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Categoría: CRÍTICAS Y NOTAS DE CINE

Lejos de Michael Moore esta vez los premios (y los candidatos) fueron una denuncia hacia el presidente norteamericano y su equipo de gobierno.

 

 

Psic. Andrés Caro Berta (*)

Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay / Fipresci

 

Lejos de Michael Moore y su extemporáneo grito contra Bush, pero mucho más comprometidos que años anteriores, esta vez los premios (y los candidatos) fueron una denuncia hacia aspectos sociales olvidados por el presidente norteamericano y su equipo de gobierno.

 

Las lecturas políticas pueden ser muchas pero nuevamente estos Oscar estuvieron cargados de una postura crítica, pero con una variante interesante.

 

EL ACENTO EN LO SOCIAL

 

Así, "CRASH", un filme contra la discriminación racial y otras cosas,  para sorpresa de todos se llevó el premio a la mejor película, en tanto "SECRETOS EN LA MONTAÑA", "CAPOTE" y varias más fueron marcando la ceremonia como dardos envenados contra lo que está sucediendo dentro del país del norte.

 

Pero para poder entender la postura que imperó en la comunidad hollywoodeana no sólo se debe mirar a los ganadores, sino también a los perdedores, porque el todo hace un conjunto interesante de un posicionamiento de una coherencia insospechada meses atrás.

 

VEAMOS EN DETALLE LO QUE DIGO

 

"Secretos en la montaña", si bien es una lenta y demasiado sutil narración sobre la relación homosexual de dos vaqueros de los '60, no deja de ser una terrible cachetada para la imagen estereotipada del macho norteamericano del campo.

 

"Capote" señala una actitud crítica hacia uno de los mitos literarios, cuando en busca de datos para su novela negra traiciona a los presos que le dan los datos. Además, claro, está su lado homosexual.

 

"Buenas noches y buena suerte" es un filme en blanco y negro sobre la terrible historia macarthista, donde desde el gobierno se acusó de acciones antinorteamericanas a cientos de trabajadores de los medios de comunicación, acusándolos de comunistas, públicamente. Un filme que había tenido un excelente antecedente en "Culpable"

 

"Munich" si bien tiene una tendencia notoria hacia la crítica de quienes cometieron los atentados contra los atletas judíos, plantea también actitudes de venganza hacia la acción contra los palestinos inocentes,  que eliminan un poco el blanco y el negro.

 

"Crash" es una hija notoria de "Magnolia", la película de Paul Thomas Anderson que inició un tipo de cine donde se relata varias historias, en principio sin ilación entre sí, y que no dejan de ser relatos cotidianos de gente común. Allí además está el tema del racismo, como eje central  de la falta de contacto piel a piel entre los habitantes de Los Ángeles.

 

"En la  cuerda floja" con un retrato crudo del rock de los '50

 

"El jardinero fiel", una denuncia frustrada pero denuncia al fin contra las industrias mafiosas de los medicamentos.

 

"Tsotsi", la película sudafricana con denuncia social incluida sobre bandas juveniles.

 

"El luchador", un retrato muy crudo de la depresión económica en USA.

 

Estos son apenas unos de los ejemplos fílmicos que muestran una coherencia de denuncia contra las cosas que están pasando ahora en Estados Unidos, donde la pobreza, la marginación, el recorte de presupuestos para la gente más pobre, o de los subsidios y los medicamentos por parte de Bush y sus secuaces, marcan una postura firme de la industria cinematográfica que lo desafía, apostando a un cine de denuncia contra lo que se venía dando desde el ascenso de este señor, donde primaron en esos primeros años subproductos como "El planeta de los simios", "La pasión de Cristo" y tantas otras tonterías glorificantes de la violencia y los militares.

 

PERO ESO NO FUE TODO

 

La propia ceremonia tuvo el tinte necesario de una posición firme.

La propia elección de Jon Stewart, un humorista independiente, muy conocido en el país aunque nada en el extranjero, que tiene su programa en cable es una señal. 

 

Uno de los primeros dardos envenados de la noche fue para los propios artistas demócratas a quienes trató de perdedores eternos a la hora de atraer votantes contra el Partido Republicano. Dijo el presentador que al menos esa noche algunos se iban a sentir ganadores, y siguió ironizando contra el poco poder de convencimiento en las elecciones norteamericanas.

 

El bloque de películas de denuncia social de los cuarenta y comienzos del '50, con mucho de cine policial de la serie negra, cuando no se podía hablar de política también fue un símbolo para el que quisiera interpretarlo. Como la imagen de "Nacido el 4 de Julio" con un Tom Cruise desfilando inválido con la bandera norteamericana, de regreso del fracaso de Vietnam.

 

También la ironía en el compilado de supuestos filmes de vaqueros homosexuales, donde varios notorios actores republicanos como John Wayne y Charlton Heston quedaban en posturas incómodas.

 

Se dice que bajó la audiencia un 7% dentro mismo de USA, lo que no es de extrañar. Pero por fin, parece que los tiempos comienzan a cambiar.

 

(*) Publicado en Diario Cambio