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Categoría: CRÍTICAS Y NOTAS DE CINE

Los abrazos rotos, igualmente, debe verse como una película interesante pero no completa, demasiado alargada, con toques melodramáticos y folletinescos que le quitan valor, aunque se valga de buenas actuaciones, paisajes alucinantes.

 

(Publicado en diario Cambio)

 

 

LOS CAMBIOS DEL MANCHEGO

 

Es indudable que Almodóvar ha cambiado. A partir de Hable con ella (y en especial, en la vida real, desde la muerte de su madre) fue dejando de lado aquel humor bizarro, burlón, irreverente y naïf para pasar a una narración más reflexiva, cercana al drama con perlas de lo anterior.

 

Aquí, Almodóvar acomete un drama clásico hasta la mitad de su filme para luego pasarse al melodrama, con inclusión de escenas sueltas donde retorna por momentos a lo burlón y cae en lo obvio

 

¿Homenaje a viejas películas de Hollywood? ¿A viejos maestros? Sí, claro, ello está en todo el metraje, pero para el espectador común tales menciones no son lo suficientemente notorias, o poco contribuyen al desarrollo del filme

 

 

LA HISTORIA

 

Los Abrazos Rotos cuenta lo ocurrido a un director de cine (Lluis Homar) que, ciego luego de un accidente, se dedica a realizar guiones y a raíz del drama vivido decide cambiar su nombre Mateo Blanco por el de Harry Caine. (Quizás referido a un actor de los '30, un personaje de novelas policíacas de David L. Shaffer o un dramaturgo inglés) 

Sobre el comienzo se anuncia la muerte de alguien que forma parte de su pasado, Ernesto Martel (José Luis Gómez), lo que se complementa con la visita de un muchacho que se hace llamar Ray X, pero que es en realidad E. Martel hijo (Ruben Ochandiano)  que le pide, le ayude en la escritura de una próxima película que él piensa dirigir.

 

A partir de allí el argumento busca a través de los recuerdos encontrar explicaciones a todo lo que en el presente ocurre.

Y allí aparecen Ernesto Martel, Magdalena Rivero 'Lena' (Penélope Cruz) y tantos otros que hoy son fantasmas en la mente del director ciego, y en la de su agente y productora Judit García (Blanca Portillo), quien observa con celos los amores de ese hombre a quien ama sin expresarlo

 

 

TRES PELÍCULAS EN UNA 

 

La película, en su metraje se fractura en tres partes. Una inicial demasiado extensa y con poco peso para lo que sigue, una segunda donde se narra en un tono similar a las producciones de Hollywood de los 40 y 50 (con alusiones explícitas a lo hecho por viejos maestros) los acontecimientos que derivan en tragedia y luego, la resolución en el presente, donde se busca hacer un cierre positivo en la vida del director devenido en guionista ciego, su agente y el hijo de ella,  Diego (Tamar Novas) (en el que la obviedad adquiere su grado máximo) (Cuando en el cine la gente comenzó a reírse al saber quién era realmente ese muchacho sentí un poco de pena por Almodovar, aunque entendí la reacción del público)

 

La división del filme es muy clara. La primera parte es narrada en tono de drama cotidiano, ágil, con una cámara inquisidora, inquieta, que busca los primeros planos para mostrar afectos escondidos

 

Luego, en la segunda, aparece un Almodóvar seducido por el clima de las viejas películas de cine negro norteamericano donde se mezclaba lo policial con el glamour (zapatos de plataforma, vestidos largos, casas y autos fastuosos, intrigas, engaños, amores apasionados e infieles, muertes violentas)… Aquí ya comienza a aparecer el melodrama, con la construcción de un triángulo compuesto por un viejo potentado que ama desesperadamente a una Lena que cae en sus redes por la necesidad y el agradecimiento, y el director de cine, que por ese entonces no había tenido aún el accidente y por tanto tenía una visión normal, aunque veía menos de lo que creía… El cierre de esta parte está en el desenlace trágico de dicho triángulo

 

Finalmente, la última parte es la más obvia, pero a su vez la más cercana al estilo Almodovar. Allí alguien se sincera y cuenta, luego de tantos años, una parte de la historia que sólo ella conocía y de esa forma se llega a la reparación de otro triángulo (el actual), compuesto ahora por el guionista ciego, la agente y productora y el hijo de… ella. Quizás sea el fragmento más auténtico al estilo del manchego. Y el más tierno.

 

 

FRACTURAS

 

Los abrazos rotos resulta un experimento fallido en la carrera de Almodóvar. Evidentemente con alusiones personales (fue él mismo el guionista y director) no tiene una definición clara en su narración

Drama, melodrama, climas naïf no buscados… Todo termina perdiendo sustancia y credibilidad.

 

Hay personajes demasiado gruesos (el hijo del millonario fallecido, al que el padre en su desesperación por la segura pérdida de su amante le asigna el filmarla todo el tiempo y que ahora luego de la muerte  de su progenitor busca la venganza contra él), o el de ese muchacho, hijo de la agente que está al lado del guionista ciego y que claramente el espectador intuye quién es casi desde un principio, aunque se "descubra" al final su filiación…

 

 

TERNURA

 

A pesar de todo ello, Los abrazos rotos me resultó tierna. Con todas las salvedades mencionadas, igualmente me dejó un sentimiento de cariño hacia los personajes. Porque aquí no hay ningún malo. Todos luchan por lo que quieren.

Lo que sí entiendo es que, como decía al comienzo, se trata de un experimento fallido en la carrera de Almodóvar.

Demasiado extensa (cerca de dos horas y media), con un rumbo errático en la narración si hubiera sido acortada habría quedado más coherente. Hay situaciones y personajes que sobran, que no aportan nada a la historia y retrasan las resoluciones.

 

El final queda descolgado del resto del filme, cuando en realidad lo que Almodóvar buscó fue que la frase final que se escucha resultara la moraleja que cierra todo lo vivido por ese hombre ciego, abatido, y que por esas cosas de la vida tiene su revancha. 

 

 

LOS ACTORES Y EL DIRECTOR

 

Lluís Homar Toboso (el director, guionista ciego) tiene una buena actuación, medida, controlada remarcada por primeros planos. Buen actor teatral que ha sido reconocido en el cine en especial a través de su participación en La Mala Educación, de Almodóvar

 

Penélope Cruz no agrega mucho a su carrera. 

 

Blanca Portillo en la piel de la agente y productora está excelente. Actriz y directora teatral resaltó su participación en Los fantasmas de Goya, de Milos Forman y Volver

 

José Luis Gómez (el millonario Ernesto Martel) es un formidable actor y director teatral, con un recordado (y premiado en el festival de Cannes) rol en la película Pascual Duarte

 

El resto de los actores cumplen roles demasiado pequeños. Se destacan Ángela Molina, Lola Dueñas (que merecía un papel mayor), Mariola Fuentes, Rossy de Palma… Y un Rubén Ochandiano (como hijo de Martel) que corre con la más fea, en la construcción de un personaje burdo y poco creíble.

 

Almodóvar como guionista y director se mueve por momentos de forma excelente, y en otros pierde el rumbo.

 

Los abrazos rotos, igualmente, debe verse como una película interesante pero no completa, demasiado alargada, con toques melodramáticos y folletinescos que le quitan valor, aunque se valga de buenas actuaciones, paisajes alucinantes, y una historia que con media hora menos hubiera resultado más encantadora.

 

No es casual que el director y guionista ciego culmine rehaciendo su película. Quizás Almodóvar tendría que hacer lo mismo para que Los abrazos rotos quede redonda.