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Categoría: CRÍTICAS Y NOTAS DE CINE

Promete más de lo que ofrece aunque seduce por el mundo que presenta.

 

Psic. Andrés Caro Berta (*)

Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay/ Fipresci

 

Las crónicas de Narnia (1era. Parte) no es una buena película. Más, diría que está muy por debajo de otras producciones actuales con temática similar (llámese Harry Potter, El Señor de los Anillos, y si nos vamos más lejos Troya, Cruzada, Rey Arturo)

Sin embargo, cuando termina y uno sale del cine permanece dentro de ella y ve la realidad de una forma distinta. Y queda con el dejo amargo de regresar al mundo gris y cotidiano.

Basada en una serie de novelas de C.S. Lewis, muy conocido en el Norte anglosajón, prácticamente desconocido en esta parte de la Tierra, la película presenta la anécdota de una forma peligrosamente simple. Sin el humor y la parodia de Shrek, el mismo director crea un mundo que tiene poco de gracioso y que, aunque se le dulcifique un poco, presenta amarguras y tristezas por todas partes.

Allí la muerte, la traición, la tortura son moneda corriente y se contrapone al mundo idílico gobernado por el señor León, Aslan, para más señas.

Con enormes (y peligrosos) parecidos con El Mago de Oz y la Historia Sin Fin, cuatro hermanos escapan de los bombadeos nazis de Londres, hospedándose en un castillo de la campiña cuyo dueño es un extraño profesor, enigmático personaje que sólo forma parte de la decoración.

(Se supone que lo explotarán en un segundo filme de Narnia)

 

LOS HÉROES

 

Allí hay un armario, tapado con una enorme tela, que, descubren, es la puerta para otro mundo.

El mismo se llama Narnia y es un reino que fue gobernado por un solitario león, Aslan, que busca recuperar su trono, y ahora está bajo el poder de una bruja que se autoproclama como reina.

Lo que sigue es lo escuchado y visto mil veces. Los cuatro hermanos serán los responsables de que todo vuelva a la normalidad, triunfen los buenos, mueran los malos, se salve el mundo y los héroes regresen a su hogar sanos y salvos, y enriquecidos con la experiencia.

Ese es en definitiva el modelo en que se basan todos los cuentos clásicos infantiles desde hace miles de años.

 

PUNTOS EN CONTRA

 

Como punto en contra, esta Narnia es muy lenta y conversada. Los niños en el cine comienzan a moverse inquietos, y los anunciados efectos especiales se hacen esperar y resultan no tan espectaculares como parecía. Los disfraces y trabajo de computadora son magníficos pero uno se pregunta si no es, en definitiva un desperdicio para el poco tiempo en que aparecen en pantalla.

Lo otro flojo de la película es el guión. Es tan pero tan superficial que en pocos momentos permite profundizar en alguno de los personajes. Quizás ello queda más patente en la traición de uno de los hermanos, seducido por el poder, donde se le saca poco provecho a sus acciones.

Claro, se me dirá, es un cuento infantil. Sí, es cierto, pero no por ello se debe obligadamente contar algo tan lineal.

Tampoco lo visual es más impactante, como decía anteriormente, a otros productos cercanos.

Sin embargo, todo tiene su poesía, su seducción y lo que uno como espectador retiene en su memoria es la construcción de ese mundo paralelo.

 

¿NARNIA EXISTE?

 

Una de las virtudes del texto de C.S. Lewis es crear ese mundo. El director sostiene ese encanto y allí radica el valor de la película. Porque más allá de los personajes estereotipados, lo que importa realmente es el reino de Narnia, y así lo entendió  inteligentemente el neocelandés Andrew Adamson.

Curiosamente, entonces, lo que vale más es el decorado, el escenario más que la historia en sí. Ello no es, como podría suponerse un punto en contra, al contrario, porque en la medida que está el escenario y resulte fascinante, puedo colocar todas las historias que quiera dentro de él. (Onetti entre tantos otros hizo lo mismo)

 

ACTORES VRS. ESCENARIO

 

Los actores difícilmente pueden lucirse por cómo está encarado el filme, en lo lineal de la historia, y porque como decía antes, lo importante para el director y los productores fue el escenario, incluidos esos extraños seres computarizados, pero quien se gana todo es Georgia Hanley, una niña de 10 años que hace a la menor de los hermanos, Lucy, de una forma muy bien lograda.

 

NAVIDAD VRS. JESÚS

 

Desde hace un par de años se viene discutiendo en esta parte del mundo la importancia creciente de la navidad, como acto celebratorio sobre el nacimiento de Jesús y la venida de los Reyes Magos.

Hay gente que protesta por Halloween y Papá Noel como invasores a las costumbres cristianas, e incluso algunos inocentemente dicen que esas costumbres nórdicas no son autóctonas nuestras… Como si lo que ocurrió hace 20 siglos en una tierra lejana fuera de nuestro pueblo…

Pero me quedó claro en Narnia el porqué del avance de la Navidad y Noel.

Más allá de la predominancia de los anglosajones en el mundo de hoy, el espíritu navideño es tierno, dulce, juguetón, lleno de magia frente a lo duro y cruel de ese pesebre amenazado por fuerzas oscuras, la crucifixión y toda la historia de la que parte el Cristianismo. Se podrá discutir cuál es el más valioso, pero es un hecho que en una época tan cruel como la  que vivimos, un abuelo gordito y cargado de regalos, es mejor que lo otro.

 

VALE LA PENA

 

Véanla. Vale la pena con los reparos que señalo. Cuidado, no es para niños pequeños.

 

(*) Publicado en Diario Cambio y Arte7