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Categoría: CRÍTICAS Y NOTAS DE CINE

Bueno, la cosa no debe ser tomada como algo tan tremendo (o sí) pero este muchacho, Steven Seagal, se la agarró con nuestro bienamado país.

 

 

Andrés Caro Berta (*)

Miembro de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay / Fipresci

 

 

¿SUBMARINOS NUCLEARES EN PLAZA INDEPENDENCIA?

 

Bueno, la cosa no debe ser tomada como algo tan tremendo (o sí) pero este muchacho, Steven Seagal, arriesgado hombre duro y fuerte, que en la vida real renguea de moral y fue echado varias veces de la casa por su mujer por consumir drogas, se la agarró (o los libretistas) en su última realización contra nuestro bienamado país.

 

La película se llama en inglés "SUBMERGED" y en español "ALERTA TOTAL" y se puede encontrar en los video clubes del mundo, incluidos los uruguayos.

 

 

LA HISTORIA

 

La cosa es así:

Uruguay está lleno de terroristas y traficantes de drogas. (¿Usted no se había dado cuenta?)  El gobierno, mire, es según esta Alerta Total es una porquería y tiene entre sus filas a los muchachos malos que además de afanarse submarinos nucleares se pasean por ruinas precolombinas que están por nuestro territorio (¿Nunca las vio?)

En medio de todo eso, el muchacho bueno Chris Kody que no es otro que Steven Seagal, el de mirada neutra pero que busca ser penetrante, que es un maravilloso y superior mercenario está preso por algunas cosillas que hizo.

Pero las autoridades de la CIA lo necesitan; por tanto lo liberan con una condición: Si acepta la misión que le proponen. Y ésta es nada menos que venir a Uruguay, donde los déspotas gobernantes amparan a los que quieren destruir el mundo.

 

Claro, no le queda otra. Entonces pregunta por qué ir a tan extraño país con nombre tan raro. (Recuerdo cuando Homero Simpsons se burlaba del Uruguay, diciendo "Uru gay, Uru gay")

Ocurre que los malvados de turno se han refugiado ahí, gracias al despótico gobierno y  han traído consigo un pequeño botín: un submarino nuclear que robaron.

La representante norteamericana, su embajadora es muerta en Montevideo. Y ahí se pudre todo. El gobierno se militariza y el pueblo se levanta en armas, a modo de guerrillas, contra el Estado, en todo el territorio nacional.

Así la Plaza Independencia por ejemplo, se tiñe de rojo (no por los comunistas, mire, aunque vio…) y los carteles que invaden ese espacio tan emblemático de nuestra capital, piden "Revolution".

Los líos se extienden por todos lados y los malos uruguayos se esconden en un lugar seguro… (ja, eso creen ellos) la represa de Salto Grande, no, perdón, la represa de Salto Bravo.

El Seagal va atrás de ellos y se topa (cosa que le distrae) con hermosas alemanitas (deben ser de Nuevo Berlín, o las rusitas de San Javier) que crían cabritas en medio de la soledad de los campos uruguayos.

 

La cosa es que el Seagal supera la prueba y avanza nuevamente contra los terroristas que robaron el submarino nuclear que debe estar paseando por el Río Uruguay, haciendo visitas turísticas a las islas (¿No tendrá que ver con las plantas de celulosa que quieren poner en Fray Bentos?) y se arma el lío. "Pin - pum - pam, tomá, dale, ay, salí, me lastimaste", y todas esas cosas en un idioma mezcla de español e inglés, con karatecas autóctonos y de los otros, y terminan todos peleando… ¿Saben dónde? Nada menos que en el Teatro Solís, que tiene en la realidad un nombre de porquería, (porque ni se sabe si fue en homenaje al pobre de Solís que parece que sirvió de almuerzo a los charrúas, o en honor al padre Sol) por lo que los guionistas de esta "Alerta Total" optaron por rebautizarlo como Ópera Nacional de Montevideo. ¿Qué tal? ¿No le gusta más?

 

¿EL SUBMARINO NUCLEAR DESCANSA EN PUNTA DEL DIABLO?

 

A todo esto, en cambio de preguntar dónde está el piloto, cabría preguntarse ¿dónde está el submarino?  Pues a un centenar de  kilómetros de nuestra capital, en un pueblito llamado Diablo (perdón, ¿Punta del Diablo, dijo?, a la pucha), que además tiene construcciones precolombinas, mire. ¿Usted nunca las vio?

 

Filmada en Bulgaria, muestra un Uruguay impactante, tan impactante, que ni parece Uruguay.

Este disparate (que no provocó ninguna acción de Gargano, hasta ahora) dura 92 minutos.

Está actuada (bueno, es un decir) por el susodicho Steven Seagal, Christine Adams, Velizar Binev, Nick Brimble  entre tantos nombres famosos.

Fue dirigida por Anthony Hickox.

Como dato curioso costó quince millones de dólares.

 

(*) Publicada en Diario Cambio y Arte7