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Categoría: CRÍTICAS Y NOTAS DE CINE

Durante la Muestra de Cine en el Argentino Hotel de Piriápolis, conversamos con el director coloniense, radicado en Chicago. Mientras todos desayunaban, Islas estaba sentado aparte en el Hall del Hotel.

 

 

VAMPIROS EN COLONIA DEL SACRAMENTO

 

Psic. Andrés Caro Berta (*)

Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay / Fipresci

 

Durante la Muestra de Cine en el Argentino Hotel, conversamos con el director coloniense, radicado en Chicago. Mientras todos desayunaban, Islas estaba sentado aparte en el Hall del Hotel.

 

RICARDO Y LA MAMÁ

 

Andrés Caro - Hablar contigo, es un privilegio, porque más allá de lo tuyo, de tu producción, hay mucha sintonía. Además, Ricardo, el otro privilegio que tuve fue que en el ciclo que hizo Yamgoyián, participé de la exhibición de una de tus películas con tu madre y con tu hermano… 

Ricardo Islas - Oh, sí, sí…

AC - Estaban al lado mío… Entonces, claro, uno escucha las expresiones de los familiares… (Islas se destornilla de risa) que no siempre son las deseadas… (Islas sigue riéndose) Claro, "Este muchacho", decía… (Ríe más sonoramente y casi salta del asiento) ¿Cómo reciben tus familiares estas cosas que para ellos pueden resultar extrañas…

RI - No, lo que pasa es que… ha sido, te diría, hasta duro para ellos el hecho de que yo no haya querido ser un perito agrónomo que es lo que quería mi vieja que fuera (se ríe) Que me haya dedicado a esto que en aquel entonces era visto como una locura todavía más grande de lo que es hoy. Hoy mal o bien me encaminé y se puede decir que vivo de esto… Pero para ellos sigue siendo algo inexplicable… (Se ríe sonoramente)  Pero ya lo han aceptado porque hace tantos años que no les queda otra.

 

EL NIÑO RICARDO Y EL TERROR

 

AC - ¿Cuando chico ya estaba este gusto por el comic, por el vampirismo, el terror?

RI - Uno de los primeros libros, quizás el primer libro que me regalaron… El primer libro que me regalaron fue de terror y era una versión pequeña de una  novela de Ira Levin. Ese fue el primer libro en mi vida que leí completo de ficción, y me atrapó y me atrapó el género. Ya me había atrapado a través de películas pero a partir del libro me decidí por completo a escribir, y luego a los doce años mis padres mismos me regalaron, la culpa es de ellos, mis padres mismos me regalaron la de Stephen King, "La hora del vampiro". Eso sí, ese libro me mató. Me asustó, además. Y de alguna manera me marcó para películas como "Fauces de la noche". Entonces sí, la respuesta es sí, de niño yo escuchaba las historias de mi viejo, siendo niño niño, eh, cinco años, que me contaba de las películas clásicas de la Universal, de "Drácula" de Lugosi, Boris Karloff, "Frankenstein", y yo no las veía obviamente, se las escuchaba a él contármelas, me las imaginaba y las dibujaba y después con el tiempo las dibujé como historietas y luego empecé a escribir, y luego a hacer películas… Una especie de descubrir paulatino qué era lo que quería.

AC- ¿Ya estabas haciendo guiones?

RI - De alguna manera, sí. Porque incluso si tú te ponés a  mirar los dibujos fijos de cuando yo era un gurí de cinco o seis años, a pesar de ser un dibujo fijo, no una historieta, el dibujo contaba una historia… Tenía como diferentes facetas… Pasaban diferentes cosas.  Eventualmente descubrí, como lector primero, luego estudié en un curso por correspondencia del CEAC…

AC - Varios pasamos por eso. (Se ríe mucho)

RI- Descubrí cómo hacer historietas… Y las hice, y hacía una historieta, ya estaba en el liceo, que se llamaba El Hombre Lobo en el liceo y la editaba en dos fotocopias por semana, y duró como seis semanas y con eso sacaba para los biscochos… Bárbaro… Fue mi primer negocio. 

 

EL LOBO DE "PLENILUNIUO": UNA MALDAD CONTRA MÍ MISMO

 

AC - "Plenilunio", ¿tiene que ver con eso, entonces?

RI - Sí, tiene que ver de alguna manera con los cimientos que senté con la historieta esa del Hombre Lobo, en el liceo.

AC- ¿Los dibujos que aparecen al final de la película, son de aquella época?

RI - No son de aquella época, los hice para "Plenilunio" pero son de ese estilo. Era muy parecido el lobo, no el lobo que se ve en "Plenilunio" que es un oso de peluche… 

AC - ¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Es una maldad!

RI - Sí, es una maldad total contra mí mismo y contra mi carrera y mi estirpe… Una cagada… No hay otra palabra para definirlo… Hay gente que me lo trata de justificar, y yo les digo: "Pero, no traten de justificar, si no tenía plata tendría que haber hecho otra cosa pero no haberme puesto a coser un montón de guata, un peluche gigante". Fue un error garrafal que cometí, de alguna manera debido a que no confié en el actor que estaba haciendo de lobizón humano. No confié que iba a poder darle la ferocidad que yo quería de él cuando se transformara, y fue una lástima porque primero, éste muchacho hizo muy bien el papel, o sea fue una falta de confianza de mi parte, si hubiera confiado en él hubiera tenido una mejor película… "Plenilunio", de las que hice en Uruguay es una de mis favoritas hasta que aparece Teddy Bear… 

AC - La escena del teatro es realmente de terror, con la mujer inválida…

RI - La escena del teatro donde no vemos nada, funciona. Hay gente que dice, claro, la solución para esa película hubiera sido no ver nada al final, tampoco. Ahí sí yo no estoy de acuerdo. Porque uno no puede ir con ese increscendo de suspenso y luego terminarla sin mostrar nada. El error fue lo que mostré. 

 

VIVIR EN USA

 

AC - ¿Cómo te ves en ese recorrido desde Colonia, a EEUU? 

 

RI - La experiencia migratoria es un error social. Y los que lo cometemos, lo cometemos a ciegas porque es muy difícil que te ilustren al respecto. La humanidad se divide en nómades y sedentarios, pero creo que la mayor parte somos sedentarios y cuando somos nómades, lo somos por necesidad. Se sufre muchísimo. Yo hubiera deseado no haberme tenido que ir. No fui de los que se fueron y están desesperados por irse, todo lo contrario, a mí, Uruguay me sigue gustando mucho y ahora que regresé me siento como en la gloria, pero las necesidades  hicieron que me tuviera que ir, al punto de que antes de irme estaba prácticamente pasando hambre, yo trabajaba en las escuelas como profesor de inglés, me fui a hacer la película "Mala sangre" a Rocha y cuando estaba en Rocha, había un nenito donde estábamos filmando que tenía varicela, y me la pegó. Entonces, tomé dos semanas para terminar la película, regresé aquí y no pude volver a trabajar, estuve tres semanas, la varicela cuando sos adulto te mata, en cama, médico y todo lo demás y no me creyeron, y me despidieron. No me despidieron ahí mismo pero al año siguiente no me dieron más horas y me quedé sin laburo de un día para el otro. Y en esas condiciones, la película que yo había mandado a Chicago resultó seleccionada y eso venía con pasaje y todo incluido, y un poco por eso me fui y al estar en Chicago conocí gente que me dijo: "¿Qué estás haciendo allá? Quedate" Uruguayos, incluso, y por eso me quedé. Pero no fue una planificación. En mi vida, jamás pasó por mi mente planificar irme a vivir a Estados Unidos. Una coincidencia, un accidente y ahora, conseguí un trabajo, tengo familia y me quedo allá. Vine a visitar a mi familia después de ocho años, y me voy en una semana y media otra vez.

 

REGRESAR  A  COLONIA. UN SHOCK

 

AC - ¿Ya volviste a Colonia?  

 

RI - En un rato me voy para Colonia.

 

 

AC- Debe ser muy fuerte poder encontrarte con toda la gente.

 

RI - Es un shock. Honestamente es un shock del cual no termino de reponerme, porque es un viaje que de alguna manera soñé y planee durante 8 años, porque como te digo yo no me fui contento, extraño personas y extraño lugares, extraño aromas, extraño sensaciones. Estados Unidos es un país muy frío. La gente es muy fría. Creo que en 8 años no puedo decir que he cosechado amistades, excepto un par de españoles, curiosamente no son de aquí, que nos juntamos a comer y demás. Pero es un país, muy, muy difícil. 

 

AC - Te ofrece mucha cosa y te quita otra.

 

RI - Es difícil hacer un balance y 8 años no son suficientes, pero son bastantes, pero yo diría que no compensa. Todo lo que te puede dar en materia de oportunidades y materialmente, te lo quita en valores personales, en valores humanos y la falta de interacción que te enriquece como persona que aquí puedes tener, y que allá imposible tenerlo, no es que uno… Yo trabajo en un canal de televisión, hago documentales de temas sociales, me vinculo con personas de las más diversas razas, idiomas y todo lo demás, no es que estoy encerrado en un sitio y aún así te digo, ese país es como si, es el sistema no el país, es como que le come la cabeza a la gente, no permite un acercamiento humano. Forman caparazones sociales. Se transforman en monstruos sociales las personas y capaz que hasta uno mismo le afecta, uno trata de luchar con ello y hace muy difícil la vida a nivel personal. Hay gente que no lo importa. Estaba leyendo la otra vez una página de uruguayos en el exterior que se llama redota.com y la mayor parte de los uruguayos decía "qué suerte que me fui", hablaban mal de país, no sé, hay gente que tiene otra escala de valores pero yo, será porque me crié en un pueblo del interior, no concibo dejar de lado lo personal. Y allá hay que dejarlo. Pues si no lo dejas, te ven como flojo o como ineficaz.

 

AC - Y en ese clima, ¿cómo reunís a los actores para tus películas?

 

RI - Estados Unidos es la tierra de las oportunidades, entonces cuando uno se transforma en el que da las oportunidades, la gente llueve. Yo lo que hago es usar internet. Voy a hacer una película y voy a lugares donde podés poner mensajes buscando actores y llueve la gente. Los actores, los técnicos, es fácil conseguir gente para trabajar porque mucha, mucha gente quiere ingresar a la industria. Donde yo estoy no está la industria y por lo tanto somos muy pocos los que hacemos algo y tenemos el privilegio de ser pocos. Todo el mundo quiere trabajar con nosotros, y Chicago en particular, al igual que Nueva York son dos lugares donde están las mejores escuelas de actuación del país, porque Los Ángeles tiene la industria pero los actores… Como las películas mías allá sí se han vendido, están en video clubes, en todo lo demás, yo ya tengo una reputación de que el que trabaja conmigo va a tener exposición. Eso hace que vengan, no te voy a decir que paguen por trabajar, pero…

 

¿QUÉ OPINAN EN USA DE RICARDO ISLAS?

 

AC - ¿Qué opinión de tus películas hay allá, en Estados Unidos? 

 

RI - Hay opiniones diversas pero la verdad es que son bastante positivas, a diferencia de aquí que sigo siendo resistido. Es un país tan grande que hay públicos específicos para cada cosa. Me va bastante bien, lo que sí es que durante varios años, en Estados Unidos cometí el error de querer hacer películas en español. Y la producción en español dentro de Estados Unidos está orientada hacia un público que está acostumbrado a consumir telenovelas, entonces lo que yo hice era una cosa tan extraña que me transformé todavía más outsider dentro del outsider, y dejé de hacerlo. 

 

(*) Publicado en Diario Cambio y Arte7