HERZOG
EL RESPETUOSO IRRESPETUOSO ATACA DE NUEVO
(Publicado en diario Cambio y Cartelerateatroff (Bs. As.)
¿QUIÉN ES HERZOG?
Este director alemán, desde joven siempre tuvo un perfil de hombre calmo, que escucha. Su mirada bonachona, su decir suave sin embargo encierran demonios. Pero él no es quien los expande hacia los espectadores. Serán sus obras, sus actores, tanto principales como extras, los temas que elije los que generarán la turbulencia, los que encenderán la polémica y lo convertirán, finalmente en un creador fuera de serie, un director de culto, un ser que será un gran cuestionador…
Ser complejo, gran observador de la realidad, nacido en una familia atea alemana, desde chico no tuvo contacto con aspectos elementales de la civilización (como el teléfono, o el cine) hasta ser adolescente. Ya a los 15 años hizo largos viajes a pie recorriendo Europa hasta Albania, o también Grecia
El desbordante Werner comenzó su relación con el cine a los 17 años y generó ya a los 20 años cortometrajes a través de una productora propia.
El gran salto sería cuando a través de una subvención realizó su primer largo, Señales de Vida que ganó el Premio de Cine de su país y lo ubicó dentro de lo que se llamaría como Nuevo Cine Alemán
Sus películas (a no ser la incomprensible y desastrosa Un detective corrupto, con el insoportable Nicolás Cage) tienen una perfecta mezcla de ficción y realidad. Fitzcarraldo y Aguirre son un claro ejemplo de ello por todo el proceso de filmación. Pero además, Herzog es un excelente documentalista. De todos ellos (más de diez) el que más me impacto fue Encuentros en el fin del mundo (del 2008), donde además de retratar de forma única lo que es la Antártida, no puede con su genio y desarrolla un retrato crudo de las relaciones humanas en la estación McMurdo, un lugar lejos de todo, donde conviven personas muy distintas y con historias particulares por las que llegaron a ese extraño mundo helado
LA CUEVA DE LOS SUEÑOS OLVIDADOS
En el 2010, Herzog con sus 68 años y el ansia intacta de conocer más, se traslada a Francia e ingresa a la prehistoria, a partir de poder obtener la autorización de entrar a una de las cuevas que más recientemente se han descubierto. (Ahora se encontró otra de más data)
Financiado por el Canal Historia realiza un documental sobre la cueva de Chauvet, en el sur de Francia donde aparecieron las pinturas rupestres que se creía en ese momento, más antiguas
Así, él y su equipo acceden a un mundo fascinante y surge, a través de uno de los técnicos (con un pasado de malabarista circense, lo que une a este film con algún otro en la lista de películas del director alemán) el intentar (re)crear cómo pudo darse el trabajo de ese maravilloso dibujante que plasmó hace unos 30 mil años atrás magníficos diseños, envidia de los mejores plásticos actuales
El diálogo que se da con ese científico es muy interesante. Herzog le dice que su trabajo sería algo similar a lo que ocurriría fuera de las páginas amarillas. Es decir, en ellas pueden aparecer datos de un millón de personas de determinada ciudad, pero no sus vivencias, si lloran por las noches, qué anhelos tienen, cómo es la familia…
El joven lo mira y le señala que el pasado se perdió irremediablemente. Jamás reconstruiremos el pasado. Sólo podemos crear una representación con lo que existe en el presente
Con ese dato, la película se interna en las paredes de la cueva, recorre a través de una cinta metálica que no puede traspasarse (lo que recuerda al Efecto Mariposa, de Ray Bradbury) porque eso llevaría a destruir pisadas de humanos y animales prehistóricos, además de otras informaciones
El documental no va más allá de eso. Quizás faltó el apetito voraz de Herzog por presionar hasta el límite y lograr algo más punzante. Pero bueno, todo es muy amable… hasta el final (luego iremos a ello)
Una arqueóloga aporta un dato fantástico. Casi todo lo que se ve en las paredes es obra de una sola persona. Y eso se logró conocer porque dicho artista plasmó a través de las distintas salas de la caverna sus manos y con ello se supo que tenía un dedo torcido. El resto de los asombrosos dibujos fueron realizados en un lapso de 5 mil años. Ese personaje que legó al futuro sus obras era un individuo que medía un metro ochenta y vivió hace 30 mil años atrás
Hay otras informaciones que son trascendentes: En la cueva no se encontraron huesos humanos lo que lleva a pensar que no era un sitio para morar, sino un lugar ceremonial; aparecen mamuts, leones (sin melena), caballos, osos… Y una mujer de la que se ve sólo su vientre y piernas, siendo montada por un animal lo que habla de valores distintos a los actuales, en relación a la sexualidad…
Herzog también visita alguna otra cueva, esta vez en Alemania y allí se encuentra con objetos prehistóricos tan misteriosos y hermosos como las pinturas de Chauvet, y con la música de aquellos lejanos años, a través de flautas de un perfecto sonido actual
Hay un rasgo místico con el comentario de un guía aborigen australiano que a un asombrado europeo que lo ve retocar una pintura deteriorada sobre una roca, le dice que no está haciéndolo él, sino que es la mano del espíritu que está pintando
LAS GARRAS DE HERZOG
Este documental, filmado con la técnica de 3D no deja de ser una amable y reiterativa recorrida por dicha cueva, algo que se estira demasiado para un producto que merecía un metraje menor.
Pero Herzog aparece con todo vigor en la denuncia final. En el último tramo del filme, apenas un poco antes de los títulos surge a lo lejos la imagen de una central nuclear que está apenas a 30 km. de Chauvet y que provoca el calentamiento de una zona que se va convirtiendo en tropical, luego de un pasado prehistórico de hielo permanente
Además, dicha instalación encierra un invernadero donde por alguna razón que no se aclara crían cocodrilos que se reproducen rápidamente y que generan especímenes albinos…
Todo termina con dos ejemplares blancos nadando frente a la pantalla.
Ese es el verdadero Werner Herzog, el que en un documental amable del canal Historia, además de generarnos la intriga de nuestros antepasados, nos dice cuál va a ser nuestro futuro…


