El crítico Egon Friedler (Semanario Hebreo) opinó sobre la obra Sade, el divino marqués
Sade, el divino marqués de Andrés Caro Berta – Versión y dirección de Lila garcía – Con la actuación de Daniel Uturburu en el Museo Torres García.
Esta es una nueva versión de la obra del autor y director uruguayo Andrés Caro Berta estrenada hace algunos años con la actuación protagónica de Walter Rey. Aunque es básicamente la misma obra, la directora, con la autorización del autor, introdujo algunos cambios significativos. La obra original presenta una descripción del personaje en el contexto de su época, en los años previos a la Revolución Francesa, mientras que la nueva versión va un paso más lejos. Si las crueldades de las clases dominantes servían al marqués de Sade para justificar sus propias perversidades en el texto de Caro Berta, Lila García da una vuelta de tuerca a la trama por la cual Sade resulta un fantaseador incapaz de causar el daño que sí son capaces de causar los representantes de las "instituciones respetables".
Ambas versiones son interesantes y muy diferentes. Esta versión de Lila García tiene un carácter más abstracto y simbólico que la anterior (la víctima con la cual Sade dialoga aquí no aparece en escena). Mientras en la versión que dirigió el autor, la acción se dispersaba en un escenario relativamente grande, aquí en un marco mucho más íntimo, la directora hace hincapié en pequeños detalles significativos como el uso de un cuchillo como símbolo de la permanente tentación de la violencia. Asimismo hay un trabajo de iluminación (a cargo de Cecilia Carriquiri) particularmente sofisticado, que insiste, con un simbolismo obvio, en el color rojo.
Por lo demás, las actuaciones de Walter Rey y Daniel Uturburu son muy distintas. Mientras el primero hacía un Sade vigoroso y vital, un rebelde en constante puja con sus instintos, el "divino marqués" de Uturburu es de una perversidad refinada, en la que se mezclan destellos de locura y de una homosexualidad encubierta. Uturburu da al personaje un toque de elegancia y pedantería que repentinamente puede transformarse en ferocidad o … en patético desamparo.
Si la actuación de Walter Rey sirvió en su momento para consolidar una larga y prestigiosa carrera, Daniel Uturburu, un actor de Colonia y radicado en Canelones, es todo un descubrimiento para el teatro montevideano. Ojalá podamos disfrutar de su ductilidad interpretativa con mayor frecuencia.