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Categoría: CRÍTICAS Y NOTAS DE CINE

La frase completa, robada de "Cambalache" y adaptada al espíritu de esta "TROYA", sería "La guerra fue y será una porquería, ya lo sé, en la época de Aquiles, y en el 2004, también"

 

 

EXTRAÑA PELÍCULA, "TROYA"

 

Este filme es extraño. Juega con varios climas. El netamente hollywoodiano al estilo de las viejas superproducciones, el romántico, el intimista, tira algunos palos (para los que quieran leer entrelíneas) a la actual guerra de Irak, es una continuación (en algunas secuencias) de "El planeta de los simios", en otras parece un "Titanic" sin agua... 

Pero, lo curioso a primera vista es su postura hacia las guerras. 

Por momentos se regodea con las manidas escenas de estúpidos contra estúpidos, haciéndolo ver todo como un hermoso ballet de la muerte. (Eso tiene su mayor expresión en la danza que sostienen Héctor y Aquiles que culmina con la vida del primero y que hemos visto en tantas películas... Recuerdo ahora:"El tigre y el dragón", "Matrix", "El Señor de los Anillos" y hasta la parodia de "Scary Movie"), pero entre medio se cuela en el metraje el gusto amargo de las guerras, de las batallas, llenas de intereses creados donde van a morir los soldados de turno. (Hay una frase interesante de Agamennon casi al comienzo: "Los jóvenes mueren, los viejos, piensan")

Esa visión desencantada va creciendo en el personaje central y en la visión global de "TROYA" y tiene su culminación en el ataque final y destrucción total de la ciudad invadida. En ambas situaciones queda claro el mensaje: Las guerras son estúpidas y generan las que vendrán.

 

 

EL BRAD AQUILES PITT

 

Es evidente que la película se juega al divismo de Brad Pitt. Con su pelo teñido de oro, este actor (que es bueno, realmente, como lo ha demostrado por ejemplo en "Cerdos y diamantes") aquí pone la necesaria trompita para que hombres y mujeres se sientan incómodos en la platea y atraídos por su figura. Mostrando un desnudo casi total, o esa carita aniñada, Pitt cumple con el sueño de la taquilla. Para muchos, lo que vale la entrada no es TROYA, es Brad. 

 

 

DE HISTORIAS E HISTORIETAS

 

La historia que se cuenta es básicamente la que dejó el texto que se supone escribió  Homero. Es cierto que hay giros, cambios, ausencias de personajes, pero linealmente, sostiene casi el hilo argumental conocido.

El problema de TROYA es que los personajes están demasiado caricaturizados. Están los buenos, los muy buenos, los malos y los muy malos. Y entremedio, casi imperceptibles los estúpidos (AYAX), y los muy estúpidos (el guerrero inicial que se vanagloria antes de tiempo al pelear con Aquiles)

El papel de las mujeres es extraño. La madre del personaje central (que no dicen que es una diosa en el relato original) aparece un instante pero determina el edipo en Aquiles. "Nene, si querés tener una vida feliz, con tu mujer y tus hijos hasta la muerte en paz, no vayas a la guerra. Ahora, si querés ser famoso por los siglos de los siglos, que los hombres del futuro se acuerden de ti, andate ya. Andá a la guerra", palabras más, palabras menos. Helena en toda la película no hace nada. Es de las mujeres más pasivas que he visto. Todos pelean por ella, y Helena mira con cara de asombro como diciendo: "¿Y yo qué hago ahora?" La esclava que se enamora de Aquiles es una sufrida... Se banca todo, pero no hace nada, tampoco, eso sí, histeriquea.

 

Pero la película tiene un punto a favor. Haciendo equilibrio con los distintos climas que hay en TROYA, este es un filme para todos. Todos los que compren la entrada algo van a encontrar. Fue hecha para que todos saliéramos con algo aunque no alcance para ninguno, suficientemente. Por ejemplo, algo recibirán aquellos que buscan entretenimiento, los que van por Pitt (en la cola del cine eran mayoría, y no hablo solo de mujeres...), los que gustan de lo bélico, los enamorados de la historia griega, para los bélicos, para los que odian las guerras... Todos nos iremos con algo, pero con la sensación de vacío. ¿Me entiende?

 

 

EXCELENTE AMBIENTACIÓN

 

El gran mérito está en el cuidado diseño de objetos. Si bien se cuelan peinados absolutamente actuales (la Helena es una típica mujer de tapa de revistas de modas actuales), y las posturas físicas y fraseos son totalmente ya no norteamericanas sino "yanquis", aparece en la ambientación (decorados y vestuario)  un esmero por dar un clima griego, diferenciándolo incluso de lo que pudo ser el escenario troyano, aunque éste aparece menos logrado (las estatuas de los dioses son burdas). Es un espectáculo hermoso el ver las naves, los vestidos, los palacios, los cestos, la ropa de los militares, del pueblo, en fin... Vale la pena que sea nominada al Oscar en ese rubro.

 

 

EL PUNTO DÉBIL

 

Lo endeble de esta TROYA está cuando se transforma en historieta. Evidentemente, apuntando a un  público sin mayores pretensiones, avanza por momentos en una suerte de repetición de tantas otras películas bélicas (El planeta de los simios, de Tim Burton es un ejemplo para todas estas superproducciones de cientos de hombres estúpidos y violentos enfrentados a otros cientos de hombres estúpidos y violentos, que se han sucedido)

 

 

TROYA E IRAK 

 

La película, además, presenta interés cuando uno puede situarla en el entorno político actual.

Hay alusiones a lo que está ocurriendo en dicho país con las fuerzas de ocupación lideradas por Estados Unidos y Gran Bretaña.

Aquí hay una ciudad agredida (TROYA), una coalición de naciones griegas que, con el pretexto de la ofensa realizada (el rapto de Helena) se lanzan a la conquista y destrucción del otro pueblo, hay un héroe como Aquiles que cerca del final toma conciencia de su barbarie y de cómo está siendo utilizado, el gobernante más poderoso (Agamennon) que es un ambicioso y que usa todo lo que encuentre a favor para lograr lo que quiere, están aquellos que acompañan la barbarie con recelo, dudando, está la destrucción de los dioses locales...

Con estos datos (su director es alemán y el filme se estrenó primero en dicho país) el cine que venía realizándose a favor del espectáculo bélico (La caída del Halcón Negro, Terminator, El Planeta de los Simios, La Pasión de Cristo, El Patriota y tantas estupideces más) quizás a partir de las derrotas que EEUU está sufriendo que recuerdan a Vietnam, comience a replegarse y de lugar a historias más reflexivas y menos acentuadas en el fulgor de las armas. 

(Incluso en esta TROYA hay un momento en el que sobre la playa caen flechas encendidas que recuerdan nítidamente el espectáculo televisivo del bombardeo a Irak) 

Es que la opinión pública, incluso la norteamericana, a la luz de las nuevas noticias divulgadas está teniendo un giro en su percepción de lo que está ocurriendo. 

Y eso comienza a reflejarse en el cine, el arma fundamental para la trasmisión de ideología.

 

 

EN CONCRETO

 

Vea Troya. No es una buena película, pero tampoco es mala. Es un rejunte de muchas producciones anteriores. Tiene algunos momentos interesantes, está bien narrada aunque a veces cae en pozos infantiles. Tiene un debe, los actores, en su mayoría, son demasiado "norteamericanos" (Les falta comer goma de mascar).

Si busca acción, la va a tener. Si busca momentos románticos, los va a tener. SI pretende un poquito de reflexión, lo encontrará. Si su interés está en la fisonomía de Brad, obtendrá su regalo.

Si busca buen cine, bueno, tenga paciencia, se equivocó de sala... Esto es, como dicen al comienzo de las películas, ENTRETENIMIENTO.

 

(*) Publiado en Diario Cambio y Arte7