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Categoría: CRÍTICAS Y NOTAS DE CINE

Nada es lo que parece. Y todo se transforma minuto a minuto en esta película de suspenso desesperante.

 

 

Psic. Andrés Caro Berta

Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay / Fipresci

 

Publicado en Diario Cambio 

 

Editada directamente en DVD es uno de los estrenos más impactantes de este año. 

Hardy Candy es teatro filmado. Es decir, desarrollada prácticamente dentro de un apartamento y básicamente con dos actores, el argumento no pierde en ningún momento el interés ni el ritmo gracias a varios factores: un excelente guión; formidable duelo actoral y una fotografía que acompaña el desarrollo con abundante movimiento de cámara que le da dinamismo al filme.

 

 

LO QUE SE PUEDE CONTAR

 

La verdad es que es poco, porque de lo contrario debilita el suspenso. Pero digamos que el título en inglés ya anuncia lo que se viene. Es que en los códigos que se manejan en los chateos sexuales de internet, Hardy Candy refiere a que se está comunicando una menor.

 

Es así que Hayley Stark, de catorce años establece diálogo virtual con Jeff Kohlver, de 30. Mensaje va, mensaje viene el momento del encuentro real se da.

Entonces la adolescente con pinta de torpe e inocente entra en el mundo del hombre, abruptamente. 

El encuentro es en una confitería y lo que sigue transcurre en la casa de él.

Jeff es fotógrafo profesional y se ha especializado en retratar adolescentes; ella parece ser la hija de un médico.

Él parece tener historias complicadas en su vida, aún no cerradas, ella no es tan inocente como parece.

Entre los dos se establece un juego de gato y ratón que va llevando al límite las acciones, donde nunca ninguno de los dos es el bueno y el otro el malo; donde el espectador comienza a dudar de ambos, de lo que dicen, de lo que callan.

 

Los datos de producción son realmente interesantes.

Por ejemplo se sabe que esta fue una absolutamente independiente y de mínimo presupuesto. A tal punto que la casa en su interior es la del propio productor; la cafetería que aparece al comienzo es un rincón de dicho lugar redecorado, y el exterior se trata en realidad de la casa del coordinador de especialistas.

 

Esos datos son interesantes porque marcan que se puede hacer un muy buen producto sin recurrir necesariamente a la parafernalia hollywoodense.

 

"Eso es mío"

"Nada es tuyo cuando invitas a una adolescente a tu casa"

 

Dijo David Higgins, el productor: "Yo creo que si vas a hacer un filme independiente debes hacer algo controversial y provocador. Por una razón u otra. El juego del miedo, Mar abierto o Hard candy tienen algo que hace que la gente quiera verlas. Si no, ninguna de ellas se destacaría. Hay demasiados filmes. Y este tipo de película nunca llegaría al público. No tienen grandes estrellas ni una gran producción. Así que deben tener algo que haga que la gente diga: Me interesa. Esté de acuerdo o no con su punto de vista… Quiero ver de qué se trata"

Y entiendo que Hard Candy reúne esa seducción a través de la inteligencia de quienes narran la historia.

 

 

ADULTOS Y MENORES

 

El argumento partió de datos recabados por el productor David Higgins a partir de informes japoneses sobre historias de estudiantes adolescentes que tendían trampas a pedófilos y luego las difundían públicamente.

 

Aquí siempre queda la duda si realmente Jeff es uno de ellos. Por momentos está a punto de confesarlo mediante las torturas a las que lo somete quien entró seductoramente en su vida. En otros, uno puede jurar que el hombre es absolutamente inocente. Por momentos, la adolescente se presenta como  totalmente trastornada y frente a un tipo que buscaba sólo una mera relación amistosa ésta le tiende una cruel trampa  que no se sabe a dónde lo va llevar, y en otros ella se muestra como alguien que sabe exactamente lo que hace.

 

 

PREGUNTAS

 

Claro, al final se aclara todo. ¿Se aclara?  

En este juego de espejos que es Hard Candy, todo son preguntas. Hay muy pocas respuestas y eso favorece la fascinación que ejerce la película sobre el espectador. Cada uno verá finalmente el filme que quiso ver.

Cada uno discutirá con sólidos argumentos posiciones encontradas frente a lo presenciado, aunque quedan en su resolución aspectos claros en relación a los dos personajes, que es aconsejable no contar.

 

Brillante. Opuesta a la torpeza de Hostel, la violencia acá está dosificada y si se quiere es más cruda que en esa otra basura. Porque  la violencia de Hard Candy está al servicio de un excelente argumento que está desarrollado como si se tratara de un cuenta gotas con el que se va dando lo que se debe consumir en cada momento.

 

La dirección de David Slade es perfecta. Patrick Wilson encarna a Jeff Kohlver solventemente como ese galán fotógrafo de 30 años que, de conquistador de esa adolescente de 14 años se convierte en su presa. Ellen Page es la revelación de la película. Esta actriz canadiense personifica magníficamente a Hayley Stark, la perturbada niña terrible. Pero debe destacarse que todo parte de un formidable guión escrito por Brian Nelson, que también es uno de los productores.

En lo técnico hay dos elementos esenciales para el éxito de Hard Candy.

Por un lado la fotografía de Jo Williems que aporta una cámara en permanente movimiento que evita que todo se torne demasiado teatral, y por otro el montaje de Art Jones quien acierta en el metraje de cada una de las escenas.

 

Siéntese cómodo y vea Hard Candy. Si quiere que luego haya discusión comparta la película con alguien. Seguramente dará que hablar.