Esta película de Meirelles, claro, basada en la obra de Saramago busca, y en gran parte lo logra, que podamos ver nuestra propia ceguera. Que podamos reconocernos en nuestras capacidades, nuestras miserias, limitaciones en la medida que se nos alejan
Publicado en diario Cambio
Evidentemente quedando lejos de la profundidad de la novela, pero permitiendo al menos una lectura interesante de nuestro interior, el filme de Meirelles tiene el gran mérito de mostrarnos la catástrofe de perder las referencias y sobrevivir hasta lograr encontrarlas nuevamente.
CINE CATÁSTROFE
El cine (y la literatura, claro) ha abundado mucho sobre ello. Las catástrofes son un elemento recurrente. En Terremoto, Poseidón, Exterminio, la Guerra de los Mundos, Titanic y tantas otras el recurso ha sido utilizado y se abusado de él con mayor o menor suerte.
CEGUERA se queda ahí, no avanza mucho más. Quizás encontrando ahí su mayor limitación.
Prepara demasiado al espectador para algo que nunca llega. Algo que parece va a ser espectacular. Pero, también quizás ahí esté su gran mérito.
Porque el viaje por el infierno por el que transitan los protagonistas no es lo previo a algo, sino es ese mismo algo.
LA HISTORIA
LOS BUENOS Y LOS MALOS
Lo que se cuenta es simple. Una ceguera (quizás causada por contagio) avanza rápidamente en una población. De casos aislados, el mal afecta a muchos hasta llegar a la totalidad de la población de una ciudad, o un país, o…
Sólo una mujer (Julianne Moore) permanece con visión. Y será ella, como si se tratara de un moderno Lázaro quien comandará a ese grupo que la rodea para llegar a buen puerto, que en este caso es la casa suya.
Un niño perdido, una pareja de asiáticos, un hombre mayor de color (Danny Glover), algunas mujeres más, ella y su esposo (Mark Ruffano), un médico oftalmólogo…
En el lado de los malos, un ciego de nacimiento (Gael García Bernal) será quien gobierne a decenas de infectados que, como los protagonistas buenos, son alojados (y olvidados) en una enorme barraca sólo con la intención de aislarlos, para que no se expanda la enfermedad.
Es así que de una solidaridad interesante, mientras habitan ese inhóspito lugar pocas personas, a medida que van llegando nuevos contingentes se pasa a la barbarie.
Y ese malviviente impone las reglas para distribuir la comida. Primero serán los objetos de los internados, luego se exigirá que las mujeres se entreguen para obtener el alimento para ellas y sus hombres.
RECUERDOS DE LA DICTADURA
Dejando de lado ese epidérmico blanco y negro de buenos y malos, allí está uno de los puntos más altos de la película.
La escena de la noche donde esas mujeres son abusadas resulta lo más impactante.
Y evidentemente remite a las experiencias de los presos políticos en las dictaduras latinoamericanas de los 70. Las imágenes desgarradoras, por lo poco que muestran y lo mucho que sugieren se transforman casi en un ballet del horror. Y recuerdan las torturas y violaciones cometidas por quienes ostentaban por esos años, el Poder.
MÉRITOS
El gran mérito de CEGUERA está en la imagen. Jugando a que el propio espectador se sienta uno más de quienes no pueden ver, por momentos, y en otros se aleje y pueda ver lo terrible que hay frente a sus ojos, la dirección de fotografía es realmente espectacular.
Es un tremendo desafío realizar una película donde el centro de la misma es la ceguera. Y Fernando Meirelles sabe dirigir correctamente, ese mundo de manchas de colores, y voces en la oscuridad, junto a panorámicas que nos sitúan en el infierno en el que cayeron esos desesperados ciegos.
Los primeros planos están jerarquizados, los cortes en cuanto a una imagen panorámica seguida de otra que muestra apenas un ojo, o una canilla, o lo que sea, para pasar a sólo algo difuso, contornos que uno debe adivinar qué son permiten adentrarse al espectador, en el drama que está observando. Hacerlo partícipe.
CEGUERA es un filme infiltrado en Hollywood. Es decir, se trata de una producción independiente, de un cine eminentemente latinoamericano, con una fotografía que se asemeja mucho a Ciudad de Dios, Tropa de Elite, Garaje Olimpo entre tantas otras.
DESMÉRITOS
Falla en quedarse en la superficie del relato. Los personajes son apenas esbozos, la propia mujer, única que ve, es un ser cercano a la caricatura, que se salva en parte por su protagonista, Julianne Moore. Por momentos uno se pregunta cuánto más va a tolerar (por ejemplo, presencia un acto sexual de su esposo con una de las mujeres del grupo, y lo entiende y tolera); es quien, hasta el agotamiento baña, alimenta, consuela a su hombre y a todos los demás abandonados por el mundo; es la que lucha contra el abuso de Bernal y sus amigos y la que pone punto final a su prepotencia, es la que consigue la comida, quien los lleva finalmente a su casa abandonada, y a la luz…
IMÁGENES MONTEVIDEANAS
Un grado de cholulismo existe en quienes vivimos en Uruguay, buscando, en las escenas exteriores, que son pocas pero muy intensas, los lugares donde estuvo el equipo filmando. Y ahí uno descubre la calle Colón, o Pérez Castellanos, o las escalinatas del Banco República u otros espacios de la Ciudad Vieja. Es una linda sensación el ver su transformación para un buen filme, lo cual difiere con el mal manejo de nuestros lugares que hizo Vicio en Miami, por ejemplo.
RESUMIENDO
En definitiva, CEGUERA es una muy buena película que quizás, sobre el fin termina perdiendo la fuerza que tuvo en la narración en el resto del metraje.
Ello debilita el valor de lo que cuenta. Y la acerca a mucho otro filme que, como decía anteriormente también narra situaciones de catástrofe.
El mérito de CEGUERA está en rescatar, aunque sean fragmentos del libro de Saramago para dejarnos pensando en nuestras propias cegueras, en nuestros despilfarros de poder gozar la vida y no hacerlo.
Y ello está muy bien contado.
Hay dos escenas que realmente se roban la película. La señalada, que muestra el infierno de las mujeres que aceptan ser sometidas a cambio de comida para ellas y el resto, y cuando la protagonista, una vez en la calle entra a un depósito de un supermercado e intenta salir con comida de ahí, pero es interceptada por jaurías hambrientas y desesperadas de… seres humanos.
Aquel que busque cine catástrofe, no la vea. Si bien tiene todos los condimentos, este filme busca con su ritmo pausado mostrar algo más. Nuestra propia incapacidad de ver.