En 1978, por el contrario, se quejaba de la indiferencia de los medios de comunicación. En una carta a la televisión expresaba: ¿A cuántos tengo que matar para conseguir salir en los periódicos o algo de atención nacional?
La película se inicia como un thriller más de los acostumbrados para adolescentes, donde los crímenes sádicos están presentes, pero luego se vuelca hacia los aspectos psicológicos del asesino serial, recreando los hechos reales cometidos por Dennis Rader, que se autodenominaba como B.T.K. (en inglés, átalas, tortúralas y mátalas)
B.T.K. está entre una película para cines y una serial televisiva bien hecha. Lo interesante del filme se encuentra en el proceso que va generando en su interior un hombre al que los demonios le dominan.
Matador de mujeres jóvenes rubias, sin ninguna otra condición que el color de su pelo, el guión va mostrándolo en el avance hacia la desmesura y su necesidad de que finalmente las autoridades hagan algo para detenerlo, porque él mismo está fuera de control.
Como ocurre comúnmente en estos casos de asesinos seriales, el protagonista es un hombre respetado por los vecinos, al que lo premian como Presidente de la iglesia local y que se gana la vida actuando en un cargo que se asemeja al de un policía. Es un inspector de multas, infracciones pequeñas que se cometen (auto sobre la acera, mascota suelta, niña perdida…), dueño de casa amado por su mujer, padre de dos hijas adoradas… Pero que encierra un monstruo dentro de sí, al que no puede gobernar.
En las primeras escenas, pide los servicios de una prostituta en un hotel. Cuando esta llega, le pide un juego sadomasoquista donde sea él quien es atado y torturado. Sin embargo, la muchacha no resiste el pedido y huye, dejando por el camino los datos identificatorios que en algún momento, el cliente puede usar para localizarla.
Entre ese momento en el cual el juego sexual en el cuarto del hotel queda trunco, para furia de él, y cuando finalmente va a la casa de la joven se suceden crímenes cada vez más continuados entre sí, y que tienen un patrón común: un hombre que insiste ante sus víctimas que eso lo hace porque no encuentra lo que busca con su mujer.
El filme por momentos es endeble en cuanto a que es muy lineal; los personajes están muy definidos y previsibles, y por momentos llegan a la caricatura, como el caso de la esposa.
Pero tiene varios méritos. Uno de ellos es el mantener al espectador atento a los acontecimientos, sin poder abandonar su asiento.
Ayuda mucho la caracterización que hace el actor individuo que es el eje en el que se mueve B.T.K.
El guión acompaña las acciones casi sin tomar partido. Tiene algunas vueltas de tuerca muy interesantes e insinúa otras que quizás, para quien ve la película puedan pasar desapercibidas, si no se observa con atención (por ejemplo, los tirantes del techo del galpón donde va dejando todas las evidencias de lo que hace)
La violencia escondida en ese ser bondadoso finalmente se transforma en un pedido desesperado de ayuda, que se manifiesta en el aumento de crímenes para ver si, finalmente, la policía descubre quién es realmente el asesino.
Y así, el espectador va enterándose de que las cosas no venían bien desde hacía muchísimo tiempo atrás. Y como siempre pasa, desde la niñez, aunque no se desvelan muchos detalles de ello.
El dato interesante es fanatismo del asesino por un personaje de los medios de comunicación que en la ficción cometía crímenes similares.
Una de las hijas da datos que muestran que el jefe de familia amoroso, no lo era tanto, y uno observa cómo su esposa quiso vivir engañada tanto tiempo, negando la realidad de una vida matrimonial insatisfactoria.
El tono del filme adquiere más dramatismo porque es una recreación de hechos reales.
Es que Dennis Rader, que era conocido como el asesino de Wichita, dos años antes de estrenarse la película se declaró culpable de diez crímenes. El primero lo había cometido treinta y dos años atrás.
Se nombraba a sí mismo como “B.T.K. (en inglés, Bind them, torture them, killer them, o sea, átalas, tortúralas y mátalas) y enviaba a la prensa abundante material de sus asesinatos
Jefe de un grupo de Boy Scout, había sido nombrado presidente de la congregación luterana
No queriendo pasar por un juicio público se declaró culpable. Relató que en cuando no trabajaba, recorría las calles con su auto, seleccionando a sus víctimas a las que denominaba “proyectos”
Así, las vigilaba antes de actuar. Así acumulaba información de las mismas, porque “cuanto más sabía de una persona más confortable me encontraba con ella”
Usaba en esos casos una ropa que luego tiraba y llevaba consigo un bolso con elementos como cuerdas, bolsas de nylon, esposas entre otras cosas
La realidad como siempre supera la ficción. Los hechos son mucho más crudos que lo que muestra la película, que es muy cauta.
Este hombre siempre buscó notoriedad en los medios de prensa y antes de confesar llamó a un canal de televisión para una entrevista, la que logró
En 1978, por el contrario, se quejaba de la indiferencia de los medios de comunicación. En una carta a la televisión expresaba: ¿A cuántos tengo que matar para conseguir salir en los periódicos o algo de atención nacional?
Excelente actuación de Robert Forster, que le da credibilidad al personaje, evitando todo el tiempo la caricatura, con una buena dirección de Stephen T. Kay
Hay que valorar el guión escrito por Tom Towler, Donald Martin, Robert Beattie