Que un mediocre crítico me dedique tanto espacio en su síntesis de la temporada 2010 es motivo de orgullo.
Porque me demuestra que voy por el buen camino.
Dice Ud.: "David que no fue Brenda, de Andrés Caro Berta, dirección de Fernando Gallego. Sala Teatro del museo Torres García. Un caso de mala praxis médica y sus consecuencias. Se nos dice que está basado en un hecho real, sin duda muy triste, como la historia de "La linyera", reciente estreno del mismo y prolífico autor. Lo que escribimos a propósito de esa obra cabe aquí: "El autor parece creer que la proximidad con la basura es realismo, que los relatos de frecuencia policial es arte. Su idea del teatro pertenece al mundo irreal de los "informativos", donde se denomina "tragedia" a toda muerte en la carretera. El mundo que evoca Caro Berta es sólo una estadística de las desgracias..." (La República 25.11.10)
Las barbaridades que dice (ya no de mí) sino del contenido de mis dos obras estrenadas este año demuestran su poco contacto, justamente, con la realidad.
Nada más alejado del perfil policial de los informativos lo que muestran La Linyera y David que no fue Brenda
La primera puesta surge de un estudio de cerca de un año de la gente que vive en la calle. Hicimos un trabajo de investigación intenso junto a Jimena Prates (excelente actriz) a partir sí, de un texto mío que conmovió a los espectadores de aquí y de Santa Fe
David… trata de un hecho terrible de mala praxis, pero no se queda ahí. Tiende a hacer tomar conciencia de la impunidad de ciertos "científicos" ante cobayos humanos. Allí la dirección de Lucila Irazabal (¿Leyó bien, Sr. Arias?, mire lo que puso) y la actuación de Fernando Gallego, me dejaron absolutamente conforme y agradecido
Sólo le pido a Ud. sr. "crítico" Arias que no se duerma durante las funciones, que no hable todo el tiempo y distraiga a los actores, tenga la dignidad de hablar sobre la obra que ve y no desarrollar unos prolegómenos sacados de Internet, para terminar en los últimos párrafos dando una opinión apurada e inconsistente de lo que "vio"
Le recuerdo mi respuesta a su comentario (no, crítica) de El orgasmo de María
"(…) En lo que sí no estoy de acuerdo es en tu forma de comportarte (junto a tu señora) en el teatro. No es correcto sentarse en las primeras filas y desde allí no parar de hablar en voz alta entre ambos. Y no sólo hacer comentarios (buenos o malos, no importa), sino señalando lo que iba a suceder en el instante siguiente: "Mirá, se le va a caer un prendedor"; "Ahora dice 'Jesús'", "¿Qué te dije?" , "Mirá, una mosca se le paró encima de un pie", y otras notas de color que no sólo molestaron y desacomodaron a la actriz que debió actuar con mucho profesionalismo para evitar un salirse de libreto, sino a quienes les rodeaban. Creo que más allá de tu comentario crítico (que agradezco sinceramente) deberías solicitar disculpas expresas por la forma de comportarse ambos y, lo más importante, no hacerlo más.
No es correcto, ni justo para con quienes están trabajando y poniendo con respeto, lo mejor de sí mismos (.)"
Hace unos años, en 1999 ambos participamos de un encuentro esclarecedor. "¿Quién critica a la crítica?" Puerto Luna, junto a María Ester Burgeño, Raquel Lubartowski, Roger Mirza, Ivan Solarich. 7 de setiembre. Quizás de ahí surge un retrogusto amargo hacia mi persona. Vaya uno a saber…
¿Qué pierdo tiempo respondiéndole? No. Así como usted tiene el derecho de escribir en un diario, yo tengo derecho a responder a lo que usted dice de mí
Además, me hago cargo de lo que muchos piensan y no se animan a decir, porque le tienen miedo (algunos) y eso le encanta
Siga su camino, sr. Arias. Durmiéndose y abusando de disponer espacios en un medio de comunicación. A mí me deja la tranquilidad, a través de sus palabras sobre creaciones mías, de que voy por el buen camino
Gracias, sr. Arias
Andrés Caro Berta
Montevideo, 25.11.10