Jennifer Ariston está divina, tiene algo, tanto que si voy a Chicago, voy a subir en el tren siguiente a las 8.43, para ver si ella se apiada de mí.
Psic. Andrés Caro Berta
Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay / Fipresci
(Publicado en Diario Cambio, de Salto y Cartelera Teatroff, de Buenos Aires)
LO QUE SE SABE DE LOS EJECUTIVOS Y LAS MUJERES
Se saben muchas cosas gracias al cine. Que los ejecutivos son tipos muy apegados a sus familias aunque las cosas no anden bien; que cuando se les cruza una mujer bonita por el camino pierden la cabeza y la billetera; que las mujeres sin ser la esposa, la madre (a veces) y la(s) hija(s) son todas malas; que la atracción fatal los llevará a la ruina.
EL RIESGO DE OLVIDARSE DEL DINERO EN CASA
Él (Clive Owen) es un ejecutivo muy aplicado. Trabaja como publicitario y la pelea como un tigre. Podría ser multimillonario pero todo lo que gana debe ponerlo en medicamentos y aparatos para contener el avance de la diabetes en su hijita. Su esposa ya ni le habla (él tampoco) y la cosa está así. Pero igual por su hija, todo.
Como todo hombre aplicado, día a día toma el tren de Chicago a las 8.43 para ir a trabajar. Pero, ese día llega tarde a la estación y paf, para peor se olvida de su billetera en la casa. Entonces cuando la guarda lo está por bajar del tren por no pagar el boleto, una mujer deseada por todos los que están en el vagón, de piernas envueltas en medias negras de seda grita al viento que ella va a abonar lo que él debe. Así, el anzuelo pescó al pez que se va a convertir en pescado. Uno la ve a ella (Jennifer Aniston) y se da cuenta que es mala, mala, pero es Jenniefer Ariston y ¿quien no quisiera ser rescatado por ella en la vida real?
El bueno de Clive, que en la película se llama Charles Shine queda recontra agradecido y un poquito enamorado, frente al desastre de lo que le pasa en su casa. Ella que en el filme se llama Lucinda dice ser una importante secretaria de un buffet de abogados y bueno, la cosa empieza a pintar romance.
Que sí, que no, que me olvido todos los días de tomar el tren a la misma hora así la veo, que le quiero devolver el dinero, la cosa es que un día llueve y él encara. Llama a la casa y anuncia trabajo extra hasta muy tarde, mmmmmmmm, y se va a un boliche a chichonear. Y dale que te dale, salen medio subiditos de tono y en la calle, le encaja el primer beso. El tal beso, que hasta a uno le duele pensando porqué él y no yo.
La cosa es que hay que meter para adelante y bueno, toman un taxi, ella dice que no está muy convencida porque nunca engañó a su marido que es muy malo y la tiene abandonada, y él que es bueno, duda. Pero la pasión puede más. Y misteriosamente terminan en un hotel de mala muerte (que acá sería de lujo, mire) de los barrios bajos (según dicen) y se meten en una habitación para amarse. Y cuando están ahí ahí, a punto, zas, se pudre todo. Entra un tipo violento, che, (Vicent Cassel, que ya sabe hacer de muy malo y ser el violento perseguidor de violadores de "Irreversible") y lo revienta todo. Pah, lo deja… Y a ella la viola y ella llora, y es todo un drama, porque además le lleva al muchacho la billetera con todo. Y cuando el Clive se despierta, quiere seguir dormido porque la realidad es peor de lo que imaginaba.
Y comienza el chantaje. Y el bueno de Clive saca hasta el último dólar de la cuenta que era para pagar la enfermedad de la hija hasta que se da cuenta que algo no anda bien, y entonces se manda una investigación propia que lo lleva a descubrir solito lo que toda la policía no puede resolver. ¿Le cuento el final? No, sería imperdonable, pero sepa que la Lucinda esa no era lo que decía ser; el Cassel sí era lo que decía ser pero no estaba solo en sus fechorías, y sepa que la justicia vence y él recupera hasta el último centavo, sí, señor, y venga al Michael Douglas de la otra atracción fatal, y la familia unida vuelve a estar más unida, y hasta parece que la hija se recuperó y todo.
Claro, entre medio muere alguien (pero es un negro, ¿vio?) y el Clive se hace el yo no tengo nada que ver, que no le sale muy bien porque un detective que es negro también, mmmm, sospecha de él y lo mira cada unos cuantos minutos esté donde esté.
MORALEJA PARA EJECUTIVOS
Esta película debería ser prohibida para ejecutivos. Porque busca asustarlos mucho. Les quiere hacer ver que ellos no pueden enamorarse de cualquier mujer que ande en los trenes ayudando a hombres como ellos que se olvidan de sus billeteras o lo que sea. Y ellos son muy inocentes, y además les va mal en la vida de familia…
LOS ACTORES
Owen está bien, hace de él. Había tenido una excelente actuación en CLOSER y una terrible, pésima, espantosa en el REY ARTURO. Está bien acá, pero sabe que la película no da para mucho.
Vicent Casell hace del malo de siempre, etiquetado como tal, repitiendo lo que ya reiteraba en las películas francesas y en esa "IRREVERSIBLE", como novio de la Mónica Bellucci, con la que era pareja en la vida real, dios mío, y que persigue al violador de ella hasta… bueno… masacrarlo…
Jennifer Ariston está divina, porque ella es divina. Tiene una cara de mala… No es muy bonita, pero tiene algo, tanto que si voy a Chicago, voy a subir en el tren siguiente a las 8.43, y voy a hacer que no tengo dinero para ver si ella se apiada de mí. Bueno, perderé algún diente y algo más, pero vale el riesgo… No sé, digo.