¿Realmente elegimos conscientemente? El peso de las identificaciones infantiles.
Autor: Psic. Andrés Caro Berta
ELECCIONES NO CONSCIENTES
Cuando uno elige a alguien como pareja, ¿qué está eligiendo realmente?
¿Somos nosotros los que elegimos, nos eligen a nosotros, o se trata de una sumatoria de situaciones que desembocan en algo que parece ser misterioso, con tonos mágicos mientras se mantiene la buena relación, y que luego, con el tiempo desata tragedias cotidianas que cuesta entender porqué se dieron?
Este acto de encontrarse y desencontrarse en el vínculo amoroso no es tan "espontáneo" como parece inicialmente.
Es evidente que el "amor a primera vista" en realidad no existe. Quizás lo que sí pueda darse es el impacto de encontrar en otro, una sumatoria de puntos de contacto que fueron procesándose de forma no consciente, y que "descubrimos" inmediatamente cuando conocemos a la persona.
EL NO QUERER DARSE CUENTA
Las distintas corrientes psicológicas han querido dar respuestas al respecto. El psicoanálisis, el psicodrama, la psicología social por ejemplo han aportado muchos datos importantes que hacen a un aspecto tan fundamental de la convivencia humana, y que sin embargo ha permanecido casi sin lugar en las distintas bibliografías.
Quizás eso se deba al deseo (o la ilusión) de que "las cosas se dan como se dan", o si se quiere, que las coincidencias existen.
Sin embargo, el valerse de distintos conocimientos a la hora (o mejor dicho, en la hora previa) de un encuentro, puede permitirnos no llegar al desencuentro posterior.
CONDICIONAMIENTOS
Mi postura frente al tema es que elegimos siempre condicionados por historias pasadas (propias o cercanas).
Elegimos a alguien porque se parece a otro o porque es lo opuesto, porque "parece" una buena persona, o nos ilusionamos que a pesar de cómo se presenta, lo vamos a poder cambiar; porque alguien nos dijo que nos convenía, o por el contrario, todos opinan que "no es para nosotros"y eso hace "llevarles la contra", por su imagen (feo, bonito, agresivo, dulce, tierno, y un largo etcétera) o por su voz, o la forma de expresarse, o su timidez, o su agresividad y así...
Pero no siempre estamos buscando en el otro a determinado modelo de persona. Muchas veces intentamos subsanar huecos propios.
Por ejemplo, buscamos encontrar a alguien para no estar solos, o para cuando nos encontremos enfermos; también intentamos subsanar problemas económicos o la posibilidad de lograr un vínculo sexual sostenido y permitido socialmente.
IDENTIFICACIONES
En otras ocasiones, mi identificación puede pasar por coincidencias ante algo externo a nosotros (militancia política, religión, cercanías profesionales, entre otras).
O la persona que recién conocemos se parece en algún gesto, o algún rasgo a determinado actor o actriz o cantante, o habla igual que fulano de tal, y nos resulta asombroso compartir la vida con un remedo de alguien respetado o deseado por nosotros.
CONSECUENCIAS
El drama que se desata muchas veces, posteriormente, desnuda que directamente desconocemos a quien tenemos a nuestro lado, no lo reconocemos como el que nos sedujo, o sedujimos, nos cuesta creer que estuvimos compartiendo una vida sexual plena, o que de esa unión hayan nacido hijos.
Por tiempo acariciamos su rostro, besamos no solo su boca, gozamos y gozó con nosotros, íbamos de la mano por la calle, reímos cómplicemente juntos, lloramos unidos los dos, nos emocionamos con la misma película, disfrutamos de una comida en común.
Sin embargo, muchas veces sin entender por qué, un día la magia desaparece y el ser que tenemos delante nuestro es un extraño.
Alguien que no reconocemos, alguien que sentimos enemigo irreconciliable, alguien que nos puede dañar, alguien que nos produce rechazo, alguien que mejor nunca hubiéramos conocido.
¿POR QUÉ?
¡QUÉ PASÓ PARA QUE ESO OCURRIERA?
EL GRAN SECRETO ESTÁ EN LAS IDENTIFICACIONES
Desde que nacemos buscamos identificarnos con modelos (que en un principio son nuestros padres o los que oficien de tales), modelando nuestra personalidad "a imagen y semejanza" de nuestros mayores.
El proceso de individuación, (convertirnos en un individuo, es decir, un ser distinto a los otros) conlleva también la socialización (proceso tortuoso de tener que aceptar límites, prohibiciones, censuras para ser aceptados dentro de la sociedad).
Debemos ser conscientes que to
Si desea leer todo el artículo debe loguearse haciendo click AQUÍ.