ENSEÑANDO A SER VIOLENTOS/AS
(Publicado en Diario Cambio)
Psic. Andrés Caro Berta
Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay / Fipresci
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Para comentar esta película debemos ubicarnos en el plano de los adultos. ¿Qué les estamos ofreciendo como enseñanza a nuestros menores?
Últimamente, se están estrenando filmes de animación cada vez más sofisticados en cuanto a lo técnico, donde el trabajo en computación se torna de una calidad apabullante.
Pero, ¿qué hay detrás de ello? ¿Qué se esconde en los argumentos de estos productos dedicados a la infancia?
Hay, envuelta en papel de regalo, con moña y todo, una enseñanza cada vez mayor hacia la violencia, para ir perdiendo el umbral de la misma, para que nuestra tolerancia hacia la tortura, la respuesta a agresiones supere las mismas, para, en definitiva llevar la violencia hacia una erotización dentro de un aprendizaje no consciente.
Entonces, ¿de qué nos quejamos cuando vemos que un mundo violento cada vez se torna más cotidiano?
¿De qué me hablan con el Bullying como si fuera un hecho aislado? ¿A qué se refieren con la violencia de género, la violencia en la calle, la violencia en el deporte…?
¿Acaso se cree que este tipo de producto es inocente?
El golpe, la agresión, el lastimar, el torturar al otro es lo que predomina en películas como Mi villano favorito 2, como en la mayoría de las que hoy se consumen.
Todo bajo el pretexto de mostrar lo que cometen los malos, y qué hacer para derrotarlos y vencer, utilizando métodos similares, pero en pos de la Justicia.
Los gobiernos y diversas organizaciones preconizan a través de campañas costosísimas en los medios de comunicación masiva el respeto a la diversidad, la tolerancia, el no a la violencia, pero desde Estados Unidos aparece un cine cada vez más agresivo.
Ya no hablemos de los Bruce Willis ni las ritualizadas y danzarinas violencias de las cintas chinas.
Hoy una película animada es un catálogo de agresiones de un lado y del otro. Y claro, la platea se ríe, porque el envoltorio es seductor, lo que no le permite al espectador defenderse conscientemente de las enseñanzas que subrepticiamente se nos brindan.
LA XENOFOBIA, EL RACISMO
En Mi villano favorito, Gru, el malvado se ha vuelto bueno. Está asimilado al Sistema. Si bien mantiene el arrastre en las palabras propias de un alemán o un ruso (en la versión en español), hoy es un ciudadano ejemplar. Tiene a cargo a tres niñas huérfanas (Margo, Edith y Agnes) y en un lugar muy profundo de su casa ha construido una fábrica de jaleas.
Pero hay un ayudante, el Doctor Nefario que es tentado por los malos. Está aburrido de usar su arte apenas en fabricar dulces. Entonces, decidido a abandonarlos, todos le hacen un tributo (son cientos los operarios amarillos, formados como legiones militares), le cantan y lo ven alejarse, aceptando que bueno, es su opción el volver al lado oscuro.
Un día, Gru es secuestrado violentamente por una organización secreta que “lucha contra el mal” (¿Cuál mal?: El que está en contra de los protagonistas) Es LAV (liga anti villanos)
Quien es la encargada de raptarlo es una espía que parece malísima, pero resulta un pan de Dios, Lucy que termina enamorándose de Gru
(Curiosamente tiene un parecido muy sospechoso con la actriz Hellen Mirren)
Cuando avanza la película surge otro personaje. Eduardo Pérez, dueño de un restorán mexicano Salsa & Salsa. Desagradable. Desalineado. Grotesco. Gordo. Muy gordo. Y… un dato no menor. MEXICANO. Y para peor, en su doble vida es El Macho, un enmascarado de lucha libre (uno de los “deportes” más populares del país vecino de Estados Unidos)
A los pocos minutos, nos enteramos que ese es, en definitiva el villano que hay que liquidar.
El enmascarado grasoso, grasiento, desagradable, dueño de un restorán en un Shopping donde todo es amor y… consumo, primero rapta a los obreros amarillos y los somete a tortura. Les inyecta un líquido (la peligrosa sustancia PX-41) que los convierte en monstruos azules, y los encierra en jaulas que quedan colgando, todos juntos apelotonados, o atados a sillas de las que no pueden moverse.
No contento con ello, rapta a la espía buena (porque hay espías buenos y malos, ¿de acuerdo?) y la somete a torturas, atándola a un cohete a punto de partir hacia un volcán en erupción
Entonces, el antiguo villano, hoy favorito, dice “basta” y comienza la batalla para lograr derrotar al mexicano ese, tonto, estúpido y con la ayuda del profesor otra vez del lado bueno, disparan chorros de líquido sanadores a los monstruos azules y estos, logran volverse de nuevo obreros amarillos.
Porque los Minions, amarillos, simpatiquísimos, son obreros o sirvientas. No son los humanos hermosos que viven en hermosas casas y que concurren a hermosos shoppings a consumir hermosamente. No, son obreros y sirvientas.
Y Gru dice la frase clave, cuando rescata a la espía y está a punto de casarse con ella: “No me importa que desapareciera la Humanidad. Pero no soportaba perder a mi chica”, palabra más, palabra menos.
¡Eso es romanticismo!
JAMES BOND PARA NIÑOS
De unos años a esta parte, las películas de animación para niños son imitación de los filmes de James Bond
Todo ocurre en esa línea de argumento. Espías, un enemigo poderoso. Alguien que quiere destruir o apropiarse del mundo y que planifica todo en un lugar alejado, si es posible, en una isla. Y todo termina con la hecatombe que produce el héroe bueno, cuando entra a ese refugio, rescata a la muchacha y salva al planeta de un loco desequilibrado que no quiere saber nada con el Sistema imperante.
Desde los Pitufos, pasando por los Invencibles, siguiendo por… (Agreguen los títulos que deseen)
Esta cansina repetición permite la acción donde la violencia se ritualiza, se erotiza porque es ejercida por los buenos. Cámara lenta en las patadas, choques, palizas, ataduras, todo con mucho humor para que la platea, ría.
Estamos tan acostumbrados a ello, tanto adultos como niños, que productos europeos donde no existen persecuciones, o explosiones, o bombas, o… nos resultan a veces, aburridos, o anodinos…
La película en inglés se llama Despicable Me que sería algo así como Mi Yo despreciable. Interesantísimo título. ¿Cuál es mi parte despreciable?
En español le han puesto Mi villano favorito.
Los directores son Chris Renaud, Pierre Coffin, basados en el guión de Cinco Paul y Ken Daurio
Cabe destacar la factura técnica del filme. Realmente es espectacular todo lo que se está logrando a nivel de animación a través de las computadoras.
Pero calma… en diciembre de 2014 se viene la tercera parte…


