicos, y he visto de las otras.

 

Las primeras, casi siempre son películas "pequeñas", sin pretensiones de grandes producciones, ni buscando El Mensaje, aunque también lo hay y no molesta. Puedo nombrar muchas, pero me vienen a la memoria inmediatamente "Una familia delirante" (magnífica); "El poderoso"; "Cinema Paradiso"; "Pi"; "Shreck"; "Un maldito policía"; "El amor y la furia"; todo el cine de Chaplin, de Werner Herzog; "Quiero volar"; "Alta fidelidad"; "La mirada de Ulises"; "Historias mínimas", y por supuesto "Magnolia", entre tantas otras.

 

"ENTRE COPAS" ESTÁ DENTRO DE ESAS PRODUCCIONES

 

Es así. Y por muchos motivos. En lo externo, porque nos muestra un Estados Unidos mucho más humano. Más rural. Sin violencias desmedidas, sin patrulleros y policías disparando y víctimas inocentes y tantas otras cosas a las que, lamentablemente, nos acostumbramos.

Aquí, el gran piso de la historia está en la "ruta de los vinos" de California. Y por supuesto, la gran vedette es, además de la anécdota, el producto de la vid.

Para quien conozca de vinos, quien sepa catar y saborear este milenario regalo de los dioses, la película le tiene reservada una gratísima sorpresa. Se sentirá como en familia, recorriendo las distintas bodegas y participando de conversaciones donde se manifiesta el amor por los buenos vinos.

 

LA HISTORIA

 

Jack, un actor que en su momento tuvo un pasaje de fama con una serie televisiva que dejó de hacerse hace demasiados años, está por casarse. Miles, un neurótico y fracasado escritor, convertido en profesor para ganarse unos pesos, le regala la semana previa al casamiento, ofreciéndole pasar juntos esos siete días recorriendo la zona vinera de California.

Para ambos, sin saberlo, será un viaje iniciático.

Jack descubrirá la importancia de lo que va a hacer en su vida, y Miles encontrará lo que tanto quiso y nunca se animó a recibir.

 

Contada como si estuviéramos catando el mejor vino, el guión va suavemente entrando en nosotros. Como si tomáramos la copa con el mayor cariño, oliéramos sin apuro el aroma de lo que contiene esta, tomáramos apenas un sorbo para catar el aroma que despide, lo retuviéramos en nuestra boca, pesáramos su volumen, dejáramos que se deslizara por nuestra lengua hacia la garganta en un viaje interior lleno de sensualidad, así transcurre la película. 

Sin prisa, pero marcando los momentos más importantes de esos siete días, y observando la transformación de los dos protagonistas, y dos mujeres que se cruzan en sus vidas.

 

ACTUACIONES

 

La actuación de Paul Giamatti   y  Thomas Haden es excelente. El primero tiene aquí quizás (al menos para nosotros) su primer protagónico en una extensa carrera, y se lo merece. Siempre lo habíamos visto en papeles secundarios y demuestra su valor como actor. El segundo da perfectamente con el personaje de un hombre simple, con pocas cosas en la cabeza pero tierno, aunque muy cruel sin darse cuenta.

 

SI ES SENSIBLE, VÉALA

 

Éste filme que tuvo buenas premiaciones en el Oscar y  los Globos de Oro, merece ser vista por la gente sensible.

Quienes busquen un cine espectacular, con autos volando por el aire, descuartizamientos, policías y ladrones, asesinos y víctimas, no vayan a verla. 

Aquellos que merezcan que les tiren líneas para encontrar respuestas a sus vidas, que estén enamorados, o sean incomprendidos, o sientan que todo es gris y monótono cuando no es lo que quieren, o no se animan a dar el paso que les puede cambiar el futuro, vayan y hagan fila. Y cuando pase a los video clubes, retírenla del anaquel.

 

Vale la pena.

 

(*) Publicado en Diario Cambio

 

You have no rights to post comments