"EL ARCA RUSA". Federación Rusa. 2002.
Director: Alexandr Sokurov
96 minutos
¿UNA BUENA PELÍCULA O UNA PELÍCULA BIEN HECHA?
Cuando uno observa "El Arca Rusa" está más atento al despliegue visual que a la anécdota que la misma cuenta. Es una curiosidad incentivada, incluso desde la publicidad previa pero, ¿y sus contenidos?
CURIOSIDAD Y CONTENIDOS
Como si fuera un apoteótico representante del DOGMA, el director filma la película en una sola toma. Claro, previamente uno se imagina el tiempo imprescindible que hubo que ocupar en ensayos agotadores para el resultado final.
Comienza con la entrada al Hermitage con el pretexto de dos parejas que se cuelan en una de las fiestas del siglo XIX y finaliza con una impactante salida de todos los que asisten a la misma fastuosa reunión, mientras la cámara los acompaña como si se tratara de un participante más.
El filme no deja de ser una curiosidad. Entre los colegas, para defender la película, se escuchaban comentarios como estos: "Muy buena, una fotografía estupenda", "Una maravilla visual", "Cómo hizo para filmar a tanta gente y que no se equivocaran", "Qué despliegue de vestuarios", "Qué hermoso lugar", "¿Y los trajes?", "¿Cuánto habrán tenido que ensayar?", y así...
Pero en cuanto a los contenidos: "Bueno... Vale por esa única toma durante casi dos horas..."
ESPECTÁCULO CIRCENSE
Claro, si lo vemos así, podemos estar tentados de decir que es una excelente película. Una sola toma en casi dos horas. Guau. Toda una hazaña. Pero, ¿y los contenidos? Porque de lo contrario estaremos volviendo al cine convertido en un espectáculo de feria o de circo, como ocurrió en sus inicios.
Pero... ¿Cuál es el argumento? ¿Cómo se desarrolla el mismo? ¿Qué rigor tiene el planteo? ¿Es lo suficientemente claro?
PECADOS RUSOS
Este filme que contó con apoyo internacional comete varios errores.
1ero. Pretende contar (así lo señala la publicidad) 300 años de historia rusa.
Sin embargo, visualmente se engolosina en los bailes y ambientes del siglo XIX, con zarinas corriendo a través de la nieve sostenidas por criados amables, zares perdonando paternalmente pecadillos adolescentes de una hija, niños correteando entre juguetes, niñas danzando por entre las galerías, funcionarios de rango, ceremonias de pedidos de disculpas por alguna muerte en el exterior, y mínimamente algún apunte en cuanto al Hermitage actual como museo.
Salta inmediatamente el recuerdo de "Doctor Zivago", patética película con un imposible Omar Shariff como el susodicho pero que tenía la habilidad de mostrar a través de las imágenes de los edificios, las transformaciones provocadas por los distintos regímenes. Recuerdo el edificio que había sido majestuoso y que luego pasa a transformarse casi en una casa de pensión con la plebe transformándolo en covachas para espanto de los antiguos aristócratas.
Acá, el palacio y luego éste convertido en museo sigue siempre igual. No hay una mínima referencia visual a las consecuencias de la revolución. Todo sigue siendo fastuoso y eterno.
2do. Esta es una película que contiene mensajes sutiles, entendibles para aquellos que conozcan la historia de la Rusia, convertida en Unión Soviética y luego en Federación Rusa. Los que estamos ajenos debemos contentarnos en suponer que aquella mujer media loca que mira el cuadro y baila sus manos al viento representa a algún personaje histórico, o el episodio de la zarina que se va a caminar por el corredor exterior, bajo los rezongos de su criado tiene que tener que ver con alguna secuencia real, o el restaurador que construye su ataúd involucra a otra situación y así... Se ha hablado de diálogos punzantes y agudos...
3ero. El director se fascina con la fastuosidad, y por momentos parece estar dentro de una película de aquellas que recreaban la época de los valses vieneses. Algún personaje alude a la belleza de los uniformes militares, y para gloria de la aristocracia y los que intentan serlo, los oficiales y las mujeres fascinadas con unos y con otros, no aparece ningún desalineado, ni herido, ni rotoso. Todo es esplendor, hasta cuando el Hermitage es convertido en museo. ¡Válgame Dios con la plebe!
AH, LOS ACTORES...
El dato curioso está en la reacción de los miles de extras con la cámara que los filma. Mientras son unos pocos, está todo bien. Ninguno mira el ojo (recuérdese que el pretexto narrativo está explicitado desde el comienzo. La cámara representa a alguien que, como fantasma, se descubre asombrado a la entrada de una fiesta en el Hermitage ("¿qué estoy haciendo acá?", se pregunta la voz en off y que luego avanza como alma en pena por todas sus instalaciones hasta casi terminar en el borde del río). Hasta allí los actores cumplen la consigna: actúan.
Pero cuando aparecen las escenas finales de baile, los actores se tornan un poco desprolijos. A pesar de la advertencia hasta el cansancio que deben haber recibido (¡Atención todos: nadie debe mirar a la cámara porque representa un fantasma y los fantasmas no son vistos!) muchas de las personas, al encontrarse con tremendo aparato de filmación al lado, se tientan y... miran el objetivo. Falta que saluden. Uno, de mediana edad, no solo hace eso, sino que queda arrobado mirando el lente y no solo una vez, sino dos. Varias señoras como quien no quiere, se ven tentadas y desvían furtivamente sus ojitos mientras hablan... Y, qué quiere, ya a esa altura del metraje no podían cortar...
FINALMENTE...
Volvamos entonces al principio.
"EL ARCA RUSA" es una curiosidad. Es un acto de circo. Es una guía animada para conocer más de lo que le muestran al turista común, del Hermitage. Es un acto valiente o de inconciencia de alguien que se propuso la locura del filmar casi dos horas sin ningún corte. Es una película bien hecha. Buena fotografía. Buen equipo técnico. Bonitos escenarios. Hermoso vestuario. Buenos maquillajes. Excelentes extras. Cientos, ¿miles? que deambulan por el lugar, muchos de ellos sin saber muy bien qué están haciendo.
Pero de allí a ser una buena película...
LA PREGUNTA QUE DEBEMOS HACERNOS AL SALIR DEL CINE
Recuerden para otros ejemplos:
Hay que saber diferenciar entre una película bien hecha y una buena película.
(*) Publicado en Arte7