Elaborada como una Jumanji edulcorada, mustra flojedades en el libreto que empequeñecen lo que pudo ser una gran diversión.
(Publicada en Diario Cambio)
Elaborada como una Jumanji mucho más edulcorada, esta Noche en el Museo muestra flojedades de libreto que empequeñecen lo que pudo haber sido una gran diversión y burla a los hechos históricos a los que alude.
Jumanji, hace unos años, había generado una expectativa muy grande que no sólo se resumía a trasladar un juego de mesa a la realidad. Allí, los animales de dicho juego cobraban vida y generaban reales peligros.
En los comienzos de esta maravilla que es la animación en la actualidad, donde uno ya no puede perder la capacidad de asombrarse con cada película que aparece con alguna innovación más, esta Noche en el Museo retrocede varios casilleros y se queda en una muy pobre anécdota, donde aparece mucha cosa y se muestra muy poco.
LA HISTORIA
El argumento daba para muchísimo. La historia por simple, no deja de ser apasionante. Un padre divorciado llamado Larry Daley, (Ben Stiller) con dificultades para obtener empleo y buscando no perder el afecto de su hijo encuentra trabajo como guardia nocturno del Museo de Historia Natural de Nueva York, puesto al que han renunciado todos los anteriores postulantes.
Hay un trío de guardias anteriores que le ocultarán algún secreto. Al llegar la primera noche, este hombre descubre que literalmente el museo cobra vida. Así aparecen animales varios, especialmente el esqueleto de un dinosaurio juguetón y un mono travieso; el presidente Teodoro Roosevelt, una princesa india, Sacajawea, vaqueros, romanos, Atila y los suyos, hombres prehistóricos, Cristóbal Colón, mayas, una cabeza de la Isla de Pascua, entre otros, y un faraón que tendrá un papel importante, en la resolución de la película.
OBVIO
Entre medio, aparecerán su hijo, la madre de este que no sabe qué hacer con su ex esposo, el padrastro del niño, una guía del museo; el Director que lo quiere echar... Por supuesto que hablando de obviedades, unos le creerán, otros no, estará a punto de perder su empleo y el amor de su hijo, hasta que todo se resuelve bien, todos quedan contentos y los malos pierden.
Claro, de la mano de Spielberg, por ejemplo, esto hubiera sido una gran diversión. Habría tenido además su cuota de ironía y sátira, suspenso, se hubieran manejado mejor los detalles de cada una de las historias y la película se mostraría finalmente mucho más rica en contenidos.
Pero no. Desaprovechando a un conocido elenco de personajes secundarios, a Ben Stiler, a los responsables de la parte técnica, todo queda como un producto de los peores Disney.
GUSTO A POCO
Por eso, uno queda con gusto a poco. Faltaron libretistas de la talla de los de Madagascar, o Cars, o Toy Story por ejemplo, para darle vuelo a la historia.
La responsabilidad en este caso recae en Robert Ben Garant y Thomas Lennon.
La dirección de Shawn Levy (que antes fue responsable de la pobrísima Pantera Rosa) se muestra conservadora y condescendiente y los actores pierden la posibilidad de mostrar sus talentos.
Dick Van Dyke, Mickey Rooney, Bill Cobbs, hacen de tres confusos cuidadores nocturnos y lamentablemente son desperdiciados.
Robin Williams es otro que no muestra en absoluto su histrionismo (en este caso, se agradece)
Patrick Gallagher, como Atila causa alguna gracia en un momento determinado.
Owen Wilson, su amigo de algunas películas sólo aparece vestido de cowboy sin poder agregar mucha cosa más
EL FENÓMENO BEN STILLER
Este actor tiene algo. Sus películas siempre son muy malas, hace de sí mismo, tiene poca expresividad, no hace reír, sin embargo… Es algo así como un actor de culto.
Sus personajes tienen las siguientes características: Son perdedores, están enojados o serios, les salen mal las cosas, quieren convencer a los demás de sus virtudes y no pueden, tienen un corazón de oro.
Un dato anecdótico es que la verdadera madre de Stiller, Anne Meara actúa en un pequeño papel (Es la mujer que estando en la Oficina de Empleos) le da la posibilidad de que entre a trabajar en el Museo. Meara ya había actuado en Zoolander.
Cabe destacar en los rubros técnicos la fotografía de Guillermo Navarro, y la construcción del interior del Museo que estuvo a cargo de Claude Paré (que ganara un Oscar por El Aviador)
EL PRESIDENTE ROOSEVELT
Aquí, la alusión al presidente republicano Roosevelt se vuelve casi tendenciosa. Él, es decir, su estatua de cera, será quien ayude a Stiller, le de ánimo y los mejores consejos. Es un ser buenísimo, justo y el mejor presidente de los EEUU
LA VERDAD
Este hombre, que gobernó su país, de casualidad (mataron al presidente y subió a la presidencia y luego sí, fue electo) entre 1901 y 1909 fue responsable de la doctrina del "Gran Garrote" a nivel internacional, que marcó el comienzo del Imperialismo de EEUU. Intervino militarmente para obtener la licitación del Canal de Panamá (1903), estableció la base de Guantánamo (1903), intervino Santo Domingo (1904), ocupó Cuba (1906) y obtuvo el Nobel de la Paz por intervenir en el conflicto de Marruecos, y en el fin de la guerra soviética- japonesa. En la Primera Guerra Mundial atacó fuertemente la neutralidad del presidente Wilson.
Aquí es un amable y tímido señor, enamorado de la princesa india Sacajawea… Ah, qué ternura…