El cine uruguayo, más allá del importante avance que ha tenido desde hace unos veinte años, gracias a las nuevas tecnologías, comenzó mucho antes de lo que se supone, aunque claro, de una forma más cercana al amateurismo que lo profesional.
LAS PRIMERAS PELÍCULAS URUGUAYAS
Se considera a Félix Oliver el pionero. Allá por 1998, un año después que los hermanos Lumiere presentaran el cinematógrafo en París, ya estaba filmando en Montevideo.
Hay datos de camarógrafos enviados por los propios Lumiere a estos lares, donde se hicieron escenas pornográficas en prostíbulos bonaerenses y de por acá; además de documentales de la Casa Lepage, de Buenos Aires y otros ejemplos como el realizado en la casa de Juan Zorrilla de San Martín y la Corrida de toros (1909) por el cameraman francés M. Corbicier, y escenas de la guerra civil de 1904, material preservado por la Cinemateca Uruguaya.
EL PRIMER NOTICIERO EN 1913
En 1913 comienza la prensa filmada, iniciativa de Glückmann, un noticiero que se extendió hasta 1931.
En 1919 se filman dos películas. El primer largometraje (inconcluso) PUÑOS DE ORO, con cámara de Isidro Damonte y el campeón de box, Angelito Rodríguez como primer actor.
También estuvo PERVANCHE, dirigida por Ibáñez, suegro de Luis Batlle Berres, con fotografía de Emilio Peruzzi. La protagonista fue Requena Cordero de Brum, Mecha Villegas, Miss Cooper y Blanco Acevedo.
ALMAS DE LA COSTA, PRIMER LARGOMETRAJE URUGUAYO
En 1924 aparece ALMAS DE LA COSTA, con la actuación de Angelito Rodríguez. Este fue, en definitiva el primer largometraje uruguayo, estrenado en el desaparecido Cine Ariel. Dirigido por el estudiante de medicina Juan Antonio Borges (que tenía en ese entonces 22 años), tuvo su nueva oportunidad ante el público a partir de un intercambio en la década de los setenta, entre Manuel Martínez Carril y Nelson Carro, que trabaja desde hace un largo tiempo (cuarenta años) en la Cineteca Nacional de México, como director de programación.
LA LABOR DE RESTAURACIÓN DE NELSON CARRO
El trabajo de restauración no fue sencillo, ya que trabajó Carro con distintos materiales. Desde cintas de 35 milímetros, a copias en 16, revisión del guión que tenía la hija del director, entre tantas idas y vueltas que permitieron ir armando un filme “nuevo”, es decir, como el propio restaurador dijo en su presentación al cierre del 33 festival de Cinemateca, terminar realizando algo que no es la película tal cual se filmó, sino una recreación en base al puzzle que se logró armar. “Cada uno de ustedes puede hacer su película” a partir de los trozos recuperados, dijo Carro al público que asistió.
Cuando 35 años después del comienzo de la aventura, se estableció el laboratorio de restauración de la Cineteca mexicana, este uruguayo presentó el proyecto que le llevó cinco años.
Regresó a nuestro país, se llevó todo los materiales disponibles, los escaneó y pudo finalmente ahora, luego de noventa y un años, volver a mostrar el resultado.
LA HISTORIA QUE CUENTA “ALMAS DE LA COSTA”
La historia, hoy nos resulta muy elemental (hay momentos de una risa del público, no buscada por cierto) y muestra una psicología propia de la época. Narra el encuentro entre un náufrago, Jorge, rescatado por un grupo de pescadores embrutecidos, y una joven tísica del poblado, Nela. Ronda un misterio en relación a la figura del recién llegado, y un capitán de barco alcohólico que busca abusar de la joven. Finalmente, un niño logra que un renombrado médico se interese por el caso e intervenga a la muchacha que luego del tratamiento en la clínica particular de este galeno, se recupera. A su vez, Jorge es seducido por la hija del médico que cura a Nela, Clarisa, una mujer fea pero millonaria. Cuando Nela, luego de su sanación, está a punto de suicidarse, el náufrago confiesa su origen patricio y convence a la recuperada para que estudie y se integre a su familia.
LA TUBERCULOSIS COMO TEMA IMPORTANTE
La película fue rodada justamente por Borges, un futuro médico que estaba interesado en divulgar lo que por aquellos años era todo un problema de salud, la tuberculosis y fue filmada casi toda en exteriores, en la playa del Buceo y en el Prado, resultando un retrato interesante de la gente pobre y la de posición acomodada de la década del 20.
EL NUEVO ESTRENO EN EL FESTIVAL DE CINEMATECA
El estreno actual, fue al cierre, como decía anteriormente, del 33º festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, primer festival sin la presencia del tesonero Manuel Martínez Carrill, alma Mater de Cinemateca, y tuvo además, el aditivo de contar con un pianista en vivo que recreó el clima sonoro de aquellos años.
Como explicábamos en la nota anterior, el evento mostró más de ciento cincuenta películas de cincuenta países en dos semanas de abril, distribuidas en varias secciones.
Cada una de ellas contó con jurados y como hace ya más de diez años, tuvimos el privilegio de ser jurado en la sección de largometrajes, representando a la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay, filial de Fipresci.