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Categoría: CRÍTICAS Y NOTAS DE CINE

En la mañana del pasado 7 de junio dejó de existir un actor que fue ícono de un cine de terror muy inocente, y que lo tuvo de protagonista, junto a Peter Cushing. Tenía 93 años pero se mantenía con mucha energía y trabajo, siempre vinculado con el Havy Metal.

 

Psic. Andrés Caro Berta

Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay / Fipresci

www.andrescaroberta.com

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Cabe recordar que en 2010 formó una banda de metal sinfónico llamada Christopher Lee Charlemagne, además de haber colaborado con otras, anteriormente, como Rhapsodyof Fire y Manowar.

Es curioso porque un intérprete que filmó unas doscientas cincuenta películas es recordado por una generación de veteranos por su rol de Drácula, en tanto, los más jóvenes lo venerarán por su papel en la saga de El Señor de los Anillos, o en la Guerra de Galaxias, sin imaginar que asustó  y divirtió a sus padres y abuelos, personificando al conde de Transilvania.

Lee, cuyo nombre completo era Christopher Frank Carandini Lee había nacido en Londres, el 27 de mayo de 1922, hijo de una condesa y un teniente.

Cuando sus padres se separaron, Lee, muy pequeño se fue con su madre a Suiza. Allí entró a una academia donde interpretó su primer rol, haciendo del perverso Rumpelstiltskin. 

Al regresar a Londres, su madre se caso con un banquero que era tío de Ian Fleming, ex espía y autor de las novelas de James Bond.

Muchacho con gran dedicación a la actuación tanto en la radio de la BBC, como en el deporte, jugó en diversas disciplinas, entre ellas futbol, hockey y natación.

Cuando terminó sus estudios viajó por Europa, se alistó como voluntario en la guerra de Finlandia contra la Unión Soviética, en la Segunda Guerra Mundial participó integrando la Royal Air Force, y por dificultades en su visión, pasó a formar parte de la Inteligencia y Operaciones Especiales británicas, con misiones secretas, aún hoy en día.

 

 

ACTOR

 

En 1946, impulsado por su primo segundo, que era embajador de Italia en el Reino Unido comenzó su carrera de actor. 

Ya un año después participaba en obras de teatro y ópera y aparecía en los radioteatros, gracias a su magnífica voz.

En 1948 se dio un encuentro que marcaría su carrera actoral. Meses antes había debutado en el cine, dirigido por Terence Young en Corridor of Mirror.

Cuando participaba en un mínimo papel de Hamlet, dirigida por Laurence Olivier (Era un soldado que sostenía una lanza) conoció a Peter Cushing. Allí nació una gran amistad y posteriormente el trabajar juntos en películas.

Fue así que luego de casi una década participando en pequeños papeles, cuando hizo La batalla del Río de la Plata, en 1956, dirigida por Michael Powell y Emeric Pressburge, donde tenía un papel importante, la Hammer Productions le ofreció un contrato que le cambiaría la vida.

Los productos de Hammer nunca fueron de gran calidad, pero tuvieron un éxito de público constante. De esta forma, Christopher Lee junto a su amigo Peter Cushing, entre otros pasó a ser un actor famoso.

El primer filme fue La maldición de Frankenstein, en 1957, como la creación del Dr. Frankenstein, personificado justamente por Cushing.

 

 

DRÁCULA

 

Y luego vino el personaje que marcó a toda una generación. Drácula. El conde Drácula. 

Siguieron los éxitos de taquilla en estas películas de un terror en technicolor, donde los sustos y los escotes femeninos jugaron su partido.

La momia, 1959, además fue aplaudida por la crítica debido a Lee y una interpretación catalogada como magnífica.

En 1965 se dio un hecho muy enojoso. Cuando se filmó Drácula, príncipe de las tinieblas, se dio una gran discusión con el guionista, Jimmy Sangster. Lee hacía de un Drácula que no hablaba. El guionista decía que era porque así su personaje adquiría fuerza con sus gestos, en tanto Lee señalaba que había sido él quien se había negado a decir una sola palabra por lo horroroso del guión. Eso llevó a que Drácula sólo apareciera al final del filme, lo que fue una deshonra para el actor, dado que él era el protagonista.

Luego de intensas negociaciones Lee aceptó lo que le imponía la productora. Curiosamente, la película fue un éxito tal de taquilla que dejó a todos conformes.

Después de Rasputín, el monje loco, Lee personificó tres veces más a Drácula, siempre apareciendo sobre el final de la trama. Ello no evitó que fueran aclamadas por el público y que el actor cada vez tuviera más peso en su interpretación.

Ya en la década del 60 se hicieron dos filmes más sobre el conde de Transilvania pero esta vez, el fracaso acompañó al producto. El público había cambiado.

La Hammer y Lee hicieron dos trabajos más y ahí finalizó el contrato del actor con la productora.

 

 

AÑOS DE DECADENCIA

 

Vinieron más películas de terror, entre las que se cuentan las cuatro de Fu Manchú. Lee estaba demasiado encasillado en este tipo de filmes, lo cual le complicó su carrera.

Vino después un rol de villano en El hombre de la pistola de oro, con James Bond como protagonista, el conde de Rochefort en Los tres mosqueteros, y varias películas más con grandes actores a su alrededor.

Luego de una pérdida de popularidad y navegar por filmes de muy mala calidad, llega finalmente un renacer para Christopher Lee. 

 

 

EL RENACER

 

Y esto ocurre cuando es convocado para la Trilogía de El señor de los Anillos, en el 2001, dirigida por Peter Jackson.

Si bien siempre expresó que su deseo era interpretar a Galdalf, hizo un magnífico trabajo en la piel del mago Saruman.

Otro tanto sucedió con el Conde Dooku de la segunda trilogía de Guerra de Galaxias, de George Lucas, donde su amigo, ya fallecido, Petere Cushing había actuado como el gobernador Wilhuff Tarkin. 

El gusto de Lee por el Havy Metal lo tuvo hasta el final de sus días conectado con grupos de este estilo musical., aportando la narración en varios temas.

Queda el recuerdo de un gran actor, con una estupenda voz, que hizo muchos papeles de villano pero que en la vida personal, quienes lo conocieron han expresado que era la persona más dulce.

 

Salud, querido Drácula…