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Categoría: CRÍTICAS Y NOTAS DE CINE

Clint Eastwood, el otrora spaghetti cowboy del pucho pegado a los labios, transformado en director ahora apunta acertadamente  a aquellos que, con cuentas pendientes prefieren ocultarlas, para seguir viviendo sus vidas descargándolas  en los chivos expiatorios.

 

 

CULPAS OCULTAS

 

Se conoce que algunos pueblos indios de América expiaban sus culpas, matando un chivo que cargaba con esa pesada carga, o poniéndolo en el límite del poblado, enviándolo  fuera de fronteras con dicho bagaje.

En esta historia, un acto terrible se consuma durante la niñez de tres amigos. Uno de ellos es secuestrado por pederastas (hay una clara alusión a la Iglesia Católica a través del anillo que porta uno de los raptores) y luego de permanecer en cautiverio durante 4 días, logra escapar, regresando a su hogar. Si bien el caso es aclarado, el hecho queda oculto entre los tres niños que ven fracturada su amistad y se ocultan entre sí sus responsabilidades.

 

Ya grandes, la muerte de la hija de uno de ellos los reúne nuevamente. Uno se convirtió en policía y por casualidad (¿existen las casualidades?) está a cargo de la investigación; el padre de la muchacha asesinada es un integrante de banda que controla el barrio en tanto el tercero, aquel que no fue ayudado por los otros dos, cuando chicos, es un ser tranquilo por fuera pero atormentado por fantasmas que no puede olvidar.

 

LA CONSTRUCCIÓN DEL FILME

 

La película tiene un ritmo sostenido ya desde la primera toma, casi hasta el final. (Quizás personalmente hubiera terminado el filme unos minutos antes de lo que lo hace realmente)

La cámara casi nunca está quieta, invade, cuestiona, mientras los parlamentos se van sucediendo acompañando la investigación que avanza.

 

Más allá de alguna resolución demasiado simple y obvia, queda en lo formal un excelente policial, que en ningún momento se aprovecha de posibles golpes bajos, un libreto que respeta a los protagonistas y permite a través de mínimos gestos que el espectador conozca sus personalidades, sus debilidades y fortalezas.

 

Pero además, el filme es valioso por el mensaje final. Los cobardes necesitan de los chivos expiatorios para seguir viviendo.

 

Si bien Sean Peen está bien, para nada merecía el Oscar que ganó. Sin embargo, ese gigante bueno que es Tim Robbins construye un personaje querible, contradictorio, sufrido, que asume como propias las faltas de sus dos ex amigos de la infancia que, una vez más, lo traicionan.

 

 

LAS MUJERES

 

Otro dato que aporta el libreto está en las mujeres. La esposa de Robbins desea creerle a su marido, pero finalmente sucumbe ante lo que cree es la certeza del acto cometido esa noche por quien ella ama. 

A partir de ese momento, los espera a los dos, el infierno.

La esposa de Peen, le convence finalmente de que mire para el costado, de que siga inmerso en la traición, en su apuesta a que este continúe sosteniendo su familia, colocándolo en un lugar de rey fantoche.

En tanto, la esposa de Bacon, enmudecida durante años por éste, finalmente vuelve al hogar lo que hace que el policía trate de evitar cualquier acontecimiento que distorsione la paz futura.

La escena final en ese sentido, es magnífica y aleccionadora.

 

La pregunta al espectador es: Usted ¿qué haría en una situación así?

¿De qué lado se pondría si tuviera que juzgar?

 

 

OTRAS TRAICIONES

 

Pero el relato incluye cruelmente otras traiciones. El novio de la asesinada descubrirá que hay que desconfiar de quienes muestran amor y no se puede ser inocente en esta vida.

El padre del mismo es un fantasma que a pesar de estar ausente, sostiene todo el drama familiar.

La madre no duda en traicionarlo ante la policía, sin saber si es o no, inocente.

 

 

LOS MÉRITOS DE CLINT EASTWOOD

 

Eastwood, ese director con aspecto de vaquero reaccionario sigue haciendo cine de denuncia, a su estilo.

Él cuenta historias mínimas, sin grandes alardes pero destapando tarros, lo cual le permite ser respetado por sus colegas, y por un público que recibe en un envase de producto hollywoodense relatos que le permitirán reflexionar por un largo rato, a la salida del cine o cuando apague la videocassettera sobre el Poder y las mentiras. 

 

Altamente recomendable, este Río Místico como anteriores películas de Estwood habla de las traiciones y de cómo los cobardes necesitan siempre de un infeliz que asuma los crímenes que éstos desean apartar de sus vidas, aunque sean protagonistas (voluntarios o involuntarios) de los mismos.

 

Pubicado en Diario Cambio, Arte7, Cinema Uruguay