Moraleja: Nene, aún no podés lograr el sueño de tu vida. Llegar a ser ¡Gerente de una hamburguesería! Dueño no, porque eso es para los ricos.
Psic. Andrés Caro Berta (*)
Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay/ Fipresci
TODO MENOS INOCENTES
La empresa Nickelodeon viene pisando fuerte en el mercado cinematográfico. Ya son varios los productos que se conocen. Quizás el más cercano sea "Una serie de eventos desafortunados"
Dueños de multimedias y empresas anexas, con intereses puestos como si fuera dinero en varios números de la ruleta a la vez, sus productos son cualquier cosa, menos inocentes. Cuando hacen algo, piensan… en el rédito y la expansión de la ideología que profesan.
EXTRAÑA MEZCLA
Este personaje de Bob Esponja, técnicamente es extraño. Dibujado "torpemente", con trazos muy infantiles tiene verdaderos artesanos atrás. Pero además, la película tiene la participación de actores de carne y hueso en momentos oportunos.
Quizás lo mejor está al comienzo con los piratas que logran encontrar el tesoro… Que no es oro… ¿Para qué? En el baúl aparecen entradas gratis para ir al cine a ver… Bob Esponja… ¿Perdón? ¿Mensaje inocente y juguetón para niños y grandes?
VENTA DE IDEOLOGÍA 100 X100
Asusta ver a los padres a la salida del cine, coreando la cancioncita de Bob, mientras cuentan a sus hijos, o sobrinos, o nietos algunas de las escenas más divertidas de la película, sin tener apenas un atisbo de lo que acabaron de consumir… ellos y los chicos. Ah, la hamburguesería queda a pocos metros del cine… ¿Me explico?
EL NEGOCIO DE LAS HAMBURGUESAS
Descaradamente el argumento ronda alrededor de una hamburguesería fácilmente identificable que abre para alegría de los habitantes del pueblo, un nuevo local, el número 2, al lado del número 1.
Su dueño es un ser equivocado. Tiene que darle por derecho ganado a Bob el puesto de Gerente, pero se lo otorga a otro que no es otro que el vecino de Bob, que es en definitiva un desganado. Por eso es lateral. Quien tenía los méritos de vendedor del mes, de todos los meses, el que acumuló esos cartelitos de cara sonriente en su pared, y la llenó es el pobre de Bob. Esta esponja está muuuuuuy feliz el día de la lógica designación, porque además coincide con la apertura de la sucursal. Se levanta eufórico, y espera emocionado entre el público la entrega a la felicidad. Pero el equivocado dueño, como decíamos, otorga el premio de ser gerente a otro. Bob no se da cuenta y salta al escenario y agradece a todos, quienes dándose cuenta del error mueven desaprobatoriamente la cabeza, mientras Bob muestra el trofeo que no obtuvo. (Es curiosa esta escena porque es un calco de una igual de Zoolander. ¿O será al revés?)
El argumento que maneja el equivocado dueño es que Bob es un chico… Todos opinan lo mismo, y eso se repite constantemente a lo largo de la película, lo cual merece nuestro comentario al final.
Destrozado por no lograr el cargo de gerente de la hamburguesería se dedica al alcohol junto con su gran amigo, más tonto que él. Mientras, el mundo ni se entera de su drama, Bob llora amargamente no haber sido designado con tan importante cargo. Y por estar en ese lamentable estado, no conoce el otro drama que está sucediendo a sus espaldas.
EL ROBO DE LA CORONA
Sucede que el malvado dueño de la hamburguesería de enfrente, un lugar oscuro y vetusto, hombre solitario y con una computadora por esposa, ve su negocio vacío y jura vengarse del confundido dueño de la otra hamburguesería, llena de gente. Entonces roba la corona del inoperante Rey Neptuno y acusa al confundido dueño de la hamburguesería de enfrente, lo que provoca la ira del pelado monarca que no tiene con qué tapar su cabeza, quien congela al confundido dueño de la hamburguesería de enfrente.
Entonces entra en escena el bueno de Bob, que a pesar de no haber recibido el cargo de gerente que le correspondía, sale a buscar la corona pasando por mil peligros junto a su mejor amigo.
ES MEJOR SER GERENTE QUE PATRÓN
Cuando entrega la corona al infeliz rey, éste descongela al confundido dueño de la hamburguesería y éste, emocionado reconoce su error y repara su ídem.
Entonces, Bob emocionado y a los gritos transmite a los demás que… Y uno espera ansioso el mensaje que se retrasa. ¿Se habrá dado cuenta de que estaba siendo explotado por su patrón? ¿Ahora se revelará y renunciará al cargo? ¿Le pedirá ser su socio? ¿Se quedará con el negocio? ¿Le reclamará el despido y con esa plata abrirá su propia hamburguesería?
Suspenso.
No. Explota de alegría porque ese es el día más feliz de toda su vida. ¡Fue designado gerente!
¡MAMÁ, PAPÁ, CUANDO CREZCA QUIERO SER GERENTE!
El mensaje es escandaloso. Ya en ejemplos anteriores aparecían otros similares. Uno de los más descarados fue el de Monster Inc., pero como éste…
Moraleja: Nene, aún no podés lograr el sueño de tu vida porque eres chico. Pero cuando crezcas, tus ilusiones se van a cumplir, y si haces todo lo que tienes que hacer lograrás llegar a ser ¡Gerente de una hamburguesería! Dueño no, porque eso es para los ricos.
(*) Publicado en Diario Cambio