Un secreto se oculta en el camino a Trieste. Francesco duda entre Massimo y Antonella, mientras su madre oculta la verdad.
"TRIESTE"
Autor: ANDRÉS CARO BERTA
Registrada en AGADU
Personajes:
Francesco
Madre
Abuela
Massimo
Antonella
Muchacho
Escena 1
(El escenario permanece en penumbras. Hay luz azul imitando la luna en el fondo. La figura debe quedar recortada. Silencio. Se siente llegar un auto. Se abre la puerta. El motor sigue andando. Sonido de grillos. Aparece en el escenario una silueta. Es un hombre de traje, con sombrero, lleva un arma en una de sus manos. Se para en el centro. Levanta el revolver y lo pone en la sien. Se dispara un tiro. Se ve el fogonazo. Y cae)
(Se apagan las luces)
Escena 2
Massimo y Francesco
(Están acostados en una cama en el apartamento de Francesco)
Massimo- ¿Qué te pasa ahora?
Francesco- Lo de siempre.
Massimo- Francesco, Francesco... Estás ausente, otra vez… ¿Es ella? ¿Gabriella?
Francesco- Es ella... Pero también… No sé qué me pasa... tengo fantasmas... No puedo descansar... A veces me vienen fogonazos de recuerdos que no puedo atrapar... Imágenes... De niño... Muchas piernas... Llantos... Y yo, con un oso de peluche que tenía...
Massimo- Las otras noches hablabas...
Francesco- ¿Qué decía?
Massimo- No lo sé... Lo único que recuerdo es que repetías Trieste...No parecía un sueño muy agradable...
Francesco- ¿Trieste? ¿Soñé con Trieste?
Massimo- Así parece...
Francesco- Trieste... Allá al norte, casi en la frontera... ¿Cuántos años hace que no voy allí?... Era muy pequeño cuando... No sé qué me pasa... Y últimamente es peor...
Massimo- Estoy de acuerdo...
Francesco- Massimo... Me asusta... En relación a nosotros dos, me siento dividido...
Massimo- Lo estás... Lo noto claramente… Y cada vez más… Pero ahora aparece esto otro… No sé qué hacer para ayudarte… ¿Tiene que ver con tu padre?
Francesco- Pasan los años pero el abandono de papá, no lo he podido superar...
Massimo- Bueno, con todo el cariño, Francesco... De acuerdo, tu padre los abandonó, se fue con otra mujer... Pero, ¿hasta cuándo seguirás con eso?...
Francesco- Sí, tiene que terminar algún día. Pero no es un tema de voluntad.
Massimo- Lo mismo digo. ¿Podrás tú solo? ¿Por qué no pides ayuda?
Francesco- No lo sé, y con respecto a Gabriella...
Massimo- (Meditando) Con respecto a Gabriella... Ay, Francesco, qué cruel que es la vida con los que queremos... A veces me molesta ser tan comprensivo...
Francesco- Es que... La extraño, Massimo... Pero cuando estoy con ella, te extraño a ti...
Massimo- Creo que algún día tendrías que decirnos a quién quieres más... O… a quien eliges… Se me hiela la sangre de pensarlo…
Francesco- No te burles... No es una competencia...
Massimo- ¿Tú crees que mi intención es burlarme? A esta altura, por la salud de nuestra relación preferiría compartirte con alguien que desconozco, y no estar jugando a las escondidas con una persona que siempre está entre los dos... Además, según tú, ella no sabe de lo nuestro...
Francesco- Eres cruel...
Massimo- No sé quién es más... Cuando te pones así, siento que eres un niño caprichoso... Alguien que aún no creció... (Silencio. Le acaricia la frente) Yo te quiero bien...
Francesco- No lo dudo... Si no, no estaría a tu lado... Yo también te quiero bien...
Massimo- Hay veces que... No sé... Soporto estas infidencias porque creo que no es Gabriella, ni soy yo... Estoy seguro que no somos nosotros los causantes de lo que te ocurre... Hay en ti una tristeza... Tu mirada... Se pierde... No es que te pongas a lagrimear... Es algo más profundo... Y no tengo acceso...
Francesco- Ni yo...
Massimo- Bueno, vamos que se hace tarde... Hay que trabajar... ¿Qué va a pasar después?
Francesco- No era mi intención terminar así...
Massimo- Está bien... Hagamos las paces... Quizás algún día me canse... Hoy lo tolero... Pero quiero que sepas que no me agradan estas cosas...
Francesco- Gracias...
Massimo- Creo que por sobretodo somos amigos... Y dentro de mis posibilidades, te voy a ayudar... Vamos, hombre...
Francesco- Vamos, hombre...
(Se abrazan fuertemente, sentados al borde de la cama. Suena el teléfono)
Francesco- ¿Sí? Ah, eres tú, mamá... Sí, sí... Hoy almuerzo contigo... No, de eso no quiero hablar... No llores, mamá... Por favor... (Massimo comprensivamente le masajea los hombros) Espérame con la comida pronta que en un rato estoy ahí... ¿Está la tirana? ¿Esa bruja no tiene que ir a ningún lado? Ya sé que no tengo que hablar así... Un beso, mamá... Ah... ¿Llevo algo? Bueno, bueno, voy...
(Se apaga la luz)
Escena 3
Madre, Francesco, Abuela
(Casa de la abuela. La madre, con bastón)
Madre- Querido… Franco...
Francesco- Acá estoy, mamá... ¿Estás bien? ¿Cómo estás de los dolores?
Madre- Ahí... Me duelen mucho los huesos...
Francesco- ¿Por qué no abres las ventanas? Si es un tema de reuma... Hay un sol estupendo... Y la casa necesita luz...
Madre- Qué suerte que has venido... No me acostumbro a no tenerte en casa...
Francesco- Mamá... No me cambies de tema...
Madre- ¿Te va bien en ese apartamento? ¿Estás solo? Sospecho que lo elegiste para tener compañía... ¿Es linda?
Francesco- ¿Quién? Ah... No, mamá... por favor... Háblame de tus dolores...
Madre- Quisiera que me la presentaras... Si la eligió mi hijo, debe ser hermosa... De noche rezo para que...
Francesco- Mamá, no hay nadie... Cuando aparezca alguien serás la primera en conocer...la
Madre- Tu abuela dice que...
Francesco- No quiero saber...
Madre- Dice que lo que estás haciendo no está bien... Que no es correcto que nos abandones... Y creo que tiene razón... Entiendo que eres mayor, pero...
Francesco- Era hora... Tengo treinta años...
Madre- Eres un niño aún... (Se ríe, burlonamente) para mí... Para las madres, los hijos nunca crecen... Está bien, está bien, no le hagas caso a esta vieja rezongona y acaparadora en que me he convertido...
Francesco- Lo que pasa es que... el trabajar en el centro, me obliga a vivir cerca de allí...
Madre- Eso es un pretexto... Pero está bien... Pasemos un rato agradable... Buena falta nos hace... En esta casa no hay alegría... Y desde que te fuiste...
Francesco- (Rezongándola) Mamá...
Madre- Sí, sí, es cierto... Disculpa... Tengo un rico plato para ti. Chiara hizo una pasta como la que te gusta... Con un tuco con carne estofada... Condimentos...
Francesco- Mmm... Qué delicia...
Madre- Es que... Esta casa se ha tornado tan silenciosa desde que no estás... Nosotras dos solas... Es demasiado grande para tu abuela y para mí... A veces siento que corres aún con el triciclo por los pisos de parquet...
Francesco- Lo cual te enojaba mucho...
Madre- Es verdad... Pero ahora lo extraño... Qué contradictorios somos los humanos... Siempre estamos apurados pensando en lo que va a venir, y después estamos extrañando las cosas ya vividas a las que no les prestamos atención... ¿Te acuerdas cuando eras un niño? A pesar de las cosas que pasaron, eran mejores tiempos... Había demostraciones de cariño entre ambos... Eras así (pone la mano unos cincuenta centímetros del piso, como midiendo la altura)
Francesco- Los otros días vi las marcas que ibas haciendo en la pared del cuarto...
Madre- Sí, y ahora, mire en lo que se ha convertido mi hijo... Todo un hombre... Me vienen recuerdos... Anoche pensaba... Un día de estos voy a tocarte la sonata que tanto te gusta, en el piano...
Francesco- El piano... Cuando lo veo cerrado... Sí, me encantaría… Me viene la imagen de cuando María quería que dejara de tenerle miedo a las lombrices y me llenaba los bolsillos de esos bichos asquerosos.
Madre- Era una criada buenísima, pero... ¡Qué mujer! Lo que ella quería era fastidiarme... Tú sacabas de los bolsillos esos monstruos babosos que se arrastraban por sobre las teclas del piano, y yo me moría de asco y terminaba enojada y llorando...
Francesco- Yo tendría...
Madre- Cuatro años...
Francesco- Pero lo que no entiendo es... Si te causaba tanta impresión, ¿por qué se repetía la historia?...
Madre- No lo sé... Esos misterios... Lo mismo te pregunto a ti, ¿si tanto miedo te provocaban las lombrices, por qué metías las manos para lanzármelas?
Francesco- ¿Un juego?
Madre- Sí, un juego...
Francesco- María... ¿Qué habrá sido de ella? ¿Sabes una cosa? Las otras noches soñé con Trieste...
Madre- (Haciéndose la distraída) ¿Ah, sí? Pobre gente... (Se ríe) No saben qué son... Si italianos, si yugoslavos... Tienen un lío en la cabeza... Bueno... Se va a pasar la comida... La mesa está pronta... Y sabes que Chiara se enoja si no estamos a tiempo...
Francesco- Esta bien, no quieres hablar... Te conozco... Comamos... ¿Antes puedo... hacer una llamada?
Madre- Claro... ¿No es tu casa? ¿Desde cuándo tienes que pedir permiso en tu casa? (Se dirige a la cocina)
Francesco- Gracias... (Va al rincón y busca que no le escuchen) Ah... Soy yo... Sí, sí... A las cuatro... Estoy en lo de mi madre... Sí, sí... Bueno, no me presiones...Gabriella... Yo... Es mi madre... Lo sé, lo sé... Te pido disculpas... Eres terrible de posesiva... ¿Y si yo me pusiera así por tu esposo? Te dejo, te dejo, viene mi madre...
Abuela- No, no soy tu madre... Soy tu abuela...
Francesco- (Desacomodado) Siempre escuchando...
Abuela- Alguien tiene que poner un poco de orden en esta casa.
Francesco- Ya soy mayor...
Abuela- Mira, Francesco, parece que eres mayor para algunas cosas... pero para otras... Repites la historia de tu padre... Coqueteando con otras por los rincones... Pero a mí ya no me importa... Me he liberado de un niño caprichoso... Ahora tu madre y yo vivimos tranquilas...
Francesco- Vieja bruja.
Abuela- Me halaga... Quiere decir que estoy haciendo bien las cosas... Al menos los jarrones heredados por varias generaciones ya no tienen miedo de los niños que corren atropelladamente... No hay llantos a la hora de la comida, ni debo contratar criadas para que te cuiden...
Francesco- Si mi padre estuviera acá... Muchas de las cosas que dice que son suyas... Vieja bruja... Usted se ha apropiado de... de...
Abuela- Ja... Es gracioso... Mi familia me legó la mayor parte de lo que tenemos... Tu padre... Tu padre... Trepó... Se apropió de tu madre... Y después... optó por la más fácil...
Francesco- No le permito. Es una bruja... Y le agrada serlo... Disfruta...
Abuela- Puede ser... Pero te duele lo que digo porque es la verdad... Me dejó con todas las responsabilidades... Una mujer joven y un niño chico... Cobarde...
Francesco- Él... él... (Aguantándose)
Abuela- ¿Qué?
Madre- (Entra) Bueno, dejen de pelearse que está pronta la comida... ¿Pasamos al comedor? Hace tiempo que no lo usamos.
Abuela- Es mejor que soportar a este niño caprichoso... ¿Otra vez Chiara hizo lo mismo?
Madre- Bueno, sí y no. Ha variado un poco lo de ayer... Para no desperdiciarlo, mamá...
Abuela- Buena respuesta...
Madre- Pero le agregó a pedido mío algunas cosas, porque es un día de fiesta... Francesco ha venido a comer con nosotras...
Francesco- Se me cortó el apetito...
Abuela- ¿Sabes por qué? Porque hablamos de su padre...
Madre- ¿Otra vez?
Abuela- Y tantas veces sea necesario.
Madre- ¿No pueden dejarlo en paz?
Francesco- Es ella la que me agrede...
Abuela- ¿Yo? Con la verdad no se ofende... Y el que se ofende tiene algo que ocultar...
Francesco- Mamá...
Madre- (Tímidamente) Mira, mamá, él es mi hijo y merece respeto... Y mi esposo...
Abuela- Me callo... A comer...
(Se apagan las luces)
Escena 4
Francesco y Gabriella en el dormitorio del primero
Gabriella- Pensé que no llegabas...
Francesco- Se me hizo tarde...
Gabriella- Me asustó cuando pediste de vernos lo antes posible... Qué callado que estás... ¿Pasa algo?
Francesco- No.
Gabriella- Ven, dame un beso, solo un beso...
Francesco- No, ahora no...
Gabriella- No me desprecies... Vengo sedienta de besos... De los tuyos... Esos que sabes darme...
Francesco- No, no y no. Hoy no.
Gabriella- ¿Qué te pasa?
Francesco- No sé, ando mal... Discúlpame... Perdón, perdón... No sé lo que hago... (La abraza)... No es contigo, Gabriella... (Le da un gran beso)
Gabriella- Bueno, me quedo más tranquila... ¡Qué beso!
Francesco- Cada vez que voy a lo de mi madre...
Gabriella- Yo no sé si vas a lo de tu madre o a lo de tu abuela...
Francesco- Es verdad... Esa bruja se ha apropiado de mi madre... Ahora dice que lo que tienen viene de sus antepasados y que mi padre...
Gabriella- No le hagas caso... Que crea lo que quiera...
Francesco- Me duele esa saña contra mi padre... Está bien, se fue con otra mujer... Está rencorosa, bueno, puedo entenderla... Pero desde que pasó eso mis recuerdos son siempre los de una mujer aristocrática, altiva, nunca dando un solo beso, marcando el paso, llenándole la cabeza a mi mamá contra mí y contra papá... Fría... Eso, fría...
Gabriella- Me da pena tu madre...
Francesco- Sí, a mí también... Aunque ella aceptó...
Gabriella- Francesco... Lo hizo por necesidad... Por el dinero... Por lo que me contabas, al irse tu padre quedaron prácticamente en la calle y tu abuela...
Francesco- Yo no sé si fue tan así... No sé... Le reconozco esa fuerza... Pero está cobrándose todo lo que hizo...
Gabriella- ¿Nunca averiguaste qué pasó con tu padre? Quiero decir, algo más de lo que me has contado, que es muy poco...
Francesco- ¿Y qué pasó? Se fue... Se escapó con una mujer... Una amante y nunca más se acordó de nosotros... Eso pasó... Yo lo extraño... Pero no dejo de darle la razón a la bruja... Los otros días soñé con Trieste...
Gabriella- ¡¿Con Trieste?! Allá en la punta... Casi pegado a...
Francesco- Sí, ya sé, a Yugoslavia... ¿Por qué Trieste? No lo sé... Quizás porque mis primeros años pasaron ahí... Un precioso pueblito de pescadores...
Gabriella- ¿Ah, sí? (Tiembla)
Francesco- ¿Qué pasó?
Gabriella- No lo sé... Un escalofrío... Cambiando de tema... ¿Cómo está tu madre?
Francesco- No importa. No es momento de hablar de ella.
Gabriella- Pero, ¿cómo está?
Francesco- Mal. La veo muy mal. Desmejorada. Tiene una enfermad extraña, no saben qué es...
Gabriella- Ay, muchachito... Ven. Apóyate en mí. Yo te cuidaré...
Francesco- (En la cama, con la cabeza en el pecho de ella) Gabriella... Te he llamado porque necesito hablar contigo...
Gabriella- ¿Qué pasó? (Burlonamente) ¿No me quieres más?
Francesco- ¿Cómo que no te quiero más? Pero bueno, es un tema de afectos...
Gabriella-(Se aparta de él) ¿Qué pasa? ¿Hay otra?
Francesco- No, yo... Yo te quiero, Gabriella...
Gabriella- Pero...
Francesco- Pero... No es fácil... No sé porqué para mí todo es difícil...
Gabriella- No puedo divorciarme de mi esposo...
Francesco- Ya lo sé... No te lo estoy reprochando...
Gabriella- Pero puedo intentar estar más tiempo contigo, si eso te hace feliz...
Francesco- No lo dudo... Gabriella... No, no es eso... Quería decirte... No sé cómo empezar... Las veces que he ensayado esta conversación me resultaba mucho más sencillo... Ahora teniéndote frente mío... Gabriella... Lo que pasa es que... Bueno... Hay otra persona...
Gabriella- (Silencio)
Francesco- (Derrumbándose) Hay otra persona...Hay otra persona. Lo dije. Era eso lo que necesitaba decirte... Ya está.
Gabriella- (Tratando de no aflojar anímicamente) Escucho... Veamos... Un golpe... No lo esperaba... Eh... Calma, calma... Debo estar calma... ¿Es... bonita?
Francesco- Lo es...
Gabriella- ¿Te quiere?
Francesco- Sí.
Gabriella- ¿Cómo yo?
Francesco- Como tú.
Gabriella- ¿Y tú le quieres?
Francesco- Sí...
Gabriella- ¿Cómo a mí?
Francesco- Como a ti.
Gabriella- Eso es imposible (Se inquieta) No se puede querer de igual forma a dos personas...
Francesco- Es posible... lo siento así...
Gabriella- ¿Esa persona... sabe de mí?
Francesco- Sí. Yo se lo he dicho...
Gabriella- Ah... (Se levanta y camina como un tigre enjaulado) ¿Y... qué piensa?
Francesco- Piensa que...
Gabriella- ¿Y es en esta cama que tienen sus cosas, no? ¿Qué le dices? ¿Lo mismo que me dices a mí?... ¿Cuándo hablan de mí? ¿Mientras...?
Francesco- ¡Gabriella!
Gabriella- Cuando... Dios mío... Me desespera... No quiero perderte... Me siento... No tengo ningún derecho... Pero no puedo frenarme... ¿Tú quieres a esa persona?
Francesco- Sí.
Gabriella- ¿Más que a mí?
Francesco- No, Gabriella, no.
Gabriella- ¿No? ¿Entonces? ¿La quieres menos? ¿Me quieres más a mí?
Francesco- Es difícil de explicar... Les quiero por igual...
Gabriella- ¿Por igual? ¿Otra vez diciendo eso? Yo no quiero a mi esposo tanto como te quiero a ti.
Francesco- Lo sé... Yo...
Gabriella- Se revuelcan en estas sábanas... ¿Verdad? Hasta puedo olerle... Y yo haciendo el papel de estúpida...
Francesco- No, Gabriella, no...
Gabriella- Dime que es bonita, al menos... Aunque preferiría que me mintieras... Yo empiezo a perder la belleza... Mis carnes se aflojan... Tengo papada... Las canas hay que ocultarlas... Dios mío... ¡Qué triste que es el pasaje del tiempo! Dime que es bonita... ¿Qué te enamoró?
Francesco- La mirada...
Gabriella- La mirada... Yo me enamoré de tu sonrisa... Esa sonrisa de niño desamparado... Esa sonrisa de alguien que está alegre... para afuera... Y como los payasos guarda una profunda tristeza...
Francesco- Me enamoró la mirada de él...
Gabriella- (Al principio no entiende) ¡¿Cómo?!
Francesco- Se llama Massimo...
Gabriella- (No esperaba ese golpe) ¿Acaso...? ¿Tú...? Dime que es un juego, que es mentira...
Francesco- No estoy jugando...
Gabriella- Pero... Tú eres...
Francesco- No... No lo soy...
Gabriella- Nadie te ha forzado a... ¡Degenerado! Siento... asco... Mis manos tocando... He apoyado mi boca en... Tu cuerpo sudoroso con... Me tengo que ir... (Comienza a ponerse un tapado)
Francesco- Gabriella, no te vayas... Por favor... Déjame explicarte...
Gabriella- No. Si me quedo voy a hacer un papelón... No... Me tengo que ir... Un hombre... Me engañas con un hombre... Es lo más humillante que podrías haberme hecho...
Francesco- No... Gabriella, no te vayas... Intentaba decírtelo, pero no encontraba cómo...
Gabriella- Francesco... Me siento humillada... Francesco, no puedes hacerme esto...
Francesco- No te vayas, Gabriella...
Gabriella- No puedes... (Se pone a llorar y se sienta en la cama)
Francesco- No quería... No quiero lastimarte... Te quiero, Gabriella. Tú eres muy importante para mí...
Gabriella- ¿Te sigues burlando de mí?
Francesco- No, Gabriella... Es que... Estoy desesperado... No sé qué hacer... Me torturo todo el tiempo... No quiero hacer daño a nadie y estoy lastimando a quienes más quiero... Gabriella, créeme... Los quiero a los dos...
Gabriella- ¿Cómo? ¿A los dos?
Francesco- Necesito que lo comprendas...
Gabriella- ¡¿Cómo puedo comprenderlo?! ¡Me pides demasiado! ¡Te abusas porque te quiero! Bueno, te quería... Después de esto... No puedo creerlo... ¡Todavía me pides comprensión! ¡¡Eres como tu padre! ¡Pero más... degenerado! Me has ensuciado... Me siento sucia... ¡Me engañas con un hombre!
Francesco- No, Gabriella, lo menos que necesito es que me digas todo eso... No busco hacerte daño... Es que no puedo más... No sé quién soy... Estoy dividido... Los quiero a los dos y me moriría si pierdo a uno de ustedes... Pero no puedo seguir ocultándoles mis sentimientos hacia el otro...
Gabriella- ¿Qué buscas? ¿Un triángulo amoroso? ¿Qué nos acostemos juntos en esta cama? ¿Quieres un hombre? ¿Quieres que traiga a mi marido? ¿Eso te excitaría? ¿Ver cómo me penetra? ¿Quieres que te penetre a ti, mientras yo observo?
Francesco- Dios mío, Gabriella... Dios mío, no sabes lo que dices... No, no... Lo mío no pasa por eso... Dios mío, no...
Gabriella- ¡Debo calmarme! ¡Debo calmarme! Nunca me había pasado... No sé qué hacer... Quisiera matarte... Arañarte... Romper todos los muebles... Salir corriendo... Pero no puedo... (Se pone a llorar)
Francesco- Gabriella (intenta abrazarla)
Gabriella- No me toques, no me toques... Soy capaz de cualquier cosa si me tocas...
Francesco- Perdón... Yo tampoco sé qué hacer... No sé qué hacer con mi vida...
Gabriella- No te pongas melodramático... Ay, qué dolor... María, madre de Dios, ayúdame a entender qué está pasando... Eres un niño pequeño y desprotegido que me está hiriendo como nunca pensé que lo fueras a hacer... No puedo... No me mires con esos ojos suplicantes... No puedo... Me tengo que ir...
Francesco- Yo he soportado todos estos años la sombra de tu esposo... Tus horarios cortados, la imposibilidad de vernos públicamente... He soportado el saber que él... en la intimidad... toca las mismas zonas que yo de tu cuerpo... Que tú lo satisfaces como me lo haces a mí...
Gabriella- No me insultes... No es lo mismo... Además, mi matrimonio es de conveniencia... A quien realmente quiero es a ti...
Francesco- Y yo a ti.
Gabriella- Adiós, Francesco... Discúlpame... Debo estar equivocándome... Pero no puedo... No puedo... (Se va y cierra la puerta. Francesco queda abatido en la cama)
Francesco- No te vayas... (llora) (Suena el timbre. Esperanzado que sea Gabriella va a la puerta. La abre) Gabrie... Mamá...
Madre- ¿Francesco? Dios mío, ¿qué te pasa? ¿Qué sucede?
Francesco- (La abraza y se pone a llorar)
Madre- A ver, a ver... Mi chiquito lindo... A ver... Sabes que no puedo sostener mucho peso... Y ya estás grande... Pero para mí siempre serás mi niño mimado... Entremos, entremos... Bueno... Déjame apoyar en tu brazo... Odio este bastón... Vaya... Así que este es el refugio...
Francesco- Mamá, ¿qué haces acá?
Madre- ¿No puedo venir a visitarte?
Francesco- Claro, mamá... Pero podrías haberme avisado...
Madre- ¿Una madre tiene que avisar?
Francesco- Es que... No importa... Pasa, pasa...
Madre- ¡Qué lindo lugar! Es chiquito... Teniendo toda nuestra casa para ti, Francesco... Está bien, no digo nada... Me gusta... (Se sienta en un sillón) ¿Me traerías un vaso de agua?
Francesco- ¿Qué pasa?
Madre- Nada... Vengo del médico... Y no quería ir para casa...
Francesco- No me dijiste nada... Te hubiera acompañado...
Madre- No quise amargarte... Bastantes problemas ya tienes... ¿Me vas a contar?
Francesco- (Corre a la cocina y vuelve con un vaso de agua) ¿Qué pasa, mamá?
Madre- Nada, nada.... No estoy muy bien... Me encontraron un poco desmejorada... Cosas de los médicos... No hay que darles mucha importancia... Ay... (Se pone a lagrimear) Los huesos... (Se ríe trágicamente mientras le mira a los ojos) Los huesos me los estoy comiendo... (Llora)
Francesco- ¡Mamá! (la abraza)
Madre- ¿No es gracioso eso? Yo misma... Tengo hambre de mí... Debe ser por tanta soledad...
Francesco- No me hagas sentir culpable...
Madre- No, no... Sabes que no... Que lo que hagas está bien... Tu padre... El abandono de tu padre... No lo he podido superar... Que se haya ido... Nos dejó... solos...
Francesco- Lo sé... Yo también siento esa rabia contra él...
Madre- No quiero que te afecte a ti. Era un buen hombre... Quizás fui yo... Basta con que yo me coma a mí misma...
Francesco- Estupideces, mamá...
Madre- Los médicos dicen que... que tengo que tener cuidado porque me puedo quebrar... Tontos... Si ya estoy quebrada... Me quería... Te adoraba... No dejó una carta... No se despidió... ¿Por qué nos hizo eso? Si éramos tan unidos los tres... Es injusto...
Francesco- Algún día lo vamos a averiguar... Algún día sabremos la verdad... Te comprendo, mamá... Yo también no lo he podido superar... Después de tantos años... Pero dime de lo que te está pasando. ¿Qué probabilidades hay de recuperarte?
Madre- Ninguna... Cada día va a ser peor... No hay medicamentos para lo mío...
Francesco- Yo voy a hablar con los médicos...
Madre- No, no vale la pena...
Francesco- Lo voy a hacer... Nos vamos a ir al sanatorio más importante del mundo... Alguien debe tener la cura para lo que tienes...
Madre- Francesco... Entiéndeme… Estoy cansada... Cansada de vivir... Me quiero ir con él...
Francesco- ¿Con papá? No digas tonterías... ¿Todavía lo extrañas? ¿Con todo lo que te hizo? ¿Irte con él, cuando se fue con otra mujer? Vamos para casa... Yo te llevo... (Suena el teléfono) ¿Hola? Ah, tú... No, no... Está mi madre conmigo... Sí, sí, después te llamo... Un beso...
Madre- ¿Tu novia?
Francesco- Te llevo...
Madre- ¿Por qué llorabas?
Francesco- Tonterías...
(Se apagan las luces)
Escena 5
Massimo y Gabriela
(Mesa de café. Gabriella entra y ve a Massimo. Se sienta con él. Inicialmente, muy tensos los dos)
Gabriella- ¿Tú eres?
Massimo- Massimo... Y tú...
Gabriella- Gabriella
Massimo- Siéntate...
Gabriella- Te hacía distinto... Gracias por llamarme...
Massimo- Yo también... Te imaginaba más...
Gabriella- Más... ¿Ama de casa? ¿Más ordinaria? ¿Más...?
Massimo- No, Gabriella... (Se ríe) Eres hermosa...
Gabriella- Vaya... Un cumplido... ¿Cómo debo tomarlo? ¿Estás preparando un encuentro de tres?
Massimo- En absoluto... Calma, Gabriella, quiero hablar serenamente de algo que nos duele a los tres...
Gabriella- Esto es... muy incómodo para mí...
Massimo- Para los dos... ¿Qué tomas?
Gabriella- Nada... Tengo poco tiempo. Mi esposo... No vale la pena meter más gente en esta relación... Yo he cortado con Francesco... Es todo tuyo... ¿No es ridículo? Yo, una mujer... Y él elige... ¿Es cierto que entre ustedes dos...? ¿Qué ustedes dos son...? ¿O son inventos de Francesco?
Massimo- Nos conocemos de adolescentes... Hay un gran cariño entre los dos...
Gabriella- Entonces, te estuvo engañando todo el tiempo conmigo...
Massimo- No, no es así... ¿Puedo explicarlo?
Gabriella- Por favor...
Massimo- Francesco es mi mejor amigo...
Gabriella- Ya lo veo... Los amigos no...
Massimo- Lo sé. Francesco es... Lo conozco desde que íbamos al colegio... Él es un niño desamparado... Frágil... Parece que se va a quebrar...
Gabriella- Es más fuerte de lo que tú crees.
Massimo- Es cierto... Gabriella... Esto es muy simple... Siempre supe que podía pasar... El día que te conoció me di cuenta que... tendría que compartirte... Francesco nos quiere a los dos... Y es verdad... Tú lo quieres a Francesco... Y yo, también lo quiero...
Gabriella- Es asqueroso eso que estás diciendo... No tienes vergüenza.... Me estás proponiendo...
Massimo- Todavía no propuse nada. Vengo a saber un poco más, no a imponer nada... Quería conocerte... A mí me duele tanto como a ti... Yo hubiera querido ser yo solo en el corazón de él...
Gabriella- Yo no puedo seguir esta conversación... Me da... asco... Dos hombres... Y yo como una estúpida...
Massimo- No... Ha habido siempre mucho respeto hacia ti...
Gabriella- Muy amable. Me deja más tranquila. (Prende un cigarro con boquilla. Está muy nerviosa)
Massimo- Gabriella... Yo estoy viendo muy mal a Francesco...
Gabriella- Consuélalo...
Massimo- No seas cruel... Necesita de nuestro apoyo...
Gabriella- ¿Más del que le he dado?
Massimo- Gabriella, no es un problema económico; para mí esto que estoy haciendo contigo es muy triste...
Gabriella- ¿Qué dejas para mí?
Massimo- Gabriella... Francesco nos necesita a los dos...
Gabriella.- Eres bonito... Me duele tanto...
Massimo- Tú también lo eres... Eres hermosa... Al menos me halaga que haya elegido bien... Sé además que eres buena persona... Y me duele tanto todo esto como a ti...
Gabriella- Es que nos han enseñado... Mi esposo es un bruto... Cree que porque tiene dinero... Y Francesco me daba la ternura que no tengo con él...
Massimo- ¿Puedo confiar un secreto contigo?
Massimo- ¿Un secreto?... Escucho...
(Se apagan las luces)
Escena 6
(Casa de la abuela)
Madre, Francesco, abuela
Madre- (Se escucha) Franco... ¿Estás ahí?
Francesco- (Está sentado leyendo) Sí, mamá... Estoy leyendo el informe del médico...
Madre- Es gracioso lo que he encontrado en el diario, pero no veo mis lentes... Y me duelen mucho los huesos...
Francesco- ¿Qué quieres, mamá?
Madre- ¿Me traes los lentes? Debo haberlos dejado en el escritorio de tu padre...
Francesco- Sí, mamá... (Va al escritorio, busca y no los encuentra. Abre varios cajones hasta que en uno, queda detenido) (Para él) ¿Qué es esto? (Saca una carpeta) Es el nombre de mi padre.
Madre- ¿Encontraste?
Francesco- No.
Madre- (Desde fuera del escenario) Ah, están acá... Ya está, ya está...
Francesco- Bueno, voy enseguida. (Prende una luz y se sienta. Abre la carpeta) ¿Qué son estos recortes? (lee) No... No puede ser... "Paolo Vitali se suicidó en Trieste"... ¿Qué? "En la madrugada de ayer, un hombre que residía en la ciudad de Trieste se suicidó en la carretera... Inicialmente se supuso que era un asesinato, pero el médico forense, luego de realizar la autopsia... (Se detiene) determinó que había sido un suicidio..." ¿Un suicidio? Pero... (Busca otros papeles) Todos dicen lo mismo... ¿Qué es esto? ¿Papá se mató? ¿Por qué nadie me dijo nada? Yo... estuve creyendo que... ¿Papá... se suicidó? "Datos de la policía indican que la pólvora encontrada en la mano que portaba el revolver confirma que no fue homicidio"... Se suicidó… ¿Por qué? ¿Qué pasó? Es por eso que nunca vino a buscarme... Aquella tarde... Fue aquella tarde... Sí, me acuerdo... Salí a buscarlo como todos los días a la puerta, con mi oso de peluche... Y pasó mucho tiempo... Y no venía... Y mamá me hizo entrar... Mamá...
Madre- (Entra con el bastón y encuentra al hijo con la carpeta) ¿Qué haces?
Francesco- ¿Qué es esto?
Madre- (Nerviosa) Eso... Cuentas de tu padre... Documentos... Dame, los voy a guardar... Está mal que revises lo que no es tuyo... Siempre te he enseñado que...
Francesco- ¿Qué es esto, mamá? "En Trieste fue encontrado sin vida el cuerpo de un hombre que resultó ser"... papá... "El médico forense indicó que era un suicidio"
Madre- Yo...
Francesco- Papá no es que nos abandonó... Ni se fue con ninguna mujer... ¡Se suicidó!...
Madre- Fue... Esto de mantenerlo oculto fue... Fue idea de mi madre...
Francesco- ¿De tu madre? ¿De la abuela? ¿De esa bruja?
Abuela- Sí, mía... Y no me arrepiento... Era muy doloroso decir que... tu padre... Es una mancha... Además, tantas veces se había fugado con otras mujeres que... Nadie iba a sospechar... Era mejor... Yo no quería que sufrieras... más de lo necesario... ¿Qué hubiera pasado con tus compañeritos de colegio? Te habrían marginado... Y después que pasó el tiempo... ¿Cómo explicártelo?
Francsco- Me mintieron por más de veinte años... Me hicieron creer que...
Abuela- No es para tanto... Caramba... Siempre se les da más valor a los ausentes que a los presentes... Es muy fácil matarse y dejarme con toda la responsabilidad...
Francesco- Vieja bruja, le voy a matar... (Corre hacia ella para ahorcarla. La madre se interpone)
Madre- Francesco, por favor... Por favor, más tragedias, no...
Abuela- (Forcejeando) No te preocupes; es tan cobarde como el padre... Que me agreda, no hay problema, que lo haga... Tendrá que valérselas con la policía.
Francesco- Me engañaron... Toda mi vida me engañaron... ¿Mamá, qué hiciste?
Madre- Yo... creí que era lo mejor...
Francesco- ¡Papá se mató, mamá! ¡Dios mío! ¡Se mató! ¡Y me mentiste! ¡¿Por qué lo hizo?! ¡¿Qué pasó?! ¡¿Qué pasó para tomar esa determinación?!
Abuela- Nunca supimos, Francesco... Dejemos la comedia para los actores...
Francesco- ¡Usted no se meta! ¡Es usted la responsable de su muerte!... ¡La va a pagar!... ¡¿Por qué tanto odio?! ¡¿Qué le hizo?!
Madre- Francesco, cálmate por favor...
Abuela- ¿Qué me hizo? Ya lo vas a entender...
Francesco- ¡Ahora lo quiero entender!...
Abuela- Porque era humillante para toda la familia que se hubiera matado... ¿Cómo uno de nosotros va a suicidarse? Ensució el nombre de la familia... Pero además, no tenía motivos... Y me dejó a mí con el peso de sostener este hogar...
Francesco- ¡No le importa el porqué lo hizo! ¡Solo mira por usted! ¡Egoísta! ¡Estaba celosa de la felicidad de mi madre! ¡Se la estaba arrancando de su lado! (Se derrumba)
Madre- Francesco...
Abuela- ¡Ja, ¿la felicidad de tu madre?! Me causa gracia... No te preocupes, hija... No le va a pasar nada... En esta familia, los débiles, los llorones son los hombres... Yo he soportado la guerra y estoy entera...
Madre- ¡No te permito!
Francesco- Mi vida ha sido una mentira... He odiado tanto a mi padre porque nos dejó, nos abandonó... y me entero que...
Abuela- ¿Y qué hizo realmente? Nos dejó, nos abandonó. ¿O me equivoco? ¿Mentimos? Fue lo que hizo... Abandonó a tu madre y a ti... ¿Por qué? ¡Qué importa! ¡Lo que importa es lo que hizo!
Francesco- ¡¿Acaso estaba casado con usted para decir ese disparate?! Mamá... ¿Dejó algo? ¿Papá dejó algo?
Abuela- Deudas... Sólo deudas...
Madre- No. No dejó nada... Nada... Todos estos años han sido de zozobra...
Francesco- ¿Y si lo mataron? ¿Tenía enemigos?
Madre- No... Todos lo querían... Quizás algún esposo despechado...
Francesco- ¿Y si fue uno de esos hombres y buscó que pareciera un suicidio?
Abuela- Deliras...
Francesco- ¡Usted cállese!
Abuela- Está bien. Le hago caso al mocoso... Me callo...
Francesco- ¿Tenía alguna enfermedad?
Madre- No...
Abuela- Debería tener alguna amante en ese momento... Porque a mujeriego, no sé quién le podría ganar...
Francesco- ¡Cállese, bruja! ¡Échala de casa, mamá!
Abuela- Imposible... Soy yo la dueña de casa... Además, soy la que la sostiene.
Francesco- ¿Por qué nunca me dijiste nada?
Madre- No lo sé... No quería causarte más dolor...
Francesco- He estado buscando a mi padre en todos los hombres que he conocido... Viví desde niño, siempre rodeado de mujeres...
Madre- Está tu abuelo paterno...
Abuela- Ese... inútil... Como todos los hombres de la casa... No sirve para nada...
Francesco- Me voy...
Madre- ¿A dónde vas? Francesco... Por favor... ¿A dónde vas? (A la abuela) ¡Se fue!
(Se apagan las luces)
Escena 7
Massimo y Gabriella
(Siguen en el café)
Massimo- Tengo miedo por él...
Gabriella- ¿Por qué?
Massimo - Estuve averiguando sobre Trieste...
Gabriella- ¿Trieste?
Massimo- Sí, Francesco había soñado con esa ciudad... Fui a la biblioteca y busqué noticias de varios años atrás... Y he descubierto algo que Francesco ha negado siempre...
Gabriella- ¿Qué?
Massimo- La muerte de su padre...
Gabriella- ¿Cómo?
Massimo- Revisando apareció lo de Trieste.
Gabriella- No entiendo... ¿Qué pasó?
Massimo- No sé si te ha contado su versión... A la madre y a él les abandonó el padre... Se fue con una mujer... Los dejó prácticamente en la calle... Bueno... La verdad es que se suicidó...
Gabriella- No puedo creerlo... Debe ser mentira... Deben haber tantos con el nombre del padre
Massimo- Imposible equivocarse... Todo coincide...
Gabriella- Entonces... ¿Qué hacer?... Dios mío... Francesco... Pobrecito...
Massimo- Siento, Gabriella, que está acercándose a esa noticia... No sé por qué... Lo siento...
Gabriella- ¿Dónde está?
Massimo- No lo sé...
Gabriella- Usemos mi auto... Busquémoslo.
Massimo- Vamos.
Escena 8
Casa de la madre
Francesco, Massimo, Gabriella, madre, abuela, muchacho.
Madre- ¿A dónde fue Francesco?
Abuela- No lo sé... Ni me interesa... Siempre vuelve...
Madre- Eres cruel, mamá... Muy cruel... Siempre lo fuiste...
Abuela- Lo tuve que ser... El orden... Alguien tiene que marcar el ritmo en esta casa...
Madre- ¡Tú ritmo!
Abuela- Sí... Soy la más cuerda en una familia de locos... No sé cómo no me he contagiado...
Madre- Me has arruinado la vida...
Abuela- ¿Yo? Ja...
Madre- Abusas de mi dependencia económica hacia ti...
Abuela- ¿Hablas de mí? ¿Qué más? Vamos... (Suena el timbre) ¿Has visto? Es él.
Madre- (Corre) Francesco...
Massimo- (Están Massimo y Gabriella) Buenas, señora... Usted debe ser... la madre de Francesco...
Madre- Soy yo... ¿Qué pasa?
Gabriella- Nada, nada... ¿Podemos entrar?
Abuela- A esta casa entra cualquiera...
Massimo- Permiso... Mucho gusto... Massimo... Ella es Gabriella...
Madre- ¿Ustedes conocen a Francesco?
Gabriella- Somos sus amigos...
Madre- ¿Qué raro que nunca me habló de ustedes?
Abuela- Amigos... Ahora les dicen así...
Massimo- Él es muy... No cuenta mucha cosa de su vida... Así que esta es la casa (la mira)... Me ha hablado tanto de esta casa... De ella, sí, me ha hablado... la conozco sin haberla visto...
Madre- ¿Quién es usted?
Massimo- Amigo... Un gran amigo...
Gabriella- Y yo... también...
Abuela- (Irónicamente) ¿Y qué los trae a estos dos amigos?
Massimo- Estamos buscando a Francesco...
Gabriella- No pasa nada... Sólo... queríamos ver cómo estaba...
(Se siente abrir la cerradura. Entra Francesco con un poco de alcohol encima, con un muchacho)
Francesco- Buenas... Pasa, pasa... (Cuando ve a Gabriella y Massimo queda atónito) ¿Qué hacen acá?
Massimo- Francesco... ¿Qué pasó? ¿Quién es él?
Gabriella- Francesco, ¿Quién es?...
Abuela- Lo sabía...
Francesco- ¿Él? No temas... Entra pronto... (Lo abraza desafiante) Él es mi... ¿Cómo decirlo? A veces soy su... (Se pone delante del muchacho, apoya sus nalgas en su vientre y las golpetea) y a veces yo... (Se pone detrás y empuja con la pelvis las nalgas del otro)
Madre- Dios mío...
Massimo- ¡Francesco!...
Gabriella- ¡¿Qué es esto?!
Abuela- ¡Que se vayan! ¡Después se quejan que haya venido un Mussolini a limpiar la podredumbre!
Francesco- ¡No me voy nada, vieja bruja!... ¡No me voy nada!... Sí, ya no me importa nada... Estaba abajo, pobrecito... Recostado a una columna con el frío que hace... (Le acaricia la mejilla) Lo traje para darle calor...
Gabriella- Yo...
Francesco- El sólo me pidió dinero... No le importa más nada... Y a mí, tampoco... Nada de buscar padres y madres postizos (mira a Gabriella y Massimo); No... Solo el dinero... Sin nada más... Es un niño... Pero parece que tiene atributos de adulto... Miren, miren... (Toca la pelvis)
Madre- Francesco, ¡¿Qué te pasa?! ¡Nunca te vi así!
Massimo- Francesco... Tranquilo, Francesco... (Se le acerca) Calma...
Francesco- ¡No me toques!... ¡No me...!
Massimo- Francesco, no te sigas lastimando... Yo ya lo sé...
Francesco- ¿Qué sabes?
Massimo- Lo de tu padre...
Francesco- ¡¿Y tú también te lo guardaste?!
Massimo- No, Francesco, acabo de enterarme y vine junto a Gabriella para...
Francesco- (Se pone a llorar y lo abraza) Tú eres lo único auténtico que tengo en la vida...
Madre- No entiendo nada...
Abuela- Nunca entendiste nada... Y tú (al muchacho)... Vete, vete... ¿Cuánto necesitas para irte?
Muchacho- Cuatrocientos...
Abuela- Pues lo tendrás... Espera un poco...
Francesco- (La caza por la espalda y le toma de los pelos) ¡Bruja! ¡Asesina! ¡Soy yo el que decide si se va o no se va!
Abuela- ¡Llamen a la policía!
Francesco- ¡Usted es quien asesinó a mi padre!... ¡Desde el día en que se casaron mamá y él!... ¡Día a día lo fue destruyendo con ese veneno que tiene adentro... Le voy a matar...
Muchacho- Me voy (Sale corriendo)
Gabriella- Yo me voy contigo... (Sale)
Francesco- (La tira al piso y le va a pegar un golpe en la espalda pero Massimo le ataja la mano) ¡Suéltame! ¡Merece morir!
Massimo- ¡Basta, Francesco, basta! Por favor...
Francesco- (Trastabilla y se incorpora con la ayuda de Massimo. Lo mira detenidamente)
Massimo- (Sin saber qué hacer) ¿Qué? ¿Qué pasa, Francesco? ¿Por qué me miras así? (Francesco le toma de la nuca y le da un enorme y apasionado beso) (Queriendo zafar) Francesco... Tu madre...
Madre- Dios mío... Esto es obra mía... (Se sienta a llorar)
Abuela- Yo...
Francesco- (Suelta a Massimo y le queda mirando fijamente a los ojos) No sé quién soy...
Massimo- ¿Cómo que no sabes quién eres? Ahora más que nunca comienzas a saberlo...
Francesco- He buscado a mi padre en todos los hombres... Y a mi madre, en todas las mujeres...
Madre- Francesco, me asustas... Yo soy tu madre...
Francesco- ¿Sabes, Massimo que mi padre no es que nos abandonó?... Se mató... Se mató... Pum... Y todos estos años como un estúpido... Odié a mi padre todos estos años... Y ahora... ¿Por qué lo hizo? Y estas dos mujeres lo sabían y me lo ocultaron... Para que no sufriera... ¿Te das cuenta? Un colchón para que no me lastimara... (Busca desesperadamente en el escritorio) (En un cajón encuentra un revolver) ¿Qué es esto? (Lo toma)
Madre- Ese es... con el que... tu padre.
Francesco- (Muy calmo, le pone balas. Lo guarda en un bolsillo. Saluda a todos con un gesto) Adiós, Massimo... Me despido de ti, sólo de ti... (Le da un largo beso en la boca) Que nadie me acompañe... Tú tampoco... Respétame... Me voy a ir solo... Me voy a Trieste a buscar a mi padre.
(Se apagan las luces)
FIN