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Categoría: BEATLES POR SIEMPRE

Arian Curbelo Mega tuvo la gentileza de hacerme entrevista para su URUBEATLES y MUNDO BEATLE, que me permitió recordar emocionado aquella época

 

Exclusivo para URUBEATLES y MUNDO BEATLE

 

(preguntas: Adrián Curbelo Mega)

 

 

 ENTREVISTA A ANDRES CARO BERTA

                 Octubre 2007                   

                  

                      "Hasta hoy, cada vez que escucho un tema de los Beatles descubro un sonido que antes no estaba"

                                    "[...] la música se llenó de contenidos, de luz, de colores, fue el fin del mundo gris"

 

Andrés Caro Berta es psicólogo, escritor, autor y director teatral, directivo de la Sociedad de Psicología del Uruguay y de la Sociedad Uruguaya de Sexología, directivo de la Casa de los Escritores del Uruguay, director de la Escuela de Creatividad de Montevideo, crítico de cine; autor y director del éxito teatral actual “El Orgasmo de María” ovacionado en Buenos Aires y Montevideo. En su sitio pueden encontrarse otros datos: www.andrescaroberta.com

 

En medio de tanta actividad y reconocimiento, se acomodó su tiempo e ingresó a formar parte de urubeatles como miembro; muy amablemente accedió y concedió esta entrevista exclusiva para este foro uruguayo y boletín “Mundo Beatle” de Perú.

 

 

¿Cómo descubriste a los Beatles?

 

Fue raro. En el cine Cordón que estaba en 18 y Joaquín Requena, pasaban una película que la anunciaban como anti beatle. Estamos hablando... no sé, ¿1963, 1964? En realidad era un compilado de diversos grupos británicos, de esos que ahora vemos en televisión. Entre otros actuaban: Animals, Dave Clark Five, Herman Hermits... Me llamó la atención y fui. Y me gustó el sonido que escuché. Esa fue mi primera aproximación a los Beatles en cuanto a sonido e imagen. Es decir, fui a ver algo que decían que estaba en contra de ellos... Jaja... Lo que pasa es que no entendíamos muy bien eso de los pelos largos y la ropa ajustada y no nos convencía mucho todavía... Pero me llamó la atención lo que vi. Estaba en segundo de liceo. Mi madre me había regalado una guitarra a los doce, y poco a poco me iba acercando al rock.  La madre de un par de compañeros de clase se puso muy cargosa con el tema de las melenas, y nosotros de contra, empezamos a defender a los Beatles y nos pusimos a tocar. Éramos tres. Batería (redoblante y no sé si algo más), guitarra criolla (uno de mis amigos), y yo,  voz y pandereta. Me acuerdo subido a un cajón de verduras, en medio de una habitación cantando Pretty Woman a las 3 de la tarde de un sábado, con algunas chiquilinas bailando alrededor.

 

Pero de pronto, llegó Yeah, yeah, los Beatles. Y ese fue el bautismo. Todas las dudas que tenía sobre las melenas, las canciones, su música, desaparecieron. La daban en el cine Trocadero, hoy una “iglesia” de Dios es Amor. Tómese en cuenta que no existían video grabadores, los televisores eran blanco y negro, las radios portátiles eran Spica, los discos del Palacio de la Música eran lamentables, no había FMs, y nos caía una película que intuíamos marcaba el final de una época. A los pocos días, ya era beatlemaníaco. Las colas eran enormes, en todas las funciones. Recuerdo que los cines eran “continuados” y entrábamos a la primera sesión y salíamos en la última. Fui en un par de semanas 25 veces a verla, y cuando comenzó el circuito por los barrios, íbamos todos a verla una y otra vez. Nos emocionábamos, nos reíamos con Ringo bailando como si estuviera boxeando, las bromas al abuelo, cantábamos o tarareábamos, golpeábamos los asientos, se nos caían las lágrimas con las mínimas cosas que veíamos en la pantalla, sabíamos que Ringo iba a tirar su traje para que la muchacha no se ensuciara con el agua y que abajo, oh, había un pozo y todos nos reíamos, y saltábamos con ellos en la escena de cuando saltan y hacen macacadas en un espacio al aire libre… 

Recuerdo que incluso más que la película en sí, era esperado una vez que se apagaban las luces del cine, el corto de Ellos y “Ella te ama” cantada en el Albert Hall. Para mí, ese tema es el himno de los Beatles. Las chiquilinas en el cine gritaban tanto o más que las que aparecían en la pantalla.

 

A los pocos días, fui a la zapatería Grimoldi, cerca de la Plaza Independencia y me compré  las botitas beatle, y en la calle adquirí una peluca horrorosa, de plástico duro… Y me pavoneaba con mi primer amor, Susana en esos bailes que hacíamos de dos o tres parejas en la casa de alguno de nosotros, y con el tocadiscos con los long plays de los Beatles. Fue maravilloso. Compraba figuritas de los Beatles, coleccionaba lo que traían los diarios, y escuchábamos en silencio, en la casa de unos amigos, una y otra vez las mismas canciones, mientras se nos caían las lágrimas, sentados en el piso.

 

Hoy suena absurdo, pero es absolutamente real. Y bueno, al igual que en el resto del mundo, formé una banda de rock, y después otra, y después otra… La primera se llamó The Jockers, con la que grabamos un disco de acetato, totalmente casero y que no sé dónde pudo haber quedado. Eran cuatro canciones, entre las que se deslizó alguna mía. Después vino The Tombstones con la que tocamos como grupo estable de la “Feria del Turista”, en 1967, que era un lugar dentro de un cine que luego se convirtió en el Teatro El Galpón, y que estaba justamente para juntar plata para hacer la sede de dicho elenco teatral. Lo que me fastidiaba un poco era que yo siendo el cantante, tenía que hacer muchos temas de los Stones y pocos de los Beatles. A los 18 formé un dúo, Oscar y Andrés con el que hice sólo temas míos y tuvimos nuestro cuarto de hora de fama, pasando por todos los canales de televisión, incluso Discodromo,con Rubén Castillo, y grabamos un simple impulsados por Elías Turubich, porque éramos del elenco estable del programa de él en Canal 4, "Gente Joven" En 1971 decidí hacer radio y dejé el dúo. Y comencé con "El rincón de Oscar y Andrés" en CX42 Radio Vanguardia; "La música de los tiempos" y finalmente "La tarde" en la vieja 32, radio Sur, un largo de sábados y domingos, y el que quedó en la memoria de todos los rockeros de la primera parte de los '70, "Divagarium", el único divagarium del dial uruguayo... con presentación y cierre que tenía de base Get back, en la azotea, última presentación de los Beatles.

 

 

¿Qué te pasaba cuando escuchabas por primera vez cada disco de los Beatles?

 

Cuando alguien venía con la noticia de que tenía en su poder un nuevo disco de los Beatles, o a veces un sólo tema, nos juntábamos y nos sentábamos frente al equipo de audio, que era en nuestro caso un enorme tocadiscos… Y no hablábamos. Y pasaban las horas. Y no hablábamos. Eso se extendió hasta Revolver. Incluso, Revolver. Recuerdo Rubber Soul. Teníamos una actitud de idolatría. Se nos caían las lágrimas. Después alguno intentaba sacar algún acorde. Y en eso, el gran cómplice fue Elías Turubich. El gordo con su programa Beatlemanía nos daba toda la manija. “Tengo un tema nuevo de los Beatles” decía en radio Sarandí y se nos ponía la carne de gallina. Era religioso escuchar su programa. A las 6 de la tarde dejábamos todo lo que estábamos haciendo. Además, si podíamos lo escuchábamos juntos un montón de amigos. Cuando alguno conseguía una edición americana o inglesa era una fiesta. Mirábamos asombrados todos los detalles de las tapas, la etiqueta del centro del disco, controlábamos si eran los mismos temas que en la edición nacional, escuchábamos y descubríamos sonidos nuevos. Hasta hoy, cada vez que escucho un tema de los Beatles descubro un sonido que antes no estaba.

 

 

¿Cuáles son tus tres discos preferidos?

 

Es difícil. Eso depende de la época y mis edades. Creo que el que más me gusta es el último,  Abbey Road. La llamada “Opera de Paul” del lado B, creo que la gasté. Y con The End, esa magnífica despedida donde cada uno de los cuatro va haciendo un solo mientras los otros acompañan, y finalmente dicen: “Este es el fin…”

 

Después me gustó mucho Anochecer de un día agitado, claro, influenciado por la película.

 

Y luego, y no sé si en primer lugar, el Blanco. Es una maravilla. Cuando lo compré, venía con el poster, que es horroroso, pero bueno, miraba foto por foto.

 

Aunque ahora estoy "descubriendo" el valor de Rubber Soul, For Sale, y el lado B de Socorro. Fueron discos que de alguna manera quedaron como taponeados entre la fuerza de Anochecer de un día agitado, y la revolución de Revolver, disco que no nos gustaba, realmente no nos gustaba a no ser algunos temas aislados... Fue demasiado el cambio...

 

 

¿Cuáles son tus tres canciones preferidas?

 

Es difícil nombrar tres, pero bueno, intentemos. La primera: “Hola, adiós” Es un himno, una maravilla, con un coro que hace contrapunto estupendo.

 

Cada vez que puedo la escucho  y gozo como el primer día.

 

La otra es “Sí, esto es” Una delicia de ternura, canción hecha para salir en navidad. Adoro esa canción.

 

Y la tercera es la que George hizo en solitario. “Viejo zapato marrón” Tiene un ritmo sostenido, que no da respiro.

 

 

¿Qué te parece el estilo Ópera-Rock que tiene el disco "Abbey Road"?

 

Bueno, lo decía antes. El lado B es antológico. Yo siempre estuve más cercano a Paul, aún en los peores momentos. Veía Déjalo Ser, terrible y deprimente película del final anunciado, y me ponía del lado de Paul. Y sentía que el tipo quería ponerse el grupo al hombro, para que no se viniera abajo y nadie lo entendía, y me identificaba con él porque además somos los dos geminianos...

 

Pero más allá de la interna por la que estaban pasando, todo el disco es magnífico. Es el resumen de toda la carrera de Ellos. El testamento.

 

 

¿Cómo tomaste la noticia cuando Paul anunció oficialmente la separación de los Beatles?

 

No lo podía creer. Era mentira. No podía ser. ¿Cómo podía ocurrir? Recuerdo que rezaba todas las noches para que fuera mentira, y yo no soy religioso. Durante todo el tiempo que duraron juntos los Beatles tenía una cábala para que no les pasara nada. No podía cantar ni hacia adentro determinado tema, que no voy a decir cuál es. Fue el final. Después nada fue igual. Y odié a Yoko Ono. Al poco tiempo, empezaba con mi primer programa de radio y los dos primeros LP’s solistas de Paul eran mis preferidos.

 

 

¿Cómo definís el fenómeno "Beatles"?

 

Fue un antes y un después. No sé si fueron consecuencia o causa de las cosas que pasaron en esos años, pero fueron parte del cambio. Basta ver los documentales, con los adolescentes vestidos como viejos y ellos, jóvenes y rozagantes.

 

Ayudaron a que pensáramos en cambios sociales, en transformaciones, en creaciones, la música se llenó de contenidos, de luz, de colores, fue el fin de un mundo gris.

 

 

¿Qué fue lo mejor y lo peor que te dejaron los años 60’s?. ¿Tiempo pasado fue mejor?

 

No, no todo lo pasado es mejor. Hay muchos de mi edad que se quedaron en esa época, y no estoy de acuerdo con ellos.

 

Nosotros no nos dimos cuenta de que éramos protagonistas de ese mundo que cambiaba. Era tanto el bombardeo de cosas nuevas, eran tantos los estímulos que se nos pasó todo muy rápido. Cuando llegamos al final de los 60, cuando ya los hippies habían sido derrotados, cuando  el rock progresivo avanzaba, cuando Vietnam y los movimientos guerrilleros americanos avanzaban y con ellos, en nuestro país se dejaba de lado el rock y se pasaba al canto popular, se cambiaba la guitarra eléctrica y la melena por el charango y el poncho, cuando los Beatles se fueron para sus casas nos dimos cuenta que todo había pasado. Que éramos viejos. No importa la edad que tuviéramos. Que la inocencia la habíamos perdido.

 

 

¿Cuál te parece que haya sido el legado más importante de los Beatles?

 

El legado es habernos abierto los ojos a la creatividad. Democratizar no sólo la música, sino el baile, la sonrisa, el poder llorar de placer o de dolor, es decir, expresar los sentimientos (vaníamos de generación muy reprimidas), el que compráramos guitarras para tocar frente a los demás, para que aparecieran otros grupos y recogieran partes de lo que ellos hicieron, que surgieran tantas corrientes de rock, que en cada parte del mundo la llama se encendiera. Pero no sólo en la música. Los Beatles cambiaron el mundo.

 

 

¿Qué recordás de aquel 8 de diciembre del 80?

 

Fue terrible. Inesperado. Fue el fin, ahora sí, de toda inocencia. Fue entender que todos morimos. Que un ídolo que parecía inmortal tenía un cuerpo que no había resistido un balazo.

 

Yo trabajaba como locutor de la radio oficial. A las 6 de la mañana del día siguiente llegué como todos los días, y antes de ir a mi cabina entré a saludar a mi otro compañero, José Nuñez, el Deqo,  que estaba en la cabina de otra de las radios. Cuando abrí la puerta lo encontré desfigurado. “¿Qué pasa?” Y con lágrimas me dijo: “Mataron a John” Yo no lo podía creer. Me mostró el diario. Las primeras fotos. Y nos abrazamos y nos pusimos a llorar. Y lloramos mucho rato. John no era mi preferido. Incluso, después de la separación, traumática, con la influencia nefasta de Yoko, yo seguía los pasos de Paul y Linda, y disfrutaba sí, con la música de John del período beatle. No me gustaba el rumbo de sonido sucio que había adquirido, me molestaban los metales que usaba, sólo disfrutaba con algunos temas del álbum de rock, pero eso no quitaba que habían matado a un hermano. Habían cortado la vida a alguien que era de mi familia.

 

La muerte de George fue más real. Como fue su vida, sin tanta parafernalia. Ahí entendí nuestro fin. No somos nada. Somos un soplo en el viento, y tenemos que vivir intensamente porque después todo se acaba. Por más vidas futuras que digan que hay, esta, así como está, es la única. Y la desperdiciamos...

 

 

¿Si hicieras una obra teatral referida a los Beatles, qué período de su carrera elegirías?

 

Hay una magnífica película polaca llamada Yesterday, filmada en pleno gobierno comunista. Es una enorme crítica al comunismo y un homenaje como ninguno a los Beatles. Los cuatro amigos, bajo un régimen opresor, cercenador de libertades se visten como los Beatles, forman un grupo y cantan casi a escondidas canciones de los cuatro de Liverpool, se dejan el pelo largo, y el instructor militar que los condena y les prohibe que toquen y escuchen música "decadente", disfruta con música de la nueva trova cubana... mientras en la intimidad se viste con ropas de mujer... Jajaja... Y ellos, los cuatro muchachos admiradores de los Beatles hacían las mismas cosas que nosotros acá, en Uruguay. Lo mismo. Incluso, el extender la antena para agarrar la Onda Corta de la BBC de Londres.

 

Si pudiera hacer una obra de teatro no sería sobre ellos, sería sobre nosotros, sobre el efecto que hizo en nosotros, en cada uno de nosotros, en nuestras vidas. Porque como dice Jaime Roos, creíamos que nos cantaban  a nosotros

 

Nuestros amores tuvieron la banda de sonido de los Beatles. Describiría esa efervescencia que nos invadió, y que no pudieron nuestros mayores frenar.

 

 

¿Cuáles son tus próximas actividades a nivel profesional?

 

Es difícil decirlo. Quisiera continuar atendiendo en mi consultorio, disfruto mucho de ello; escribiendo y dirigiendo teatro. Me encantaría hacer cine. Estoy seguro que haría buenas películas. Y lo que más deseo es volver a integrar un grupo de rock. Al estilo de los Traveling. Eso sería maravilloso.